El futuro de la microingeniería autóctona podría encontrarse ya en nuestras manos… literalmente. Gracias a una reciente investigación publicada en la revista científica Joule, nos hemos enterado de un nuevo dispositivo que podría ser capaz de convertir el sudor de nuestros dedos en fuentes de energía eléctrica.

El pequeño aparato, conocido como célula de biocombustible (BFC, por sus siglas en inglés), es básicamente un recolector de energía que se coloca en la yema de nuestros dedos. Desde allí, el equipo tiene la posibilidad de recolectar el sudor que allí se genera y almacenarlo hasta lograr cargas de cientos de minijoules. En otras palabras, logra efectivamente convertir nuestra transpiración en una fuente de energía viable.

El nuevo dispositivo recolecta el sudor de nuestros dedos y lo convierte en energía

Imagen del dispositivo capaz de transformar el sudor en energía.
Crédito: Lu Yin.

Aunque parezca una opción poco convencional, las puntas de nuestros dedos están produciendo sudor constantemente. De hecho, son el área de nuestro cuerpo que acumula más glándulas sudoríparas por centímetro cuadrado.

En consecuencia, se convierte en una ubicación perfecta para la colocación del recolector de energía. Sobre todo cuando entendemos que el nuevo dispositivo ni siquiera requiere de actividad física adicional para producir energía, el sudor natural de nuestros dedos es más que suficiente.

De allí que, en una noche de sueño de poco más de 10 horas, el equipo pueda recolectar más de 300 minijoules de carga. Asimismo, con tan solo el espasmo de un dedo durante la noche, se recopilaron 30 minijoules provenientes de energía mecánica transformada en electricidad.

El más eficiente hasta la fecha

Cuatro dedos con el dispositivo capaz de transformar el sudor en energía.
Crédito: Lu Yin.

Según los investigadores, su prototipo es, hasta la fecha, el más eficiente en su tipo. Ello debido a que, a diferencia de equipos anteriores, no requiere que sus usuarios realicen algún tipo de actividad física adicional para funcionar.

En los otros modelos, el ejercicio era un requerimiento obligatorio, lo que hacía que la pérdida de energía del usuario fuera demasiado en comparación con lo que lograba recopilar y transformar el dispositivo. Ahora, el nuevo BFC es capaz de obtener electricidad incluso sin el más mínimo influjo de energía mecánica, lo que lo convierte en un sistema altamente eficiente que requiere una inversión mínima, casi nula.

Asimismo, también es capaz de alimentarse de la energía motriz, pero no requiere grandes esfuerzos. De hecho, el solo usarlo en nuestros dedos durante el día o mientras escribimos en la computadora es más que suficiente como para que el dispositivo comience a recopilar y transformar tanto la energía de nuestro sudor como la motora.

¿Qué lo hace relevante?

Manos encuantadas colocando dispositivo capaz de transformar el sudor en energía en la punta de un dedo.
Crédito: Lu Yin.

Los autores del estudio consideran que su propuesta podría marcar el futuro para microequipos electrónicos diseñados para integrarse con el cuerpo. Por ejemplo, parches de medición de glucosa, sodio y/o vitamina C, podrían aprovechar al dispositivo transformador de energía para recargarse automáticamente y ser mucho más autosuficientes –ya que no requerirían constantes cargas de una fuente externa–.

En consecuencia, nos encontraríamos con dispositivos portátiles mucho más duraderos, capaces de hacer un mejor seguimiento de la salud de sus usuarios.

Referencia:

A passive perspiration biofuel cell: High energy return on investment: https://doi.org/10.1016/j.joule.2021.06.004

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