El estudio de la genética es una de las bases de la ciencia moderna. Gracias a ella, no solo podemos analizar y categorizar otras criaturas con más exactitud, sino que también podemos encontrar pistas sobre su pasado –e incluso su futuro– evolutivo. Ahora, nuevas investigaciones señalan que el análisis de las trazas de ADN en el aire podría ser suficiente para identificar diversas especies animales.

Detrás de tal afirmación se encuentran un par de preimpresiones publicadas por dos equipos de investigación distintos en la base de datos BioRxiv. Cada una de ellas plantea la posibilidad de que se utilicen los análisis de ADN para estudiar la diversidad de las poblaciones animales tanto en ambientes salvajes como en reservas naturales y afines.

Los secretos que guarda el ADN en el ambiente

El análisis del ADN ambiental no es un elemento exactamente nuevo. A través de una publicación recopilatoria en Science Magazine, además de hablar de los más recientes estudios, también se mencionaron otras iniciativas de análisis genético.

Plantas movidas por el viento.
Vía Pixabay.

La primera de ellas buscó la identificación y catalogación de especies marinas a través de fuentes dispares de agua. Una herramienta perfecta para dar con organismos evasivos que no suelen ser captados con los métodos comunes.

Un detalle similar ocurre con otro estudio basado en insectos. Pero, para su caso, se estudiaron sus muestras de ADN en hojas, tallos y demás superficies naturales. Al final, no solo identificaron sus especies objetivo, sino que también encontraron rastros de algunos mamíferos que caminaron por los senderos estudiados.

Ahora que se ha probado la iniciativa tanto en agua como en tierra, era momento de ver si el análisis de ADN en el aire también podría ayudar a identificar animales. Por lo que parece, la respuesta para ambas investigaciones involucradas ha sido un rotundo sí.

La parte sorprendente es que puedes conseguir aves y mamíferos, ¡guau! (…) Los nuevos estudios sugieren que “hay más que esporas; hay células y cabello y todo tipo de cosas interesantes que flotan en el aire”, dijo Julie Lockwood, ecóloga molecular de la Universidad de Rutgers, New Brunswick, para Science Magazine.

El ADN que viaja en el aire puede ser suficiente para identificar animales

Los dos estudios que probaron tal idea se publicaron con solo meses de diferencia. El primero fue presentado a principios del año por la ecóloga molecular ahora en la Universidad de York, Elizabeth Clare. Según su publicación en BioRxiv –y otra en la revista científica PeerJ–, es posible utilizar muestras de ADN en el aire para identificar animales como las ratas topo desnudas.

Vía Pixabay.

Además, de las 72 muestras recolectadas por Clare y su equipo, se terminaron por identificar 25 especies de mamíferos y aves. Por lo que, no solo se comprobó que el mecanismo sirve para búsquedas específicas, sino también para revisiones más amplias.

La otra investigación, llevada a cabo por Kristine Bohmann, ecóloga molecular de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, tuvo resultados bastante similares. Su estudio, llevado a cabo en tres ubicaciones del zoológico de Copenhague, terminó por identificar 49 especies de animales vertebrados tan solo por los rastros de ADN captados en el aire.

¿Nace una nueva herramienta para el estudio de la biodiversidad?

La capacidad de detectar tantas especies en muestras de aire usando ADN es un gran salto. (…) Representa una interesante adición potencial a la caja de herramientas”, comentó Matthew Barnes, ecologista de la Texas Tech University, para Science Magazine.

Efectivamente, la posibilidad de utilizar el ADN en el aire para identificar animales añade una nueva herramienta rápida y económica con la que estudiar la biodiversidad. Ello además de contar con una forma más eficiente para captar especies esquivas que suelen ser más difíciles de rastrear en diversos ecosistemas, como las aves.

Vía maxpixel.net

Otro ejemplo de especies escurridizas serían aquellas que viven en ambientes secos y hacen vida en cuevas o madrigueras. Con los métodos de seguimiento y rastreo actual, sigue siendo complicado conseguir imágenes o muestras de ellas. Algo que podrá cambiar notoriamente si empezáramos a tomar en cuenta el ADN que inevitablemente dejarán en el aire.

Aún queda mucho por responder

Antes de aceptar un método como el recién mencionado, aún es necesario responder muchas interrogantes. De allí que los estudios todavía estén esperando una revisión de sus pares para determinar si pueden o no ser tomados en cuenta para investigaciones futuras.

Una de las interrogantes principales es identificar qué tan útil será el sistema de análisis de ADN en el aire para sugerir la ubicación de los animales. Ello ya que se sospecha que el viento podría mover las trazas genéticas por largas distancias. Por lo que, primero será necesario determinar qué tan lejos podrían desplazarse y encontrar patrones de movimiento que se pudieran utilizar para descubrir el verdadero origen de las muestras.

Igualmente, ellos variaría según el ambiente en el que se encuentren los animales (bosques, selvas, praderas…); por lo que también habrá que tomar en cuenta la influencia del entorno en el desplazamiento del ADN.

Referencias:

Measuring biodiversity from DNA in the air (2021) BioRxiv: https://doi.org/10.1101/2021.07.15.452392

eDNAir: proof of concept that animal DNA can be collected from air sampling (2021) PeerJ: https://doi.org/10.7717/peerj.11030

Airborne environmental DNA for terrestrial vertebrate community monitoring (2021) BioRxiv: https://doi.org/10.1101/2021.07.16.452634

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