El virus SARS-CoV-2 ha ocasionado una crisis de salud global desde su aparición en diciembre de 2019. Hasta la fecha, ha contagiado a más de 191 millones de personas, se ha llevado las vidas de 4,1 millones y sigue avanzando al mutar para superar nuestras defensas. La más reciente noticia a tal respecto tiene que ver con las nuevas variantes del coronavirus (Delta y Epsilon) que parecen tener la capacidad de evadir nuestra inmunidad celular.

Una reciente investigación publicada en Cell Host & Microbe viene a probarlos que dichas nuevas variantes del SARS-CoV-2 podrían ser más peligrosas de lo esperado. Todo ya que, de acuerdo a sus mutaciones en su proteína espiga, podrían haber desarrollado mecanismos para ser no solo más eficientes en el contagio, sino más resistentes ante nuestros intentos de inmunización.

Las variantes Delta y Epsilon del coronavirus pueden evadir la inmunidad celular

Así como nuestros anticuerpos forman parte de la inmunidad humoral, las células T colaboradoras y asesinas constituyen nuestra inmunidad celular. Hasta la fecha, sabíamos que el COVID-19 se era capaz de evadir el primer sistema, pero no había evidencias de que pudiera hacer lo mismo con el segundo.

El nuevo estudio ha comprobado que las mutaciones en las variantes B.1.617 y B.1.427/429 (Delta y Epsilon, respectivamente) podrían haber cambiado notoriamente las cualidades de la proteína espiga o pico del SARS-CoV-2. A dicha mutación se la ha llamado L452R y podría significar la llegada de una nueva y peligrosa cualidad al virus que ya nos ha logrado sumergir en la pandemia.

La mutación L452R es un sello distintivo de la variante Delta que actualmente se está extendiendo por todo el mundo, y en Japón, aproximadamente el 60% de la población tiene HLA-A24, que es responsable de la inmunidad celular. La mutación L452R no solo evade la célula HLA-A24 inmunidad, pero también puede mejorar la infectividad del virus”, comentó el Dr. Chihiro Motozono, quien fue líder de inmunología en el estudio.

Pero… ¿cómo?

De acuerdo a lo explicado por los científicos, tal cualidad parece venir de la mano de la interacción entre el virus y el antígeno leucocitario humano, HLA-A24. Aparentemente, la conexión establecida entre dichos elementos permite que el coronavirus pueda evadir la inmunidad celular del cuerpo.

Mundo convertido en una partícula de coronavirus SARS-CoV-2
Vía maxpixel.net

Una primera vez en la historia de la pandemia del coronavirus

La actual no es la primera vez que una mutación del SARS-CoV-2 ha puesto al mundo en alerta. Sin embargo, sí es la primera ocasión en la que se comprueba que las nuevas variantes del coronavirus podrían afectar tanto nuestra inmunidad humoral como la celular.

Hasta ahora, se había visto a la inmunidad celular como una seguridad a la hora de evadir los efectos graves del COVID-19, ya que ella podía combatir el virus incluso cuando los anticuerpos estaban fallando. Dicho panorama podría cambiar ahora que las nuevas cepas tienen la capacidad de atacar en paralelo ambos sistemas de defensa.

Referencia:

SARS-CoV-2 spike L452R variant evades cellular immunity and increases infectivity: https://doi.org/10.1016/j.chom.2021.06.006

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