Nuestra cabellera es una parte integral de nuestra imagen y, en muchas ocasiones, funciona como una forma de expresar lo que somos o la cultura a la que pertenecemos. Sin embargo, existen detalles que parecen ir más allá de nuestro control, como por ejemplo la división o “raya” de nuestro cabello.

No obstante, ella no es meramente un producto de la naturaleza. Por lo que, vale la pena que aprendamos qué tanto de ella debemos a los genes y qué tanto podría tener que ver con nuestros hábitos diarios.

Para lograr tal meta, el portal The Dollar Shave Club entró en contacto con la estilista profesional Linda Mariano. Gracias a su experiencia en Saving Grace Salon, Inc. ella es capaz de darnos una idea más clara de los elementos que podrían afectar la formación de nuestra “raya” en el cabello.

Mayormente, es cosa de genética

Pero, antes de escuchar su testimonio, el portal se tomó un momento para recordar todo lo que nuestro cabello debe a la genética. Por ejemplo, su color –determinado por la cantidad de melanina presente en los folículos del cuero cabelludo–.

Cabello enredado.
Vía Pixabay.

Tal distribución depende de la presencia del gen MC1R. Si hay dos copias (una por cada padre) entonces las concentraciones de pigmento será mayores; si hay solo una, el tono será más claro.

Por su parte, genes como EDAR y FGFR2 ayudan a determinar el grosor de las hebras de cabello en las poblaciones asiáticas. Lo mismo que hace el TCHH entre las personas del norte de Europa.

Como si fuera poco, los genes también pueden determinar cómo será la estructura del cabello, siendo ellos los culpables detrás de fenómenos como el “síndrome del cabello impeinable”. En consecuencia, gran parte de la apariencia de nuestra cabellera ya viene decidida desde el momento en el que nacemos.

Pero no todo en nuestro cabello se decide con los genes

Ahora, a pesar de que un buen porcentaje de la apariencia y cualidades de nuestra cabello se deciden desde la cuna, no todos son inamovibles. Por ejemplo, sabemos que elementos como el uso constante de tintes o la aplicación excesiva de calor podrían afectar el grosor y apariencia general del cabello.

Peinado con cuádruple división del cabello.
Vía image.badword.org

Asimismo, algunos tratamientos químicos podrían también afectar los folículos, modificando naturaleza de nuestra cabellera de forma permanente. Sumado a lo anterior, también tenemos otras consecuencias como los efectos del estrés en la caída del cabello y en su coloración.

En resumen, existen elementos externos que pueden interactuar con nuestra cabellera y modificarla. De allí que también pueda existir la posibilidad de modificar –aunque sea temporalmente– la división del cabello.

¿Podemos luchar contra la naturaleza?

Al igual que el color, grosor o abundancia de nuestra melena, sus lugares de partición naturales ya vienen en nuestros genes. Sin embargo, podemos trabajar para modificarlos o crear puntos nuevos con los que moldear nuestra cabellera. Aunque, cabe destacar que, nunca será posible eliminar por completo nuestra “raya” original.

Mariano comenta que algunas formas para “entrenar” el cabello y crear una nueva división es peinarlo y partirlo por donde deseamos que esté la nueva raya, durante varios días seguidos.

Sumado a lo anterior, también existe la opción de utilizar productos para “forzar” al cabello a caer de la forma en la que queremos. No obstante, al removerlos la línea natural de la división del cabello volverá a aparecer.

Por ello, Mariano comenta que lo mejor es aprender a trabajar con lo que tenemos y a desarrollar un estilo que favorezca las características que naturalmente tiene nuestra cabellera.

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