Estudios han demostrado que los seres humanos somos capaces de detectar secuencias rítmicas desde nuestro nacimiento. Pero, la forma cómo percibimos esos sonidos no deja de causar interés. El hecho de que percibamos dos sonidos iniciales cuando escuchamos sonidos fuertes o dos sonidos finales cuando escuchamos notas largas llama mucho la atención. ¿Por qué sucede eso? ¿Cómo funciona nuestra percepción del ritmo?

En términos sencillos, el ritmo se define como una alineación o agrupación de sonidos en concordancia con espacios de silencio durante un periodo de tiempo. Sin embargo, la percepción de una secuencia de sonidos dependerá del ritmo. Los géneros musicales son un ejemplo claro de cómo detectamos el ritmo.

En un artículo publicado en la revista Psychological Review, el profesor de la Universidad McGill, Michael Wagner, explora el tema en cuestión, concretamente los sistemas yámbico y trocaico, grupos de dos sonidos con un latido final y grupos de dos sonidos con un latido inicial, respectivamente.

Toma de decisiones

De acuerdo a la investigación –basada en los sistemas yámbico y trocaico, descubiertos hace más de 100 años–, el ritmo que se percibe responde a la forma cómo los oyentes toman sus decisiones. Por ejemplo, las personas pueden inclinarse por agrupar sílabas o tonalidades o, en tal caso resaltar sonidos en primer o segundo plano.

Si bien el análisis sigue a los sistemas yámbico y trocaico, Wagner descubrió que nuestra percepción del ritmo no responde precisamente a sonidos yámbicos o trocaicos, sino a decisiones –agrupación o prominencia– que tomamos en correspondencia con un determinado estímulo. Con base en ello, explica:

“Juntas, estas decisiones resultan en nuestras intuiciones rítmicas. Las dos decisiones son mutuamente informativas, al igual que nuestro sistema visual toma decisiones mutuamente informativas sobre el tamaño y la distancia de un objeto”.

Perspectiva forzada

Eso es lo que se conoce como perspectiva forzada, una técnica que nos permite crear la ilusión óptica de que algo es más grande o más pequeño de lo que realmente es. Esa sería la razón por la cual percibimos repeticiones de palabras en una serie de silabas desordenadas, las cuales no transmiten un mensaje en sí.

En el artículo se toma como ejemplo la serie de sílabas “bagabagaba”, lo cual se pueden interpretar como una palabra compuesta por las palabras “baga” y “gaba”. Si bien estas palabras por separado podrían significar algo en diferentes idiomas, en este caso se trata simplemente de una secuencia de sonidos no estructurada. “En el caso de secuencias de tonos, donde no podemos reconocer palabras individuales, simplemente percibimos estos efectos como un ritmo yámbico o trocaico”, agrega Wagner.

Esta investigación no solo explica cómo los seres humanos percibimos el ritmo, se convierte en un nuevo canal para analizar nuestra comprensión del procesamiento del habla y el lenguaje.

Referencia:

Two-dimensional parsing of the acoustic stream explains the Iambic–Trochaic Law. https://doi.org/10.1037/rev0000302

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