El hecho de que podamos movernos, percibir emociones y alimentarnos de otros seres vivos son algunas de las características que nos distinguen de las plantas. No obstante, cuando se trata de nuestro sistema nervioso, la situación cambia un poco. Una nueva investigación sugiere que el sistema de defensa de los tomates es semejante al sistema nervioso humano.

Cuando los tomates son atacados por plagas, envían señales de alerta al resto de la planta, tal como lo hace nuestro sistema nervioso cuando detecta alguna clase de amenaza. De hecho, esos mensajes de alerta provocan que las plantas liberen peróxido de hidrógeno, un compuesto químico que se encarga de combatir las infecciones causadas por bacterias y microorganismos presentes en los tejidos afectados.

La actividad eléctrica de las plantas cambia cuando se encuentran bajo ataque

A diferencia de los seres humanos, las plantas carecen de un sistema nervioso central. Por tanto, no pueden sentir dolor, pero sí percibir lesiones. Esto se debe a que cuentan con tejidos largos y delgados conocidos como xilema y floema –transportan agua, sales minerales y otros nutrientes desde la raíz hasta las hojas o frutos de una planta–, los cuales producen iones eléctricos que propagan señales eléctricas similares a cómo lo hacen las neuronas.

Que las plantas se comporten de esta manera no debería extrañarnos, pues estudios han demostrado que ellas imitan el sistema nervioso de los animales para defenderse de ataques de insectos. En un artículo publicado en la revista Science se explica que, las plantas tienen un sistema de comunicación interno similar al nuestro. Incluso, usan componentes, como el aminoácido glutamato y el calcio, para alertar sobre una agresión o provocar una respuesta defensiva.

“El glutamato conduce al calcio, que a su vez libera hormonas defensivas y altera el crecimiento y la bioquímica de la planta, todo sin un sistema nervioso”, destacan los investigadores.

Así se reaccionan los tomates ante ataque de insectos

Tomate cherry
Vía: Unsplash

Al considerar los antecedentes señalados, un equipo de investigación liderado por Gabriela Niemeyer Reissig se propuso analizar cómo reaccionaban las plantas de tomate cherry ante ataques de insectos. Para ello, colocaron las pequeñas plantas junto con orugas de la polilla Helicoverpa armígera dentro de una jaula de Faraday.

De esa manera, pudieron detectar que la actividad eléctrica cambiaba durante y después de que las orugas comenzaron a comer de las frutas. Además, el estado de la fruta (madura o verde) también influyó en la variación eléctrica. Al respecto, Reissig señala que:

La actividad eléctrica de la fruta cambia constantemente cada segundo. Podemos encontrar un patrón [distinto] en la actividad eléctrica cuando un insecto ataca”.

Así que, los tomates aumentan sus niveles de peróxido de hidrógeno para defenderse de infecciones o eventualmente provocar la muerte celular en una región afectada. Todo ello, a través de un sistema de defensa que se comporta de forma similar a nuestro sistema nervioso central.

Cuéntanos, ¿alguna pensaste que los tomates y los seres humanos teníamos algo tan fuerte en común? Déjanos saber tu opinión en los comentarios.

Referencia

Fruit Herbivory Alters Plant Electrome: Evidence for Fruit-Shoot Long-Distance Electrical Signaling in Tomato Plants. https://doi.org/10.101610.3389/fsufs.2021.657401

Glutamate triggers long-distance, calcium-based plant defense signaling. https://doi.org/10.1126/science.aat7744

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