Desde pequeños nos enseñan la importancia de llevar una alimentación balanceada. Lo que comemos no solo influye en nuestra salud estomacal, sino también en nuestro crecimiento, desempeño cognitivo y estado de ánimo. De hecho, podría incluso influir de manera positiva en afecciones ya diagnosticadas, como la esclerosis múltiple, para la que parece ser muy útil llevar una dieta saludable.

Los autores de un nuevo estudio publicado en la revista Science Advances identificaron un peculiar, pero interesante vínculo entre el intestino, la comida que ingerimos y la salud de nuestro cerebro y cuerpo.

Y aunque los experimentos se limitaron a ratones, sus resultados sugieren que una dieta saludable podría ayudar a reducir los síntomas en personas que padecen esta enfermedad neurológica.

Intestinos de personas con esclerosis múltiple carecen de una bacteria importante

Como bien han demostrado varios estudios, lo que comemos influye mucho en nuestro estado de salud, pero los mecanismos subyacentes son bastante variados. Uno de ellos es la microbiota intestinal, que se ha relacionado con la calidad del sistema inmune e incluso con afecciones cuya raíz está en el cerebro.

Un plato de garbanzos, una legumbre rica en isoflavonas.

Los autores del nuevo trabajo iniciaron su investigación observando el microbioma intestinal de las personas que padecen esclerosis múltiple. En el proceso, descubrieron que estas carecen de un tipo de bacteria capaz de descomponer las isoflavonas, un tipo de nutriente abundante en alimentos como la soja y diferentes tipos de legumbres.

Algunos alimentos ricos en isoflavonas son la soja, las lentejas, los pistachos, los garbanzos, así como otras legumbres. Y a pesar de estar presentes en alimentos tan básicos y comunes, nuestros intestinos no pueden procesarla por sí solos; necesitan ayuda de la bacteria para descomponer el nutriente y metabolizarlo.

Por consiguiente, en realidad no son las isoflavonas las que aportan más beneficios a la salud en este contexto, sino las bacterias capaces de procesarlas. Comerlas en abundancia podría favorecer la proliferación de estos microbios saludables.

El hallazgo dio lugar a una hipótesis que vincula la esclerosis múltiple con la ausencia de estas bacterias (que suelen estar presentes en el intestino de la mayoría de las personas). Asimismo, se plantearon verificar si incluir más alimentos ricos en isoflavonas podría aliviar los síntomas de los pacientes.

Una dieta rica en isoflavonas versus una carente de ellas

En líneas generales, los investigadores decidieron explorar el papel de la dieta en la sintomatología de la esclerosis múltiple a través del microbioma intestinal. Para ello, usaron un modelo de ratón modificado para padecer una enfermedad similar: a un grupo de ellos lo alimentaron con una dieta rica en isoflavonas, mientras que al otro lo alimentaron con una carente de este nutriente.

En el transcurso de tres semanas, los ratones que consumieron las isoflavonas experimentaron una mitigación de sus síntomas, deterirándose a un ritmo mucho más lento que los que consumieron la dieta libre de ellas durante el mismo período.

“En particular, la composición del microbioma intestinal en ratones alimentados con una dieta de isoflavonas exhibió paralelismos con los donantes humanos sanos, mientras que la composición en aquellos alimentados con una dieta libre de isoflavonas exhibió paralelos a los pacientes con esclerosis múltiple”.

Una dieta saludable puede reducir los síntomas de la esclerosis múltiple

Dicho de forma más simple, los científicos lograron reprogramar sus bacterias intestinales y reducir sus síntomas de esclerosis múltiple al incluir este nutriente en su dieta. Al mismo tiempo, demostraron la importancia que tiene la presencia o ausencia de la bacteria que las descompone en el desarrollo de la enfermedad.

Tratándose de una enfermedad crónica y progresiva, estos hallazgos resultan particularmente importantes a nivel médico. Puede que incluso pueda conducir hacia tratamientos económicos, sencillos y eficaces para aliviar los síntomas de los pacientes tanto de esta como de otras afecciones neurodegenerativas, como ELA o la enfermedad de Lou Gherig, aunque para estas últimas aún es necesario investigar más.

Referencia:

Isoflavone diet ameliorates experimental autoimmune encephalomyelitis through modulation of gut bacteria depleted in patients with multiple sclerosis. https://advances.sciencemag.org/content/7/28/eabd4595

Escribir un comentario