Con los retrasos que han experimentado algunos países en la administración de la segunda dosis de la vacuna contra COVID-19, muchos se siguen preguntando qué consecuencias tendrá sobre su efectividad. Y aunque mucho se ha especulado al respecto, una nueva investigación nos proporciona respuestas.

El estudio, enfocado en las vacunas a base de tecnología de ARN mensajero desarrolladas por el dúo Pfizer-BioNTech, nos recuerda cuán importante es respetar los regímenes de vacunación establecidos para este caso en particular. La segunda dosis juega un papel clave en la estimulación de una parte del sistema inmunológico de la que deriva una amplia protección contra el virus.

La comprensión de la efectividad de las vacunas de ARN mensajero aún es limitada

A pesar de que son muy eficaces, la comprensión de la acción de las vacunas de ARN mensajero aún es un poco limitada. Y tratándose de la primera vez que se administran a personas, la información sobre los efectos a nivel inmunológico apenas estaba en recolección.

Tradicionalmente, la efectividad de las vacunas se evalúan por su capacidad de generar anticuerpos neutralizantes; se trata de proteínas generadas por un tipo de mecanismo inmunitario llamado células B, que se adhieren a los virus y los bloquean para evitar que infecten a las células.

Anticuerpos contra el COVID-19
Crédito: Dr_Microbe. Vía iStock/Getty Images Plus.

Como hemos indicado en varias oportunidades, los anticuerpos se pueden medir, y existen pruebas sencillas para hacerlo. Sin embargo, los médicos y expertos en el tema reconocen que guiarse únicamente por ellos no es suficiente para evaluar la protección contra una enfermedad. El sistema inmunológico es mucho más complejo y tiene varias vertientes que merecen atención también.

Efectos de la vacuna contra COVID-19 en diferentes partes del sistema inmunológico

Los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford querían determinar los efectos exactos de la vacuna de Pfizer-BioNTech sobre los diferentes componentes del sistema inmunológico humano.

Entonces analizaron muestras de sangre de individuos que recibieron la inyección en busca de anticuerpos y proteínas de señalización inmunológica. Además, caracterizaron la expresión de cada gen en el genoma de 242,479 tipos y estados de células inmunes por separado. Las muestras las tomaron de 56 voluntarios sanos en múltiples momentos antes y después de la primera y segunda inyección.

Después de la primera inyección, aumentaron los niveles de anticuerpos específicos aumentaron, como era de esperarse. Sin embargo, este efecto fue mucho más intenso después de la segunda dosis de vacuna; de hecho, esta última hizo cosas que la primera prácticamente no logró.

La segunda inyección “estimuló un aumento múltiple en los niveles de anticuerpos, una excelente respuesta de células T que estuvo ausente después de la primera inyección sola, y una respuesta inmune innata sorprendentemente mejorada”, dijo Bali Pulendran, profesor de patología y de microbiología e inmunología.

La segunda dosis de la vacuna contra COVID-19 ofrece mayor protección

Los autores destacan que la segunda dosis provocó la movilización masiva de un grupo de células inmune de primera respuesta que, en condiciones normales, son escasas e inactivas. Estas, derivadas de un pequeño grupo de células llamadas monocitos, constituyeron un grupo recién descubierto, lo que aportó mayor valor al estudio.

El subgrupo expresa altos niveles de genes antivirales pero, después de una infección real de COVID-19, estas apenas se movilizan como parte de las defensas. Sin embargo, la vacuna de ARN mensajero de Pfizer-BioNTech sí logró estimularlas.

Son tan escasas que constituyen apenas el 0,01 por ciento de todas las células sanguíneas circulantes antes de la vacunación. La segunda dosis de la vacuna contra COVID-19 las multiplicó por 100 para que representaran el 1 por ciento de todas las células sanguíneas.

La razón por la que no se debe omitir la segunda dosis de la vacuna contra COVID-19

Inyección con segunda dosis de vacuna contra COVID-19.

A ello sumamos que su activación posterior a la vacunación también optimizó su funcionamiento; los investigadores explican que su acción fue intensamente más antiviral, pero menos inflamatoria. Por lo tanto, estas parecen ser excepcionalmente capaces de proporcionar protección contra este y otros patógenos.

“El extraordinario aumento en la frecuencia de estas células, solo un día después de la inmunización de refuerzo, es sorprendente”, dijo Pulendran. “Es posible que estas células puedan montar una acción de retención no solo contra el SARS-CoV-2 sino también contra otros virus”.

Con ello tenemos una razón contundente y avalada por la ciencia para no omitir la segunda dosis de la vacuna contra COVID-19. Además, el hallazgo no hace más que proporcionarnos más evidencia de la eficacia de esta tecnología novedosa en la prevención de enfermedades potencialmente mortales.

Referencia:

Systems vaccinology of the BNT162b2 mRNA vaccine in humans. https://www.nature.com/articles/s41586-021-03791-x

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