Aunque muchas personas se recuperan después de experimentar un ataque cardíaco, el evento deja lesiones permanentes que, en muchos casos, compromete su esperanza de vida. Los tratamientos actuales son prometedores, pero administrarlos ha constituido todo un reto para los médicos. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que administrarlos en aerosol a través de una pequeña incisión puede ayudar a sanar el daño dejado en el músculo cardíaco por el infarto.

El método constituye una vía mínimamente invasiva para reparar los corazones después de un infarto de miocardio. Y, como indican los investigadores en la revista ACS Nano, los resultados de las pruebas en modelos animales fueron positivos y prometedores.

Los ataques cardíacos dejan lesiones permanentes

Es bien sabido que las enfermedades cardíacas constituyen la primera causa de muerte humana en todo el mundo; entre ellas, destaca el infarto de miocardio como una de las principales.

Hasta el día de hoy, se han desarrollaron numerosas técnicas para abordarlo, tanto a nivel de diagnóstico como de tratamiento. Sin embargo, el tejido queda dañado permanentemente, y aunque muchos pacientes sobreviven, la tasa de mortalidad dentro de los cinco años posteriores sigue siendo elevada.

Entre las técnicas más novedosas figura la terapia de células madre, cuyo objetivo es regenerar el tejido dañado después de un ataque cardíaco. Parece una opción infalible, pero tiene la particularidad de ser demasiado invasiva; además, la introducción de las células madre directamente en el corazón conlleva un riesgo adicional: generar una respuesta inmunitaria desfavorable, o su multiplicación descontrolada, lo que puede dar lugar a la formación de un tumor.

Exosomas para sanar el daño cardíaco posterior a un infarto

Otra idea prometedora es la inyección de exosomas en el corazón. Los exosomas son estructuras en forma de saco que contendrían proteínas, lípidos y ácidos nucleicos secretados por células madre. El problema en este caso es que con frecuencia se descomponen antes de poder ejercer su efecto terapéutico.

Concepto de músculo cardíaco en color rojo en un fondo negro.

Los exososomas constituyen una base importante en la búsqueda de soluciones para el daño cardíaco posterior a un ataque. Otros desarrollos incluyen parches cardíacos o andamios para ayudarlos a durar más tiempo y cumplir su objetivo sin descomponerse de forma temprana. Esta opción parece bastante viable pero, al igual que la de las células madre, es muy invasiva: requiere una cirugía a tórax abierto.

Convencidos de que los exosomas podrían ser la solución al daño, los investigadores decidieron buscar o desarrollar una forma más segura y efectiva para introducirlos. Así dieron con la posibilidad de rociarlos en el corazón a través de una incisión pequeña, que no ameritara una cirugía como en los métodos anteriores. Dicho de forma más simple, un aerosol para introducir los exosomas que revertirán el daño cardíaco dejado por el infarto.

Un aerosol a través de una pequeña incisión

En esta oportunidad, mezclaron los exosomas de células madre mesenquimales con fibrinógeno, una proteína que interviene en la coagulación de la sangre. Esta solución la mezclaron con otra que contenía otra proteína de coagulación sanguínea llamada trombina.

Luego hicieron una pequeña incisión en el pecho de una rata y procedieron a rociar ambas soluciones con una jeringa doble pequeña en el corazón. Los líquidos se mezclaron y formaron un gel de exosomas que se adhirió al músculo cardíaco. También hicieron una segunda incisión a través de la cual insertaron un mini-endoscopio para guiar la aguja de pulverización.

Exosomas administrados como aerosol logran revertir el daño cardíaco tras un infarto

El experimento en ratas reveló que el aerosol era efectivo como método para introducir los exosomas destinados a revertir el daño cardíaco después de un infarto. En las ratas que habían tenido un ataque cardíaco, el gel duró más y, por tanto, curó mejor las lesiones; además, aumentó la expresión de proteínas beneficiosas para la recuperación.

Las pruebas del aerosol en cerdos arrojaron resultados similares. Los animales tuvieron menos reacciones inmunológicas y menos estrés quirúrgico en comparación con la cirugía a tórax abierto.

En conclusión, el aerosol figura como una estrategia prometedora para administrar los exosomas terapéuticos para sanar el daño cardíaco dejado por un infarto. Próximas investigaciones deberían arrojar más detalles sobre su efectividad y seguridad para considerar su implementación en humanos.

Referencia:

A Minimally Invasive Exosome Spray Repairs Heart after Myocardial Infarction. https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acsnano.1c00628

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