Adoptar a una mascota es una gran responsabilidad que lamentablemente no todos pueden asumir. Y aunque los peces parezcan muy fáciles de cuidar en comparación con un perro, muchos podrían arrepentirse luego de tenerlos en casa. Como ejemplo, la situación actual de la ciudad de Burnsville, Minnesota, donde varias personas han liberado peces dorados en los estanques cercanos.

A raíz de ello, las autoridades están instando a los dueños de peces dorados a no liberarlos en el sistema fluvial local por varias razones. Una de ellas es que su presencia pone en peligro la vida acuática y amenaza con romper el equilibrio natural establecido por las especies nativas.

Los peces dorados son hermosos, pero peligrosos

A simple vista, los peces dorados lucen hermosos e inofensivos, pero en realidad pueden llegar a ser muy peligrosos si se introducen en un entorno diferente al del que provienen. Para empezar, es una especie originaria de Asia, no de América del Norte, y a pesar de ello, logran prosperar en estas aguas, tanto que pueden llegar a convertirse en una plaga.

Los peces dorados no tienen dietas especializadas, lo que significa que pueden comer prácticamente lo que sea dentro del agua. Su alimentación generalista termina por afectar a las especies nativa que necesitan llevar una dieta específica. Estos invasores no solo amenazan con acabar con la vida acuática que sirve de alimento a las especies nativas, sino también mermar su presencia al consumirlas a ellas.

Invasivo y con potencial de transmitir patógenos a otras especies

El pez dorado “puede volverse bastante invasivo fuera de su ecosistema nativo y compite con nuestros peces nativos por espacio y recursos cuando se libera en aguas de América del Norte”, asegura Brian Sidlauskas, profesor asociado de la Universidad Estatal de Oregon.

La liberación de los peces dorados en los estanques también podría dar lugar a la transmisión de patógenos a otras especies dentro de ellos. Es posible que los peces nativos no hayan estado en contacto con los parásitos y enfermedades que suelen afectar a estos invasores, lo cual también limitaría su supervivencia.

Los peces dorados pueden llegar a crecer mucho

El tema de la alimentación nos lleva a otro problema, es que el tamaño. Aunque se ven hermosos dentro de una pecera, los peces dorados pueden llegar a medir “más de un pie” según Prosanta Chakrabarty, curadora de ictiología en la Universidad Estatal de Louisana. Asimismo, su peso puede alcanzar las tres libras. Por supuesto, esto dependerá de cada pez. Podríamos compararlo con las diferentes razas de perros que existen, algunas muy grandes, otras más pequeñas.

Conviene hablar sobre un mito que plantea que los peces dorados crecen hasta el tamaño de su estanque. De cierta forma, es cierto. “Si mantiene peces de colores en tanques pequeños, su crecimiento se atrofia”, dice Culum Brown, profesor del departamento de ciencias biológicas de la Universidad Macquarie. “Si los transfieres a un tanque más grande o los pones en un estanque, crecen muy rápido para alcanzarlos”.

Dentro de una pecera, la cantidad de espacio es limitada y frena su crecimiento, y lejos de ser inofensivo, puede dar lugar a funciones inmunológicas y sistemas reproductivos más deficientes. En cambio, al lanzarlos a los estanques y lagos de Burnsville, los peces dorados tienen más libertad para desarrollarse y ser ellos mismos.

Algo similar ocurre con su longevidad. Brown dice que los peces dorados pueden vivir hasta 30 años, aunque el promedio está entre 10 y 20 años. Si bien esto es poco comparado con la esperanza de vida humana, es un tiempo potencialmente peligroso dentro de las vías fluviales de Minnesota y las otras ciudades afectadas.

¿Qué pueden hacer los dueños de peces dorados que no pueden cuidarlos?

Ahora bien, en vista del problema, ¿cómo pueden los dueños que se aventuraron a adoptar estos peces no necesariamente aptos para vida doméstica liberarlos sin causar daños mayores? Responder esta pregunta es difìcil, en primer lugar, porque es ilegal liberar peces a la naturaleza en la mayoría de los estados de EE.UU.

“Lo peor es introducirlo en la naturaleza, donde realmente puede hacer algún daño o, más probablemente, morir de forma lenta y dolorosa por congelación o desnutrición”, dice Chakrabarty.

Si alguien definitivamente ya no puede cuidarlos, o no tiene un espacio adecuado para darles calidad de vida, lo mejor que puede hacer es darlo a otro humano, donarlo a una escuela o a una tienda de mascotas.

Referencia:

People dumped their pets into lakes, officials say. Now football-size goldfish are taking over. https://www.washingtonpost.com/science/2021/07/11/minnesota-goldfish-invasive/

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