Es bien sabido que las defensas desarrolladas contra el resfriado común pueden protegernos contra otras enfermedades como la influenza y, por lo que parece, también contra el COVID-19.

La posibilidad se estudió recientemente a través de una publicación en el Journal of Experimental Medicine. Detrás de ella estuvo el equipo de investigadores compuesto por Nagarjuna R. Cheemarla, Timothy A. Watkins, Valia T. Mihaylova, Bao Wang, Dejian Zhao, Guilin Wang, Marie L. Landry y Ellen F. Foxman.

Según su perspectiva, la respuesta inmunológica que se produce contra el resfriado común también podría ayudarnos a hacer frente al COVID-19. Pero, ello solo ante ciertas condiciones.

La exposición al resfriado común podría protegernos contra el COVID-19

De acuerdo a l reflejado en su investigación, los tejidos que fueron expuestos y afectados por el rinovirus tuvieron la tendencia a detener la replicación del SARS-CoV-2. En otras palabras, aquellos organismos afectados por el resfriado común, solían poner un freno al avance del COVID-19.

Todo ello desencadenado por la acción de los genes estimulados por interferón. Esa última es un tipo de molécula de respuesta temprana de nuestro sistema inmunológico. Por lo general, se activa ante el resfriado común y ayuda a hacerle frente. Ahora, se sabe que también podría hacer lo propio con el coronavirus.

Virus del resfriado común en versios caricaturesca sobre un pañuelo.

Como consecuencia, se detenía la infección en etapas tempranas o, al menos se evitaban sus efectos más severos –que requerían que la persona fuera internada en un hospital–. Según la profesora asistente Foxman, los resultados de su investigación se muestran prometedores tanto para el tratamiento de la enfermedad como para acciones profilácticas.

Ahora, dichos resultados no implican que los investigadores estén alentando a las personas a enfermarse con el resfriado común para hacer frente al COVID-19. En realidad, lo que revela su estudio es que el trabajo con interferones –activados por nuestra respuesta inmune– puede ser altamente efectivo para contrarrestar al SARS-CoV-2.

En la actualidad, los interferones ya se encuentran disponibles incluso como medicamentos. Por lo que, sería relativamente fáciles incluirlos en un nuevo tratamiento para prevenir el COVID-19 o, al menos, disminuir sus efectos dañinos.

Todo es cuestión de intervenir en el momento correcto

Según Foxman y sus colegas, lo que hará la diferencia a la hora de tratar a los pacientes con interferón será el momento. Por lo que se sabe, la presencia de tal molécula cuando el SARS-CoV-2 está en gran cantidad en el organismo viene asociada con peores cuadros de COVID-19.

Mujer con resfriado común sobre fondo blanco.
Vía PxFuel.

Ahora, los resultados son mucho más prometedores al principio de la enfermedad. Durante esos primeros días luego del contagio, el coronavirus es capaz de multiplicarse hasta cada seis horas, de acuerdo a sus observaciones. Por ello, ponerle un freno justo allí puede hacer la diferencia para el desarrollo posterior de la enfermedad.

El problema es que, por lo general, en esos momentos aún no se muestran síntomas visibles. Debido a ello, los investigadores consideran que podrían utilizarse el interferón como medicamento profiláctico para las personas en riesgo que tuvieron contacto con un individuo con COVID-19.

En estos momentos se están realizando también pruebas adicionales para determinar por completo los pros y contras del uso de interferón en el tratamiento contra el coronavirus. Pero, por ahora, los resultados se muestran prometedores. Lo que comprueba que, de un modo u otro, el resfriado común nos podría ayudar a protegernos contra el COVID-19.

Referencia:

Dynamic innate immune response determines susceptibility to SARS-CoV-2 infection and early replication kinetics: https://doi.org/10.1084/jem.20210583

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