Cualquiera pensaría que la depresión postparto es exclusivo de las mujeres, sin embargo es un trastorno que también puede presentarse en los papás. De hecho, hay estudios que indican que uno de cada cuatro hombres puede experimentar cambios hormonales y, en consecuencia presentar síntomas de estrés, depresión y ansiedad durante y después del embarazo.

Así pues, la disminución de la testosterona (hormona masculina), cortisol (hormona del estrés) y oxitocina (hormona relacionada con la conducta paterna y el orgasmo) pueden provocar un cuadro depresivo en algunos papás. Posiblemente provocados por factores psicológicos relacionados con cambios en la relación de pareja, falta de apoyo de amigos y familiares, incluso si se siente excluido de los cuidados del bebe.

Papás depresivos tienden a crear resentimiento hacia el bebé

Niño jugando con su peluche
Padres depresivos no comparten con sus hijos

Un hombre con depresión puede sentirse abandonado y agobiado, ya que la atención se centra en la madre y el bebé. En efecto, algunos padres tienden a transformas esos síntomas de estrés y depresión en resentimiento hacia los recién nacidos al culparlos de su malestar.

Ese resentimiento puede acarrear problemas de comunicación entre parejas, violencia doméstica, consumo de drogas y alcohol. Incluso, que algunos padres se nieguen a pasar tiempo con sus bebes, bien sea para jugar con ellos, cuidarlos o alimentos. Se trata de una situación bastante delicada, puesto que pueden generarles trastornos psicopatológicos a los más pequeños.

“Padres y bebés”

Persona cargando a un bebé

En vista del impacto negativo que puede llegar a tener el periodo perinatal en algunos padres, investigadores de Northwestern University y del Ann & Robert H. Lurie Children’s Hospital of Chicago, han diseñado un método que ayuda a los papás a sobrellevar el estrés, la ansiedad y depresión que pueden experimentar durante el sueño.

Esta intervención o estudio experimental se conoce “Padres y bebés”. Se trata de un análisis en el que los papás acuden a 12 sesiones (semanal o quincenalmente) donde pueden expresar los sentimientos y emociones que los invaden durante todo ese proceso. Esas charlas se pueden llevar a cabo a domicilio o a través de plataformas digitales. La idea es que los afectados pueden identificar y reformular pensamientos negativos.

“Nuestro estudio de Padres y Bebés es uno de los primeros en hablar intencionalmente sobre el estrés y la salud mental de los padres durante este período, por lo que, en ese sentido, es una intervención de salud mental pura “, dijo Darius Tandon, profesor asociado de medicina ciencias sociales en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern y autor del estudio.

Pequeños resultados

Dado que la salud mental de la madre se prioriza por encima de la del padre, el estudio se centró en abordar el estado de ánimo de los hombres. De modo que pudieran adquirir nuevas habilidades para sobrellevar futuros embarazos y nacimientos.

Ciertamente, la intervención dio frutos. Los síntomas de ansiedad y depresión se redujeron tanto en el padre como en la madre. “Si bien no vimos un cambio en las diferencias estadísticamente significativas en los síntomas depresivos, sí vimos tamaños de efecto pequeños, por lo que es una indicación de que algo está funcionando”, indicó Tandon.

Más adelante, se espera que este estudio se puede aplicar exclusivamente a los papás, sin intervención de las madres. Incluso, a parejas del mismo sexo.

Referencia:

Examining the Effectiveness of the Fathers and Babies Intervention: A Pilot Study. http://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.668284

Depresión Posparto Paterna: Visibilidad e Influencia en la Salud Infantil. https://doi.org/10.5093/clysa2020a10

A Call to Action: Screening Fathers for Perinatal Depression. http://doi.org/10.1542/peds.2019-1193

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