Se sabe que el estrés no le hace bien a nuestro cerebro, básicamente porque afecta nuestra capacidad de concentración y orientación. Incluso, estar bajo una situación de estrés puede provocar que tomemos las peores decisiones. Así se evidencia en un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Neuroscience.

En concreto, el artículo señala que el estrés causa que las personas tomen decisiones aceleradas que muchas veces no corresponden con lo que realmente desean. Precisamente porque consideran ideas que bajo una situación normal no harían.

El estrés atrofia nuestra corteza cerebral  

Mucha manos tocando la cabeza de una persona

Según un artículo publicado en la revista Scientific Reports, el hipocampo –área de la corteza cerebral responsable del proceso de aprendizaje y memoria– tiende a encogerse cuando nos estresamos, afectando nuestra capacidad de razonar, rapidez mental y memoria. Por tanto, influye en nuestra capacidad de tomar decisiones.

Es por ello que debemos ser cuidadosos con lo que decimos o hacemos cuando nos encontramos bajo una situación de estrés, puesto que puede terminar perjudicándonos. En ese sentido, la profesora y autora del artículo, Tali Sharo, expresa:

Muchas de las decisiones más importantes que tomarás, desde decisiones financieras hasta decisiones médicas y profesionales, sucederán mientras se sienta estresado. A menudo, estas decisiones requieren que primero recopile información y sopese la evidencia. Por ejemplo, puede consultar a varios médicos antes decidir cuál es el mejor curso de un tratamiento médico”.

Las situaciones estresantes aumentan los niveles de ansiedad en las personas

Imagen de una persona cubierta de palabras alusivas al estrés

Para determinar si el estrés altera la manera en la que procesamos la información, Sharot y sus colegas llevaron a cabo un par de experimentos en el que participaron 91 personas, los cuales se dividieron en dos grupos.

Al primero de ellos, le informaron que debían dar un discurso improvisado, el cual sería grabado y evaluado por un jurado. Si bien los investigadores amenazaron con llevar a cabo esta tarea llevándolos al sitio donde darían el presunto discurso, nunca la ejecutaron. Aunque, los participantes si completaron la actividad asignada bajo esta situación de amenaza: 6 problemas matemáticos que debían resolver en 30 segundos.

“Hacer que los participantes creyeran que el evento amenazante tendría lugar al final de la tarea, en lugar de antes, aumentó la probabilidad de que los niveles de ansiedad de los participantes se mantuvieran altos durante toda la tarea”, dijeron los investigadores.

Por otro lado, el grupo de control se le notificó que debía realizar un simple ensayo, pero sin revisión alguna. Además, de resolver los mismos ejercicios matemáticos y en el mismo tiempo que el otro grupo.Como resultado, los investigadores detectaron que el grupo de control no registró aumento en los niveles de cortisol.

Otro experimento

De igual modo, los voluntarios participaron en un ensayo donde debían inferir si se encontraban en una fábrica de teléfonos o de televisores. Todo ello, después de observar una secuencia de imágenes de estos dispositivos pasar por una cinta transportadora. Si lograban atinar, serían recompensados con puntuaciones.

Previo a ello, a los participantes se les asignó un tipo de fábrica y se les indicó que cada vez que la visitaran (fabrica deseable) ganarían puntos, mientras que cuando visitaran la fábrica no asignada (indeseable) se les restaría puntos.

Curiosamente, los participantes del grupo de amenaza se apresuraron al emitir un juicio, dijeron que se encontraban en una fábrica de televisores sin tener suficientes pruebas. Mientras que el grupo de control fue más atento con las imágenes y, por tanto, fue más sereno con sus decisiones.

Inventario de ansiedad de Spielberger

El hecho de que el grupo de amenaza haya presentado las pruebas baja una situación de estrés causó que los participantes se apresuraran a tomar las decisiones, considerando así las peores medidas.

Según se explica en el estudio, este comportamiento inducido provocó un aumento en los  niveles de cortisol, conductividad de la piel y en los niveles de ansiedad. Esos cambios los pudieron determinar a través de una variable conocida como Inventario de ansiedad de Spielberger (STAI, por sus siglas en inglés).

Se trata de indicador fisiológico de estrés que mide los niveles de ansiedad en dos dimensiones: ansiedad de estado y por rasgos. La primera hace referencia a un estado transitorio de tensión y aprehensión, mientras que la segunda “hace referencia a un comportamiento predispuesto del individuo a percibir un amplio número de situaciones como amenazantes”.

Evidentemente bajo una situación manipulada, las personas tienden a tomar las peores decisiones. Eso se evidenció en el estudio con los altos niveles de cortisol que reportó el grupo de amenaza en comparación con el grupo de control que se relajó y aprendió de cada experiencia.

Cuéntanos, ¿qué te ha parecido este estudio? Déjanos saber tu opinión en los comentarios

Referencia:

Under Threat, Weaker Evidence Is Required to Reach Undesirable Conclusions. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.3194-20.2021

Early hippocampal volume loss as a marker of eventual memory deficits caused by repeated stress. http://doi.org/10.1038/srep29127

Escribir un comentario