La naturaleza nos muestra otra de sus facetas a través del comportamiento de especies nativas de la Isla Ascensión, perteneciente al Reino Unido. Gracias a recientes investigaciones, se ha visto como una colonia de aves marinas influencia a, y es influenciada por, sus presas en las aguas que circundan el territorio ultramarino.

La publicación se realizó en la revista científica PNAS. Dentro de ella, se menciona el ‘halo’ de depredación que se ha creado alrededor de la isla. Al estudiarlo, según parece, no solo es posible entender más sobre el comportamiento de las aves marinas en la naturaleza, sino cómo la acción humana podría afectarlas.

Para ello, los investigadores trabajaron midiendo específicamente la presencia de los peces voladores. Tal criatura es común en la dieta de variadas aves marinas oriundas de Ascensión como las fragatas, los piqueros enmascarados y los piqueros marrones.

Sobre el ‘halo’ de escasez que rodea a la Isla Ascensión

Colonia de aves marinas alimentándose.
Crédito: Richard Shucksmith.

Se identificó al área depredada en honor a concepto introducido por el ornitólogo británico Philip Ashmole. En los años sesenta, propuso el “patrón de agotamiento” que explica cómo las presas posibles de las aves marinas pueden irse agotando en cada vez más territorio a medida que su alcance se incrementa.

En su honor, se llamó a tal fenómeno el “halo de Ashmole”. Gracias a él, podemos ver cómo poco a poco el rango de cacería de las aves marinas se fue aumentando y de qué forma ello afectaba tanto el crecimiento de la colonia como la disponibilidad de alimento.

¿Qué podemos aprender del comportamiento de la colonia de aves marinas?

Para el caso actual, los investigadores de la Universidad de Exeter y el Gobierno de la Isla Ascensión, determinaron que el terreno de caza de las aves marinas se extendía hasta 150 km más allá de la isla, en todas las direcciones. Dentro de tal rango, se observó un número cada vez menor de peces voladores.

Ave marina alimentando a su cría.
Crédito: Sam Weber.

Asimismo, se vio cómo –antes de alcanzar ese número máximo– el diámetro del halo fue aumentando a medida que los peces comenzaban a escasear. En otras palabras, cuando la comida disminuía, las aves agrandaban su rango de cacería para asegurar la comida.

Ahora, tal comportamiento no se extendía indefinidamente. De hecho, el límite de 150 km se alcanzó ya que era el máximo que las aves marinas podían volar ida y vuelta desde su colonia sin agotarse. Una vez ya no podían alejarse más, y la comida empezaba a escasear de nuevo, sus colonias dejaban de crecer y alcanzaban un número fijo de miembros.

Debemos tomar en cuenta el impacto de la acción humana

Los investigadores tomaron el nuevo conocimiento y lo relacionaron con los posibles efectos que tendría la acción humana sobre el ecosistema. Por ejemplo, en el caso de la colonia de aves marinas, sabemos que deja de crecer una vez la comida escasea y alcanza su límite de desplazamiento.

Ave marina volando.
Crédito: Sam Weber.

Ahora, ello ya ocurre de forma natural sin la intervención del hombre. Pero, con la aparición de variables como la pesca, la ecuación podría tener un brusco cambio de resultado. Sobre todo ya que las aves tendrían más competencia por los recursos y, muy probablemente, terminarían con colonias de menor tamaño debido a la escasez exacerbada.

Por un lado, tal información podría y debería ayudar al mundo a desarrollar políticas de pesca que no perjudiquen a las criaturas que viven del mar. Por el otro, también ayudará a considerar de forma más clara qué territorios pueden hacerse Áreas Marinas Protegidas –sobre todo al ver que las aves son capaces de movilizarse grandes distancias con tal de encontrar alimento–.

Referencia:

Direct evidence of a prey depletion “halo” surrounding a pelagic predator colony: https://doi.org/10.1073/pnas.2101325118

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