El arte prehistórico normalmente representa escenarios de caza llenos de animales y de hombres tratando de atraparlos con lanzas. Debido a esta razón, por mucho tiempo se pensó que los artistas detrás de dichas obras debían ser los propios hombres cazadores. Sin embargo, la realidad es distinta: la mayoría de estas pinturas rupestres fueron hechas por mujeres.

Pero, ¿cómo lograron descubrir esto? Gracias a las famosas plantillas de manos que utilizaban los humanos de la época para “firmar” sus obras.

Inicialmente se había asumido que todas las huellas plasmadas en las paredes eran de hombres, e incluso se presumía que las manos más pequeñas eran de chicos adolescentes. Sin embargo, un estudio del año 2013 llevado a cabo por el antropólogo Dean Snow, profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania, probó que este no era el caso.

Diez años antes, en el 2003, el Dr. John Manning, científico de la Universidad de Liverpool, había llevado a cabo una investigación que buscaba probar que, midiendo las manos de las personas, se podía determinar el sexo e, incluso, la preferencia sexual del individuo y su susceptibilidad a padecer de enfermedades cardíacas.

Si bien Manning quizás había exagerado al asegurar que se podían determinar tantas cosas con solo las medidas de las manos, había una cosa en la que sí estaba completamente en lo correcto: las medidas de las manos pueden determinar el sexo de un ser humano.

Con esto en mente, Snow, quien se especializaba en analizar las huellas de humanos de las cuevas del Paleolítico en Francia y España, decidió elaborar una nueva investigación centrada en dichas marcas. Recolectó las medidas de las manos de varios individuos con ascendencia europea o mediterránea, y también se encargó de recolectar las imágenes y medidas de las huellas plasmadas en varias cuevas de Europa.

Proceso de medición

Snow se dio cuenta de que debía dividir el proceso de medición en dos partes para poder acertar con el sexo de los individuos basándose en las mediciones de sus manos.

Primero, debía medir el tamaño total de la mano para diferenciar a las manos de hombres adultos del resto y lo hizo con cinco tipos de medidas diferentes. Sin embargo, el problema con este paso es que las manos más pequeñas quedaban en una sola categoría que unía a mujeres de hombres adolescentes.

Así, Snow elaboró un segundo paso en el proceso de medición. Ahora debía comparar las proporciones del dedo índice al dedo anular y del dedo índice al meñique de todas las muestras. Tal parece que esta medición era la que realmente cerraba la brecha y ayudaba a determinar el sexo de todos los individuos correctamente, sin importar sus edades.

A raíz de estas mediciones, creó un algoritmo que tenía una precisión de alrededor del 60% que le permitió estudiar a profundidad las huellas de los humanos de las cavernas.

Sin embargo, con todo el conocimiento que había obtenido a raíz de las mediciones, se dio cuenta de que las manos en las cavernas eran más dimórficas sexualmente que las de los individuos que había estudiado. Es decir, en las cavernas las diferencias en los tamaños y formas eran mucho mayores, lo cual facilitaría el proceso de identificación.

Más huellas de mujeres

Centro de Educación Infantil Barquito de Papel. Tlf. 911371605: Nuestro  Proyecto este año: La Pintura y Los Cuadros

Una vez que Snow midió las 32 huellas de las cavernas de Francia y España, llegó a la conclusión de que el 75% de las manos pertenecían a mujeres.

Sin embargo, hay algunos expertos que se mostraron escépticos ante los hallazgos de Snow. Uno de ellos fue el biólogo evolutivo R. Dale Guthrie, quien aseguró que habían sido niños los que se dedicaron a explorar las cavernas debido a que el exterior era muy peligroso para ellos. Aseguró:

“Dibujaron lo que tenían en mente, que son principalmente dos cosas: mujeres desnudas y mamíferos grandes y aterradores”.

Sin embargo, muchos otros sí coincidieron con Snow y validaron su investigación, como el arqueólogo Dave Whitley de ASM Affiliates, quien aseguró que el artículo era una “contribución histórica” y que era era “la primera vez que alguien sintetiza una buena evidencia”.

La conclusión de la investigación termina siendo solo una teoría sobre los verdaderos artistas tras las pinturas de las cavernas, pues las huellas en realidad no determinan que esas personas realmente hayan sido los creadores de las pinturas. Pero aún así, Snow tiene la corazonada de que estas huellas se tratan de firmas:

“Una hipótesis bastante buena es que alguien dice: ‘Esto es mío, yo hice esto'”

2 Comentarios

  1. Entendían mucho de asar bisontes, caballos, monos, ciervos, cabras montesas elefantes. llamas en Perú y cazarlos cuando huían en manadas.

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