Si bien casi todo tiende a deteriorarse con el tiempo, si ponemos nuestro grano de arena para cuidar las cosas, estas pueden durar más. Curiosamente, a veces las cosas duran mucho más de lo esperado incluso aunque no haya habido intención de por medio. Como ejemplo, el cerebro fosilizado de un cangrejo de herradura, que data de hace 310 millones de años.

Los investigadores descubrieron esta joya paleontológica en Mazon Creek en Illinois, lugar donde las condiciones fueron las adecuadas para la preservación a lo largo del tiempo. En su artículo en la revista de Geology, describen los resultados del estudio de los delicados tejidos de la especie ya extinta.

Los fósiles de cangrejos herradura son comunes, los de sus cerebros no

En la actualidad, hay cuatro especies de cangrejos herradura. Todos ellos lucen exoesqueletos duros dotados con 10 patas y una cabeza en forma de U a la cual deben su nombre. Y pese a llamarse “cangrejos”, en realidad forman parte de los arácnidos, por lo que son familiares cercanos de las arañas y los escorpiones.

Los fósiles de cangrejos herradura son relativamente comunes, por lo que su hallazgo en particular no implica demasiada sorpresa. Lo relevante en este caso es que el fósil en cuestión aloja una gran cantidad de información que llena el vacío en lo referente a sus cerebros, sobre los que no se sabía nada hasta ahora.

“Esta es la primera y única evidencia de un cerebro en un cangrejo herradura fósil”, dijo el autor principal Russell Bicknell, paleontólogo de la Universidad de Nueva Inglaterra en Maine. A ello añadió que las probabilidades de encontrar un cerebro fosilizado son “una en un millón”, e incluso menores.

La geología del lugar ayudó a conservar el cerebro fosilizado de cangrejo

La razón es bastante predecible. Los tejidos blandos que constituyen un cerebro son particularmente propensos a los factores ambientales, por lo que tienden a descomponerse rápido. Así como ocurre con la comida cruda, para que se conserven, son necesarias “geológicas muy especiales”.

Comparación ilustrativa del cerebro del cangrejo herradura fosilizado con la especie moderna.
(A) El fósil del cangrejo y (B y C) dibujos interpretativos de su cerebro, y (D) el cerebro de un cangrejo herradura juvenil moderno, Limulus polyphemus. Crédito: Russell Bicknell y Steffen Harzsch.

Aunque varios factores pueden entrar en juego, los investigadores destacan que la geología de Mazon Creek ayudó a mantener el tejido blando en excelente estado. Los depósitos del área contienen un material de carbonato de hierro llamado siderita; este, en particular, juega un papel clave por su capacidad de formar precipitaciones minerales (concreciones), que terminan por encerrar el cadáver que cae entre ellas y fosilizarlo.

Pero esta historia no es del todo perfecta. En efecto, las concreciones hicieron su parte en la preservación del cuerpo del cangrejo herradura, pero esto no salvó al tejido cerebral de la descomposición. Con el paso del tiempo, este también se deterioró hasta desparecer.

Un molde de alto contraste del cerebro de un cangrejo ancestral

Siendo así, ¿por qué los científicos aseguran que se trata de una fósil del cerebro de cangrejo bien conservado? Pues bien, dejando de lado el sensacionalismo, la explicación es bastante simple: a medida que el cerebro se pudría, lo fue reemplazando un mineral de arcilla llamado caolinita. Gracias a ello, pudieron obtener una especie de copia o molde del órgano vital.

Debido a que la caolinita es de color blanco, y la siderita es de color gris oscuro, hubo un contraste oportuno que hizo que el cerebro destacara mucho más del resto del cuerpo. Y, “a pesar de 300 millones de años de evolución, el cerebro del cangrejo de herradura fósil es prácticamente el mismo que las formas modernas”, dijo Bicknell.

El hallazgo proporcionó una oportunidad única para estudiar la evolución de los cerebros de los arácnidos. Y, para sorpresa de los investigadores, este era bastante similar al de un cangrejo de herradura moderno.

Referencia:

Central nervous system of a 310-m.y.-old horseshoe crab: Expanding the taphonomic window for nervous system preservation. https://pubs.geoscienceworld.org/gsa/geology/article/doi/10.1130/G49193.1/606398/Central-nervous-system-of-a-310-m-y-old-horseshoe

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