La crisis mundial que ha causado el coronavirus ha marcado nuestra historia. Durante todo el 2020 intentamos combatirla y, finalmente, en el 2021 ya estamos dando pasos en la dirección correcta. O por lo menos eso parecía. La llegada de una nueva y más contagiosa cepa del SARS-CoV-2 (llamada Delta) ha hecho al mundo comenzar a pensar que podría ser necesario recibir una tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19 para poder estar verdaderamente protegidos.

Para la actualidad, más de 189 millones de personas se han contagiado con el virus y, de ellas 4,07 millones han muerto a causa de él. Con las vacunas, se esperaba que tales números dejaran de aumentar con tanta rapidez –y, por un momento, lo hicieron–. Pero la llegada de la variante Delta cambió todo y causó un repunte de los contagios en todo el mundo.

Las preocupaciones por la variante Delta

Hilera de frascos con vacunas contra el coronavirus.
Vía stock.adobe.com

Por lo que se ha podido ver, el SARS-CoV-2 que forma parte de la variante Delta es particularmente contagioso. No contento con eso, parece ser más resistente e incluso tener efectos más severos en poblaciones que no se habían visto tan afectadas por el virus antes, como los niños.

Su aparición en India y rápida dispersión por más de 111 países en el mundo han causado un aumento sistemático de los contagios. Uno que ha llevado a Australia a un nuevo confinamiento y que Francia ha previsto como el inicio de la cuarta ola de contagios en su país.

Según las empresas farmacéuticas creadoras de vacunas como la de Pfizer-BioNTech, ya con dos dosis las personas están protegidas contra el coronavirus severo por al menos seis meses. Ahora, cuando se agrega la variante Delta a la ecuación, se estima que el tiempo de protección podría disminuir, por lo que se ha pensado en recomendar la aplicación de una tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19, a modo de prevención.

Ahora, ¿realmente será necesaria una tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19?

La ciencia aún no se decide, según recopiló Medicalxpress. Por un lado, las empresas privadas y farmacéuticas han comenzado a considerar la posibilidad como una prevención. Asimismo, Anthony Fauci, asesor médico en jefe de la Casa Blanca, comentó a CNCB que veía en el uso de una tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19 una “preparación adecuada”.

Tres frascos con la vacuna contra el COVID-19, representando la necesidad de la tercera dosis.
Vía Pixabay.

Sin embargo, aclaró que aunque es un punto que debemos tomar en cuenta, aún no podemos darle en centro de atención. Ya que aún hay muchas personas que no han recibido ni siquiera la primera dosis y que deberían ser prioridad.

Un sentimiento que compartió Didier Houssin, director del comité de emergencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ello ya que dicha idea podría “agravar las preocupaciones sobre el acceso a las vacuna” en los países donde la mayoría de la población aún no ha recibido ni la primera dosis.

Además, desde su perspectiva, aún no hay evidencias que justifiquen la colocación de una tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19. Algo con lo que coinciden otras entidades como la Agencia Europea de Medicamentos y el Centro Europeo para el Control de Enfermedades.

¿Qué ha hecho el mundo?

A pesar de que no hay una guía oficial al respecto, algunas naciones ya han hecho esfuerzos por ofrecer la tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19 a ciudadanos selectos. Es decir, aquellas personas mayores o con una condición de salud que los haga más vulnerables ante el SARS-CoV-2.

Actualmente, Francia e Israel ya han dado inicio a sus campañas preventivas. Siguiendo sus pasos, Viktor Orban, el presidente de Hungría ha anunciado que comenzará la suya a partir de agosto.

Hasta la fecha, no se sabe de otras naciones que vayan a seguir tal camino. Pero, si las preocupaciones por la variante Delta continúan, tal vez la lista se alargue pronto.

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