Un título universitario lleva implícito una mejor calidad de vida. Ahora, una nueva investigación, llevada a cabo por sociólogos de la Universidad de Buffalo, sugiere que los logros universitarios alcanzados por los hijos influyen positivamente en la salud física y mental de sus padres.

Para dar con esos resultados, los investigadores se basaron en una encuesta lanzada en 1994 y, cuyos datos utilizaron para vincular los logros educativos de los hijos con la salud de sus padres. La primera cohorte de datos abarcó a padres con edades entre los 30 y 60 años, mientras que en la segunda ola de datos los mismos padres ya tenían 50 y 80 años (recopilados entre 2015 y 2017).

Pensar que sus hijos no terminarán la universidad afecta psicológicamente a los padres

Tras el estudio, los autores del artículo concluyeron que era perjudicial para la salud de los padres que ninguno de sus hijos terminara la universidad, pues estos tienden a caer en un cuadro depresivo que terminaba afectando su bienestar emocional.

“El resultado negativo de la salud mental de los padres fue de hecho nuestro hallazgo más fuerte”, dijeron Christopher Dennison y Kristen Schultz Lee, profesores sociología y autores del artículo publicado en la revista Journal of Gerontology: Social Sciences.

Logros académicos de los hijos influyen en la salud mental de sus padres a lo largo del tiempo

Persona cabizbajo en una mesa

El análisis les permitió a los autores evaluar la relación intergeneracional entre padres e hijos. Como resultado obtuvieron que, los logros académicos de sus hijos influyen en la salud mental de sus padres a los largo del tiempo. Eso quiere decir que los beneficios que conlleva la obtención de un título universitario influyen en el bienestar emocional de un padre anciano. Con base en ello, Dennison comenta:

Los niños educados podrían estar haciendo un mejor trabajo al ayudar a sus padres a vivir vidas más saludables al fomentar el ejercicio y una dieta equilibrada”.

Evidentemente, los beneficios de un título universitario se manifiestan en la salud de los padres más adelante en la vida. Por tanto, esa inversión en educación representa un logro a largo plazo tanto para los hijos como para los padres.

Padres cuyos hijos tienen niveles más bajo de educación tienden a sufrir trastornos mentales

En la investigación también se evidencia que los padres cuyos hijos tienen niveles más bajo de educación tienden a preocuparse aún más por sus hijos, repercutiendo negativamente en su salud mental. “Los niños sin un título pueden necesitar más ayuda de sus padres y también son menos capaces de brindar ayuda si la necesitan a cambio”, agrega Lee.

Este estudio deja un mensaje bastante claro y es que, la inversión que un padre haga hoy en la educación de su hijo, tendrá beneficios en el mañana para ambas generaciones.

Referencia

Adult Children’s Educational Attainment and Parent Health in Mid- and Later-Life. https://doi.org/10.1093/geronb/gbab109

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