Al experimentar una situación desagradable, nuestro cuerpo puede reaccionar de diferentes maneras. En ese sentido, una nueva investigación sugiere que la sensación de hormigueo que algunas veces sentimos en nuestra piel está fuertemente ligada a la evolución.

En concreto, los investigadores han dicho que los seres humanos hemos evolucionado para defendernos de los ectoparásitos a través de una respuesta cutánea que provoca el rascado en la piel.

Los humanos hemos desarrollado estrategias para defendernos de situaciones desagradables

Al igual que el asco, la sensación de hormigueo es una repuesta defensiva de nuestro organismo ante situaciones desagradables. Incluso, algunos expertos señalan que esta reacción “se alinea con algunos conocimientos sobre la evolución de la repugnancia”.

Para dar con estos resultados, el psicológico de la Universidad de Nottingham Trent en Inglaterra, Tom Kupfer, y sus colegas partieron de hallazgos previos relacionados con la tripofobia –repulsión a los agujeros–. Estos mostraban que las personas que padecían tripofobia al mirar imágenes agujeradas tendían a rascarse, en algunos casos hasta sangrar.

En vista de este patrón de comportamiento, Kupfer sugirió que la tripofobia más que miedo, es una reacción desagradable a signos de enfermedades infecciosas o parásitos que pueden provocar lesiones en la piel.  

Náuseas y rascarse: dos reacciones defensivas en contra de ciertas amenazas

Picadura de insecto
Rascarse es una reacción defensiva ante picaduras

Tras la presentación del estudio sobre la tripofobia, los investigadores consideraron la posibilidad de que las náuseas y rascarse son dos reacciones defensivas en contra de ciertas amenazas. Una para protegernos de la ingesta de microbios peligrosos y la otra para defendernos de los ectoparásitos (como pulgas, piojos, mosquitos…), respectivamente.  

Fue por ello que decidieron llevar a cabo un segundo estudio. En este, mostraron a un grupo de participantes una serie de videos de 90 segundos que incluían una perturbadora mezcla de patógenos y ectoparásitos. Todo ello con la intención de evaluar su respuesta emocional y física. El estudio en el que participaron más de 1.000 personas (con participantes de China y EE.U.) arrojó lo siguiente:

Los participantes tuvieron reacciones distintas a los videos de ectoparásitos en comparación con los videos de patógenos. Al observar los ectoparásitos, los participantes informaron más ganas de picar y rascarse, teóricamente protegiendo la superficie de su piel del peligro. Y al observar los patógenos, los participantes informaron más sensaciones de náuseas y ganas de vomitar”.

Si bien los resultados no son totalmente concluyentes, los hallazgos sugieren que la sensación de hormigueo o la manía de rascarse la piel está estrechamente relacionada con la repugnancia que sentimos hacia algunos factores amenazantes que pueden comprometer nuestra salud.  

Referencia:

Ever Feel Your Skin Crawling? Maybe You Can Thank Evolution. https://www.nytimes.com/2021/07/27/science/skin-crawling-itching-parasites.html

Por qué los humanos estamos programados para sentir asco. https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2021/03/por-que-sentimos-asco-los-humanos

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