La ciencia ha revelado que el grafeno, un material a base de carbono, puede ayudar a conservar las pinturas bloqueando el efecto de los agentes ambientales más nocivos dentro de los museos.

Recientemente, un equipo de científicos informó sobre la creación de una máquina para aplicarlo sin causar daños adicionales. Y al probarla en una mitad de la pintura Triton y Nereid, notaron que los colores de la composición se mantuvieron firmes gracias al “velo” de grafeno.

El interés de los humanos por conservar

Aunque el paso del tiempo es inevitable, los humanos han encontrado algunas estrategias para retrasar el envejecimiento y vivir por más tiempo. Pero esta negativa al deterioro no se limita únicamente a nosotros, sino también a lo que nos rodea; queremos que nuestras mascotas vivan todo el tiempo que sea posible, y hacemos de todo por cuidar las plantas de nuestro jardín.

Si dejamos de lado los sentimentalismos y el narcicismo, podemos encontrar una lógica similar en otros grandes avances en nuestra civilización. Los refrigeradores hacen muy bien su trabajo, pero aún así la ciencia e ingeniería de los alimentos indagan en nuevas formas de conservar la comida y su calidad nutricional por más tiempo.

El grafeno y su potencial para conservar pinturas

Y es que el recuerdo es una base elemental de las sociedades humanas. Para mantenerlo y transmitirlo de generación en generación, la evidencia es importante. A lo largo de nuestra historia, muchos genios y artistas han creado obras que merecen permanecer, pero el tiempo y los factores ambientales siguen haciendo de las suyas.

Por fortuna, los investigadores descubrieron que el grafeno, un material prácticamente transparente y compuesto por carbono puro organizado de forma hexagonal, es útil para conservar las pinturas. El grafeno actúa bloqueando la luz ultravioleta, el oxígeno y los estragos que causa la humedad, tres de los factores que más influyen en la conservación de las obras de arte.

Una máquina para aplicar delgadas capas de grafeno

En un intento por facilitar su uso, los científicos de la Fundación para la Investigación y la Tecnología – Hellas, Grecia, construyeron una máquina especial para aplicar el grafeno en la cantidad más adecuada (un átomo de espesor) para evitar efectos contraproducentes.

Pintura Triton y Nereid sobre la que se usó el grafeno.
Pintura Triton y Nereid. Crédito: Nature Nanotechnology.

Los investigadores enrollaron una película adhesiva sobre una hoja de grafeno, y luego lo acercaron a una pintura sobre la cual desenrollaron el adhesivo, de modo que el material de interés la cubriera. El ingenio consta de dos rodillos que pueden presionar capas delgadas juntas y desenrollar una capa de otra, por lo que este sería el encargado de desplegar el grafeno para conservar la pintura.

Para probarlo, tomaron la pintura Triton y Nereid y la sometieron a condiciones que simulaban 200 años de exhibición en un museo. Los resultados fueron sumamente alentadores: el grafeno aplicado sobre la obra no se agrietó y las capaz no se descompusieron. Por consiguiente, el grafeno funciona para conservar pinturas.

Los investigadores destacan que el material es lo suficientemente flexible como para adaptarse y doblarse según los movimientos de la pintura. Por tanto, también podría protegerla del contacto durante las exhibiciones y desplazamientos. Además, si surgiera una sustancia o método mejor para preservar obras de arte, el velo puede retirarse.

Referencias:

A graphene cloak keeps artworks’ colours ageless. https://www.nature.com/articles/d41586-021-01854-7

Preventing colour fading in artworks with graphene veils. https://www.nature.com/articles/s41565-021-00934-z

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