De acuerdo a nuestra biología, al nacer somos catalogados como hembra o varón. Sin embargo, a medida que vamos creciendo, el entorno y la sociedad como tal definen nuestro comportamiento e identidad. Esos factores sociales son lo que determinan el género de una persona, indistintamente de su sexo.

Por tanto, el género determina que se espera y se valora de una persona en una determinada situación. Mientras que los términos hombre y mujer son simples categorías sexuales. Por ejemplo, el hecho que las mujeres sean las que atiendan el hogar es cuestión de géneros (aunque en los últimos años, eso ha cambiado) o, que a las mujeres les llegue la menstruación es cuestión de sexo

¿Ahora entiendes la diferencia? Eso es lo que los autores del artículo publicado en MedicalXpress quieren que comprendamos, pues no saber diferenciarlos puede perjudicar nuestra salud.

No distinguir entre sexo y género puede resultar en una mala atención médica

En el artículo, se toma como referencia a Canadá por ser considerado el líder mundial en análisis basados en el sexo y el género. No obstante, todavía tiene mucho camino que recorrer para superar los desafíos que encierran estos dos términos en el sector sanitario.

Los investigadores explican que cuando una investigación en salud no incluye análisis basados en el sexo y en el género, puede resultar en una falta de acceso a información o en una mala atención médica. En ese sentido, agregan que:

Si el análisis basado en el sexo y el género tiene como objetivo real avanzar en nuestra comprensión de las formas en que, por ejemplo, las políticas y los programas federales están mejorando la salud de mujeres, hombres, niños, niñas y poblaciones con diversidad de género, necesitamos todos los programas federales, departamentos y agencias para utilizar este enfoque”.

Políticas de salud igualitarias

Ficha médica

Al considerar el caso de Canadá y las pocas iniciativas federales que garanticen políticas de salud igualitarias entre mujeres, hombres, niñas, niños y personas con diversidad de género, los autores recomiendan fijar políticas de salud igualitarias antes de empezar un proceso y no durante su desarrollo.

“El punto es garantizar que las desigualdades se aborden desde el principio de nuestros procesos de desarrollo de políticas de salud, y no como una ocurrencia tardía o un complemento para satisfacer los requisitos de informes departamentales”, agregan.

Uso incorrecto del término género

Para esclarecer un poco como el uso incorrecto del término género puede afectar la salud de las personas, se toma como referencia las pruebas de detección y registros de cáncer para mujeres. Por ejemplo: si una base de datos se limita al género binario (hombres y mujeres), ¿qué sucede con los que se identifican como no binario u otra identidad de género? En esos casos, las comunidades de lesbianas, bisexuales y transgénero indirectamente son excluidas del diagnóstico y tratamiento adecuado.

Ahora bien, si queremos evitar que esas políticas perjudiquen nuestra salud, debemos aprender a distinguir entre sexo y género. No significan lo mismo, por ende el hecho de que identifiques como no binario no significa que hayas dejado de ser hombre o mujer.

Referencia:

The difference between sex and gender, and why both matter in health research. https://medicalxpress.com/news/2021-07-difference-sex-gender-health.html

¿A qué nos referimos cuando hablamos de “sexo” y “género”? https://www.gob.mx/conavim/articulos/a-que-nos-referimos-cuando-hablamos-de-sexo-y-genero

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