La pirita es un mineral bien conocido por su extremo parecido con uno de los pétales preciosos más populares del mundo. Por ese mismo motivo, se la conoce como el “oro de los tontos”, ya que, aunque se parece al oro, no tiene ni de cerca su mismo valor.

De hecho, la pirita está básicamente formada por disulfuro de hierro (FeS₂) que no tiene ningún valor para los colectores de oro –o de metales preciosos en general–. Pero, se ha descubierto que ese no es su único componente y que, oculto entre sus átomos, sí podría haber ínfimas cantidades de oro.

Tal descubrimiento fue presentado recientemente en la revista científica Geology. El estudio que le dio sustento vino de la mano de la colaboración entre los investigadores Denis Fougerouse, Steven M. Reddy, Mark Aylmore, Lin Yang, Paul Guagliardo, David W. Saxey, William D.A. Rickard y Nicholas Timms.

El “oro invisible” oculto en la pirita

Acercamiento a la textura de la pirita, el oro de los tontos.
Vía PxFuel.

No fue sino hasta la década de 1980 que los investigadores descubrieron que el oro en la pirita puede presentarse en diferentes formas, ya sea como partículas de oro o como una aleación, en la que la pirita y el oro se mezclan finamente, comentó Fougerouse, de la Facultad de Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Universidad Curtin.

Tal como explicó Fougerouse, en un escrito para The Conversation, desde décadas atrás ya se sabía que la pirita sí contenía pequeñas partículas del metal precioso. De hecho, se lo llegó a denominar como “oro invisible” ya que no era observable a través de microscopios estándar.

Sin embargo, a pesar de tener tal conocimiento, las pequeñas cantidades de oro y la dificultad para identificarlo evitaron que el “oro de los tontos” perdiera su fama como un mineral sin valor. Ahora, se ha descubierto una nueva forma en la que el oro se podría ocultar en la pirita. Una que, además, haría al mineral un punto de interés para los extractores de tal tipo de metales.

El “oro de los tontos” tiene más valor del que creíamos

Pirita, sobre fondo blanco.
Vía Wikimedia Commons.

Dicha revelación llegó de la mano con la investigación recién mencionada. Su estudio sobre la pirita reveló que sus estructuras cristalinas podían terminar “adornadas” con átomos de oro.

En general, dichas cualidades se encontraron en las piritas formadas más cerca del núcleo de la Tierra, donde las temperaturas son más altas y los minerales más maleables. Hasta ahora, se consideraba que el oro y la pirita se creaban en diferentes momentos y que, en ocasiones, podían fusionarse en alianzas microscópicas.

Ahora, gracias al trabajo con una sonda atómica, se han descubierto evidencias de que ambos elementos pueden formarse al mismo tiempo y luego fusionarse a nivel atómico. En la mayoría de los casos, las cantidades de oro en la pirita siguen siendo bajas. Pero, por lo que parece, cuando están en la nueva presentación, al menos podrían ser más sencillas de extraer. Un detalle que podría terminar por agregar valor al “oro de los tontos”.

Ganancia para todos

Para poder extraer el oro de la pirita, se tendría que recurrir a un proceso conocido como “bioloxiviación”. Ella consiste en atacar los sitios de “dislocación” del mineral –allí donde el oro se ha adherido a los átomos de la pirita y causado “imperfecciones– con bacterias que ataquen y rompan el cristal a su alrededor.

En la actualidad, aún no se ha probado con claridad la efectividad del proceso. Pero, de dar resultados positivos, podría ayudar a las compañías que trabajan con oro a bajar sus costos.

Asimismo, el “oro de los tontos” también adquiriría un valor especial para la protección ambiental. Todo ya que, con el nuevo proceso de extracción, se gastaría menos energía y se liberarían menos emisiones dañinas que pudieran colaborar con el cambio climático al ofrecer alternativas más sostenibles.

Referencia:

A new kind of invisible gold in pyrite hosted in deformation-related dislocations: https://doi.org/10.1130/G49028.1

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