¿Qué tienen en común la COVID-19 y la enfemedad de Alzheimer? A simple vista, nada, pero un equipo de investigadores centrado en este tipo de demencia se ha inspirado en ella en un nuevo trabajo. El proceso ha dado como resultado una forma de monitorear el progreso de la infección con el coronavirus: a través de una prueba de sangre.

En su artículo en la revista FASEB, los investigadores del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC de Alicante presentan los detalles de su nuevo desarrollo. Según indican, la prueba se encarga de cuantificar la proteína ACE2, famosa por funcionar como un punto de enganche entre el coronavirus y las células.

Una prueba de sangre inspirada en la enfermedad de Alzheimer

El equipo a cargo de la investigación trabajaba previamente en la enfermedad de Alzheimer. Y aunque parezcan afecciones muy diferentes, esta base les permitió identificar similitudes que sentaron las bases para un nuevo y útil invento.

La acumulación de la proteína precursora beta-amiloide, también conocida como proteínas residentes en la membrana celular, está relacionadas con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Al tanto de ello, los investigadores evaluaron la posibilidad de que, en la COVID-19, pasara algo similar con la proteína ACE2. Su hipótesis planteaba que podría estar presente en el plasma, lo cual podría ser de utilidad para la observación del transcurso de la infección.

“La proteína precursora beta-amiloide es también una proteína de membrana que es procesada por las mismas herramientas moleculares que la ACE2, unas enzimas llamadas secretasas, que procesan varias proteínas de membrana en diferentes fragmentos”, explicó Javier Sáez-Valero, líder del estudio.

Esto también los llevó a pensar que el plasma no solo alberga los fragmentos de proteína ACE2, sino también su forma de longitud completa. Es decir, estaban ante la posibilidad de usarlas como biomarcadores en una prueba de sangre para estudiar el status de la infección con el coronavirus.

Estudiando el plasma de pacientes infectados

Por tanto, el estudio se centró en estudiar los niveles plasmáticos del receptor de coronavirus en las células humanas, la proteína ACE2. Para ello, evaluaron a 59 pacientes con una edad media de 64 años, todo hospitalizados de 7 a 9 días después de la aparición de los síntomas de infección. Entre ellos, 48 desarrollaron un cuadro moderado, mientras que 11 se clasificaron como graves porque experimentaron insuficiencia respiratoria al punto de requerir ventilación mecánica invasiva y/o cuidados intensivos.

Partículas de coronavirus en la sangre durante una infección.

Adicionalmente, analizaron dos grupos, uno de 17 participantes con neumonía por el virus de la influenza A, y otro de control con 26 personas libres de enfermedad. Las edades iban de 34 a 85 años.

Además, examinaron los cambios en las proteínas ACE2 truncadas y de longitud completa en muestras de suero de ratones inoculados con una dosis letal de SARS-CoV-2 para simular la infección. Como indicamos en una nota previa, para este tipo de estudio se desarrolla un modelo animal modificado genéticamente para producir la proteína ACE2 ya que esta no ocurre de forma natural en ellos.

Proteína ACE2 presente en el plasma durante la infección con coronavirus

De modo que, finalmente, descubrieron que su hipótesis era cierta: existen diferentes formas de la proteína en el plasma, la parte líquida de la sangre, y que una porción corresponde a fragmentos generados luego de la interacción con el virus. Los pacientes con COVID-19 grave tienen niveles plasmáticos significativamente reducidos de la proteína ACE2 de longitud completa en comparación con los controles no infectados.

Mientras tanto, se elevan los niveles de un fragmento de masa molecular inferior como resultado de la interacción con el virus. “La proteína de longitud completa también se encuentra en el plasma, lo que proporciona información sobre la afectación tisular durante la infección”, explica Sáez-Valero.

Con ello, el equipo sugiere que ambas formas de la proteína ACE2 podrían servir como biomarcadores en una prueba de sangre que sirva monitorear la evolución de la infección con el coronavirus.

Referencia:

Plasma ACE2 species are differentially altered in COVID‐19 patients. https://faseb.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1096/fj.202100051R

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