El sol parece estar “despertando” de un prolongado sueño y lo ha anunciado con la liberación de una poderosa llamarada solar. Registrada el 3 de julio del 2021, la gran erupción marcó el inicio de lo que los científicos denominan como el “ciclo solar 25”.

Con su llegada, se marca el posible inicio de un periodo de mayor actividad en la superficie solar. Un detalle que, se mantendrá durante los siguientes años, haciendo a las llamaradas solares un evento más común y, posiblemente, mostrando algunas que incluso superen en potencia a la más reciente de ellas.

El sol libera la llamarada solar más grande de los últimos años

Según las clasificaciones actuales, las llamaradas solares de clase X son el tipo más potente que puede producirse en la estrella que orbita nuestro planeta. Tal fue la clasificación que recibió la llamarada producida por la mancha solar 2838 en la superficie del sol.

De acuerdo a lo indicado, luego de ser detectada a las 14:29 UTC (10:29 EDT), la llamarada solar marcó un máximo de X1.5. En general, está lejos de ser la más poderosa de la historia, teniendo ese puesto la erupción de noviembre del 2003, que marcó un total de X28 en intensidad.

Ilustración del sol en el espacio a punto de desencadenar una llamarada solar.
Vía Maxpixel.net

Sin embargo, sigue siendo la llamarada solar más poderosa en años. Sobre todo teniendo en cuenta que la última erupción de clase X ocurrió años atrás, en septiembre del 2017. Para ese caso, la intensidad legó a X8,2.

Claramente podemos ver que la llamarada solar de X1,5 no es una de las más poderosas en la historia del sol. Pero su aparición justo ahora la convierte en la primera anunciante de un cambio de ciclo en nuestro astro rey y, como tal, también de una modificación en su comportamiento.

Inicio del ciclo solar 25

Tal como se explicó recientemente en una publicación de la NASA, el ciclo solar 25 ha dado inicio marcando una nueva etapa de actividad en la superficie de la gran estrella. Dicho cambio implica el fin de un periodo conocido como “mínimo solar” en el ciclo de 11 años del sol.

Según se ha estudiado por años, nuestro astro rey cambia sus polos cada poco más de una década. Durante tal momento, su campo magnético –responsable de todos los fenómenos en su superficie– se hace más activo y, por consiguiente, ocasiona más llamaradas, manchas solares y eyecciones de masa coronal en el sol.

Diferencias entre los ciclos de actividad e inactividad de las llamaradas solares en el Sol.
Crédito: NASA/SDO.

Dicho periodo de actividad llega a un “máximo solar” y luego va disminuyendo en el tiempo, a medida que los polos toman su nueva posición. Luego de que el sol alcanza su mínimo, el ciclo se reinicia y su actividad vuelve a aumentar.

Para el presente caso, dado que el sol había alcanzado su “mínimo solar” a finales del 2019, los científicos sabían que pronto iniciaría el siguiente ciclo. Ahora, finalmente, con la más reciente llamarada solar sabemos que el ciclo 25 ha empezado, y se estima que el sol alcance su máximo en él para el 2025. Por lo que, los próximos años deberían estar colmados de actividad solar.

¿Cómo nos afectará el cambio de comportamiento del sol?

La más reciente llamarada solar, a pesar de no ser una de las más fuertes lanzadas por el sol, logró causar un pequeño apagón de radio de onda corta sobre el Océano Atlántico. Aun así, debemos recordar que fue una erupción de clase X, por lo que su intensidad siguió siendo mucho mayor a la promedio.

Ilustración del sol en el espacio.
Vía Maxpixel.net

Por lo general, las llamaradas solares no causan muchos problemas en la Tierra. Lo máximo que suele ocurrir son las ya mencionadas interrupciones momentáneas en algunas comunicaciones por radio y sistemas de navegación. Ciertamente, existe el riesgo de que una erupción lo suficientemente fuerte cause un “blackout” de nuestra infraestructura digital, pero las posibilidades son muy bajas.

Por otro lado, la radiación extra no es un problema del que tengamos que preocuparnos, ya que la atmósfera nos protege. Ahora, sí es posible que veamos más auroras boreales y fenómenos similares ya que las partículas emitidas por el sol interactuarán con los gases en nuestra atmósfera y podrían dar como resultado el fenómeno lumínico.

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