Varias investigaciones nos han revelado y advertido sobre los peligros que representa el cambio climático que está experimentando nuestro planeta, pero un nuevo trabajo sorprende al revelar que estos procesos también intervienen en la temporada de alergias.

Los investigadores de la Universidad de Stanford descubrieron que el cambio climático ha alargado la temporada de polen y moho de ocho a nueva semanas por año en las últimas dos décadas. El artículo, publicado en la revista Scientific Reports de Nature, es el primero en reportar el vínculo en el Área de la Bahía de San Francisco.

Las alergias parecen estar empeorando

El cambio climático amenaza con modificar el paisaje, nuestra distribución en el planeta y barrer numerosas especies animales y vegetales. Sus peligros se extienden incluso a la calidad de nuestra salud, que puede verse gravemente deteriorada por el aumento de las temperaturas, e incluso por las alergias.

Como indicamos en una nota previa, muchos médicos han notado un empeoramiento de las alergias estacionales de sus pacientes. Esto motivó a un equipo de investigadores a indagar un poco más para determinar las causas, con sospechas de que la crisis ambiental pudiera figurar entre ellas.

“Como alergólogo, es mi deber seguir los recuentos de polen y me di cuenta de que la fecha de inicio de la temporada de polen de los árboles era más temprana cada año”, dijo Kari Nadeau, profesora de medicina y pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. “Mis pacientes se quejaban y yo decía: ‘Este es un año tan difícil’, pero luego pensé, espera, lo digo todos los años”.

Datos ambientales y de alérgenos estacionales

El equipo extrajo y analizó los datos de alérgenos en el aire recopilados desde 2002 en Los Altos Hills, California. Los datos fueron recolectados por la Oficina Nacional de Alergias en Los Altos Hills.

La investigación incluyó concentraciones de polen de árboles, pastos y malezas y de esporas de moho en el aire que se tabularon semanalmente durante el período de 18 años. Gracias a ello identificaron alérgenos de más de 100 especies, de las cuales solo 20 destacaron como las más frecuentes en el área.

Luego compararon estos datos con información ambiental proporcionada por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica; esta incluyó temperaturas máximas diarias, precipitaciones, niveles de dióxido de carbono y exposición al humo de incendios forestales.

Vínculo entre el cambio climático y la presencia de alérgenos en el aire

El análisis reveló vínculos entre los cambios ambientales y los niveles de alérgenos en el aire del área de estudio. El nivel máximo de polen de los árboles se relacionó con un aumento de las temperaturas en primavera y la caída de las temperaturas en invierno; mientras que el polen de la maleza parecía influir en el aumento de las temperaturas de primavera y verano y el polen de hierba en el aumento de la temperatura de verano exclusivamente.

Por su parte, los niveles más elevados de esporas de moho se relacionaron con la lluvia seguida de la sequía. Los investigadores explican que las esporas se forman durante un clima húmedo, pero a medida que se secan, empiezan a flotar por el aire donde permanecen por meses.

El cambio climático ha extendido la temporada de alergias

El hallazgo más relevante fue que la temporada de polen ha cambiado a lo largo de los últimos 18 años; las estaciones locales de polen de árboles y esporas de moho crecieron 0,47 y 0,51 semanas por año, respectivamente. Ahora la temporada comienza antes y termina más tarde, lo que repercute a su vez en la temporada de alergias, y el cambio climático es una de las causas.

Mujer con pañuelo en su nariz para taparla durante un estornudo por alergia.

Lo curioso es que, aunque la temporada de alergias se ha extendido, las concentraciones de polen han disminuido un poco. Los investigadores creen que esto podría ser una consecuencia de la mayor urbanización y la reducción de tierras salvajes promotoras de polen en el Área de la Bahía.

Llama la atención que, pese a que otros trabajos han encontrado que mayores niveles de dióxido de carbono atmosférico se relacionan con mayores niveles de polen, este estudio en particular no reportó dicho vínculo. Tampoco se observó algo similar con la exposición al humo procedente de los incendios forestales.

Ahora bien, como muchos saben, las alergias pueden aumentar la vulnerabilidad a infecciones bacterianas en los senos nasales, el oído e incluso a neumonía. Por ello, es recomendable que los pacientes, junto a sus médicos, detecten el origen de sus síntomas y tomen las acciones pertinentes para solventarlos o controlarlos.

Referencia:

Increased duration of pollen and mold exposure are linked to climate change. https://www.nature.com/articles/s41598-021-92178-z

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