Los mejores velocistas humanos pueden alcanzar hasta 45 kilómetros por hora (Km/h) durante una carrera. Y aunque esto es realmente impresionante, se queda corto en comparación con las velocidades de carrera registrados en otros integrantes del reino animal. Porque sí, los corredores más rápidos no son los humanos, sino los animales.

Un equipo interdisciplinario de investigadores de las universidades de Colonia, Coblenza, Tübingen y Stuttgart los identificó en su más reciente estudio sobre el tema. Además, encontraron una explicación a por qué los humanos no han logrado superarlos a pesar de su entrenamiento. Después de estudiar las características físicas que influyen en la velocidad máxima de carrera, esto fue lo que descubrieron.

La forma del cuerpo y su vínculo con la velocidad

Figura humana de madera en posición de correr.

La forma de nuestro cuerpo ciertamente tiene mucho que ver con nuestros movimientos y la rapidez con la que los hacemos. Cualquiera que haya visto algún documental de animales salvajes sabrá que muchos mamíferos de cuatro patas pueden alcanzar velocidades de carrera mucho más altas que las de los humanos, que se desplazan con sus dos piernas.

En efecto, existe una adaptación natural que permite a los animales ser los corredores más rápidos. Por ejemplo, los guepardos o los antílopes, cuyos cuerpos tienen una forma esbelta, con una columna especialmente móvil y patas largas y delgadas que les permiten alcanzar velocidades muy altas al correr.

Conscientes de ello, los investigadores del Instituto de Zoología de la Universidad de Colonia desarrollaron un modelo especial para calcular las velocidades máximas de carrera de animales de cualquier tamaño. Y, por supuesto, este toma en cuenta las características físicas de cada uno para arrojar resultados más precisos.

Los animales más rápidos según el modelo

Guepardo, uno de los animales más rápidos de la naturaleza.

La velocidad de casi 45 Km/h de los humanos apenas equivale a la velocidad máxima de un gato doméstico, mientras que los guepardos pueden doblarla e incluso superar los 100 Km/h. Comparados con ellos, definitivamente los mejores corredores humanos son más lentos; lo más irónico es que esto se mantiene incluso comparados con otros, como los antílopes (90 Km/h), los jabalíes y las liebres, con casi 60 km/h.

Pero dejando de lado el tecnicismo, el modelo puede aplicarse incluso para criaturas del mundo de la fantasía. Según el modelo, la araña gigante Shelob de “El señor de los anillos” de JRR Tolkien podría alcanzar una velocidad máxima de unos 60 Km/h.

¿Por qué los animales son más rápidos que los mejores corredores humanos?

Por su parte, los investigadores de la Universidad de Stuttgart exploraron en los factores físicos y biológicos que ayudan a estos animales a alcanzar la velocidad máxima arrojada por el modelo. Existe una vía principal para cambiar la forma estructural de los cuerpos en función de su tamaño, la cual permite la adaptación a la locomoción rápida impulsada por las piernas.

Imagina un ratón del tamaño de un elefante; con tanto peso propio encima, la estructura de sus huesos se derrumbaría. Los elefantes tienen huesos gruesos y pesados que van muy a la par con su peso, así como patas largas y rectas. Y aunque estas características los hacen resistentes al peso, también los hacen más lentos.

Pero las velocidades máximas en los animales no dependen únicamente del tamaño y la forma, sino también del número de piernas y la movilidad de la columna. Esto explicaría, en parte, por qué los animales de cuatro patas son más rápidos que los corredores humanos y que las aves, que son bípedos.

Referencia:

Rules of nature’s Formula Run: Muscle mechanics during late stance is the key to explaining maximum running speed. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0022519321001363?via%3Dihub

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