El avance de la vacunación contra COVID-19 está promoviendo la idea de que la emergencia está quedando atrás y que ya es momento de volver a la normalidad. Ciertamente, se trata de un gran paso, pero las complacencias actuales podrían no solo deshacer los logros en cuanto a la pandemia, sino también provocar un aumento de las infecciones de transmisión sexual.

Restricciones durante la emergencia de COVID-19 pudieron haber mitigado otras infecciones

Durante más de un año, las autoridades sanitarias de los Estados Unidos y el mundo fomentaron el distanciamiento social e implementaron bloqueos para mitigar la propagación del coronavirus SARS-CoV-2.

No cabe duda de que estas estrategias fueron efectivas para controlar los brotes, pero no solo de COVID-19, sino también de enfermedades de transmisión sexual. Y es que, para muchos, el encierro era equivalente a tener menos sexo, lo que implica a su vez una menor exposición.

Empaques de condones, un método útil para prevenir infecciones de transmisión sexual.

Ahora, con el avance de la vacunación contra COVID-19, muchos países están volviendo a la normalidad. En EE.UU., las ventas de condones masculinos se dispararon un 23,4 por ciento a 37 millones de dólares durante cuatro semanas hasta el 18 de abril con referencia al mismo período en 2020.

Visto así, suena muy positivo: el aumento de las compras de preservativos sugiere que sigue habiendo conciencia respecto a la importancia de prevenir embarazos no planificados y la transmisión de infecciones de transmisión sexual.

Se avecina un aumento de las infecciones de transmisión sexual

Sin embargo, los expertos en salud advierten que el panorama no necesariamente sea tan favorable como sugieren estos datos. En cambio, advierten que se avecina un aumento de los casos de infecciones de transmisión sexual, y el alivio de las restricciones no es la única razón.

Dichos pronósticos se basan en las experiencias pasadas. En 2019, EE.UU. alcanzó su máximo histórico por sexto año consecutivo en las cifras de ITS. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, según siglas en inglés) registraron más de 2,5 millones de casos de clamidia, gonorrea y sífilis. Y solo en el período entre 2015 y 2019, estas infecciones aumentaron casi un 30 por ciento.

Durante 2020, la pandemia obligó a reconfigurar los servicios de salud a fin de contar con mayo personal para atender las infecciones de COVID-19. Y si bien las infecciones de transmisión sexual se redujeron drásticamente entre marzo y abril de 2020, probablemente como un efecto secundario del distanciamiento social, el problema volvió a tomar protagonismo en diciembre.

Los investigadores no creen que el descenso inicial se debiera únicamente al confinamiento, sino que también lo asocian con la caída dramática de las pruebas de enfermedades de transmisión sexual debido a la emergencia.

¿Por qué las infecciones de transmisión sexual podrían ir en aumento?

En cuanto a las causas, son variadas. El Dr. Hunter Handsfield, profesor emérito de medicina en el Centro para el SIDA y las ETS de la Universidad de Washington, habló sobre ello con la agencia de noticias CNN. Y, según su declaración, una de las razones es que las personas están usando menos condones.

Aunque las cifras revelan un aumento de las compras, la realidad es que las personas, y en especial, los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, tienden a prescindir de este método de protección. Esto se debe, en parte, a la disponibilidad de herramientas para prevenir la infección con VIH, como las píldoras de profilaxis.

Además, el experto cree que los cambios de percepción sobre la sexualidad de las últimas décadas podrían estar influyendo también. “Creo que las personas que actualmente están en la adolescencia y en los 20, existen diferentes actitudes y creencias sobre lo que constituye una relación comprometida y lo que no”, dijo Handsfield.

Y, como siempre, el aumento de las infecciones de transmisión sexual pueden atribuirse también a la pobreza, la viviendo inestable y la falta de atención médica, tres aspectos que pueden socavar los esfuerzos de prevención.

Aún hay tiempo y estrategias efectivas para prevenir ITS

Mapa con dibujos de manos y lazo de prevención de VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

Lo bueno es que no se trata de un problema sin solución. El aumento de las infecciones de transmisión sexual es prevenible y no requiere de medidas hercúleas para ello. En parte, requiere cambios de comportamiento en la población y gestión de las autoridades sanitarias para proporcionar los recursos necesarios.

Vacunación oportuna contra infecciones de transmisión sexual

El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de los CDC recomienda que la vacuna contra el VPH, que, como indicamos en una nota previa, puede administrarse desde los 9 años de edad hasta los 26 años. Asimismo, se recomienda la vacunación contra la hepatitis B al nacer.

Pruebas frecuentes entre las personas sexualmente activas

Por otro lado, es necesario que todas las personas de 13 a 64 años se hagan la prueba del VIH al menos una vez durante este tramo de su vida. La frecuencia varía drásticamente según sea el caso, pero los hombres que tienen sexo con otros hombres tienen mayor riesgo, por lo que se recomienda repetirla cada tres a seis meses.

Además, todas las mujeres sexualmente activas menores de 25 años deben someterse a pruebas de gonorrea y clamidia todos los años, así como todas las mujeres embarazadas durante los primeros meses. Y, por último, la comunicación y sinceridad entre las parejas que tienen relaciones sexuales.

Referencia:

Experts are bracing for a spike in STDs, but not just because it’s ‘hot vax summer’. https://edition.cnn.com/2021/07/14/health/std-sti-spike-summer-2021-trnd/index.html

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