Los estudios sobre la vida en Marte se han estado conduciendo ya por décadas. Hasta ahora, no ha habido frutos. Pero, recientes hallazgos nos han hecho voltear la mirada a otro de nuestros planetas vecinos. Desde el año pasado, se ha planteado la posibilidad de que la vida se haya desarrollado en Venus, pero ahora sus volcanes espaciales podrían contarnos otra historia.

Para ayudar a traducirla, los investigadores Ngoc Truong y Jonathan I. Lunine aliaron fuerzas. El trabajo que salió de su esfuerzo conjunto se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Allí, los autores dan una explicación distinta a las “señales” que se habían ubicado en la atmósfera de Venus y que parecían indicar la existencia de vida.

¿Hay o no vida en Venus? Los volcanes espaciales podrían tener la respuesta

Para poder llevar su investigación a cabo, la dupla realizó observaciones del planeta desde el telescopio terrestre James Clerk Maxwell en Hawai y el Atacama Large Millimeter Array (ALMA), en el norte de Chile. Desde allí, lograron identificar un origen distinto para los rastros de fosfina que se ubicaron en la atmósfera de Venus.

Su planteamiento que es que el origen de tal gas es la actividad volcánica y no la biológica. Todo debido a que Venus podría aún ser un planeta tectónicamente activo y tener sus volcanes espaciales en funcionamiento.

Planeta Venus.
Crédito: NASA/JPL-CALTEC.

Como consecuencia, las emisiones de sus erupciones podrían enviar compuestos a la atmósfera que se fusionen con ella y den origen a la fosfina. Un detalle que no sería difícil de considerar, sobre todo si pensamos en lo similares que son la Tierra y Venus en detalles como tamaño y masa. Lo que los haría propensos a compartir otros mecanismos como sus métodos para expulsar calor –en este caso, a través del vulcanismo–.

¿Qué sustenta a la nueva perspectiva?

Para dar una idea más clara de su planteamiento, los investigadores alegaron que los volcanes de Venus podrían estar liberando los fosfitos atrapados bajo la superficie del planeta. Al expulsarlos al ambiente con gran fuerza a través de las erupciones, los fosfitos podrían llegar a la atmósfera y allí tener interacciones químicas que los convirtieran en fosfina.

La hipótesis original era que la fosfina que se descubrió apuntaba a la vida. (…) No lo creemos, pensamos en puntos de vulcanismo”, afirma Lunine.

Asimismo, agrega que tal posibilidad se soporta también en la edad de la superficie de Venus. Por lo que parece, ella aparenta ser relativamente joven, lo que nos habla de periodos de actividad volcánica comparativamente recientes. En consecuencia, el planeta sí ha estado llevando a cabo los procesos necesarios para generar fosfina por otros medios que no tienen que ver con vida biológica.

Puede que no haya vida en Venus, pero sus volcanes siguen siendo fuente de estudio

El que se refute la posibilidad de que haya vida en Venus no remueve el interés de la ciencia sobre el planeta ni sus volcanes espaciales. De hecho, incluso si no se puede estudiar la formación de vida, su estructura sigue siendo lo suficientemente similar a la Tierra como para querer estudiarla para aprender de qué modo ciertos procesos ambientales podrían transformar un mundo que, en sus inicios, pudo haber sido tan similar al nuestro.

Para ello, organizaciones como la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) están desarrollando sus propias misiones de exploración para acercarse más a los secretos que resguarda Venus.

Referencia:

Volcanically extruded phosphides as an abiotic source of Venusian phosphine: https://www.pnas.org/content/118/29/e2021689118

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