Tranquilos, no se ha confundido y por error han entrado en una nota ciencia, medicina. Sí, siguen con nosotros para hablar de cine y televisión. Sin embargo, en algunas ocasiones, estos caminos se encuentran, y, así es el caso del Síndrome de la Mano Extraña y la cinta de Stanley Kubrick, ‘Dr. Strangelove’.

Para los que no conocen de qué va la producción les contamos que, ‘Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb’ es una cinta de origen angloamericana que se estrenó en 1964, dentro del género de humor negro, producida por Stanley Kubrick y con un guion de Terry Southern.

Kubrick apoyó en la ejecución del guion que está basado en la novela de Peter George, ‘Red Alert: Dr. Strangelove’. La cinta estuvo protagonizada por el comediante Peter Sellers, quien no solo interpreta a un personaje de la producción, sino que también les da vida a otros dos en el mismo proyecto.

Como muchas otras producciones de la época, la cinta fue filmada en blanco y negro, contó con varias escenas en escenarios de penumbras y también desplegó un característico humor negro, que era típico de Kubrick.

‘Dr. Strangelove’ fue considerada una producción digna del reconocimiento de la Biblioteca del Congreso de Estado y fue seleccionada para su preservación en el National Film Registry. Pero, ¿qué conexión podría tener esta cinta con una condición de salud real? Estamos aquí para llevarlos por el camino de las curiosidades y los random facts.

Síndrome de la mano alienígena

Ahora bien, imagínense por un momento que una de sus manos cobra vida propia y actúa por sí sola. ¿Lo hicieron? A continuación, piensen en un escenario específico en el que sea importante que su mano se mantenga quieta, sin embargo, lo que hace es moverse alocadamente, como si un extraterrestre estuviera saliendo de adentro de nuestro cuerpo, ¿si ubican la referencia?

Pero, avancemos. Este impulso no racional de mover la mano es reconocido como síndrome de la mano ajena, o la mano extraterrestre. En ningún momento se quiere confundir esto con Parkinson o Tourette, cada condición cumple con sus características, y en este caso se trata de un trastorno neurológico considerado de lo más particular.

¿La razón? El número de sus casos es muy minúsculo, al punto que fue descubierto por primera vez en 1909. No obstante, su particularidad captó la atención de Kubrick, quien quedó tan impresionado por sus condiciones que decidió que sería el síndrome que padecería el Dr. Strangelove en la cinta de 1964.

Causas de la mano ajena

Por ser un trastorno neurológico, esta condición se origina por cualquier daño en el cerebro, normalmente, por cuerpos callosos en el área, que no son más que fibras nerviosas que unen los dos hemisferios del cerebro, lo que impiden una correcta comunicación entre ambos.

Entendiendo la “causa”, podemos entender la minoría de casos que existen con tal condición, ya que, estos “cuerpos callosos” se producen tras operaciones quirúrgicas con el objetivo de tratar enfermedades de otro origen como la epilepsia.

Sin embargo, un estudio realizado en 2014, en el que se examinaron a 150 pacientes que padecían del síndrome, se reveló que el “fenómeno” está parcialmente relaciono con algún daño subyacente en la corteza parietal derecha, lo que resulta en que la “mano ajena” resulte por ser la izquierda o la no dominante.

Conexión del cine con la ciencia

Kubrick no es el primero, ni el único, en aprovecharse de una condición de salud real para nutrir el comportamiento de su personaje. No obstante, como este síndrome era tan poco conocido, la enfermedad llegó a adoptar el nombre del personaje de la cinta de 1964, llegándose a conocer también como el Síndrome de Strangelove.

Si bien no conocemos muchas enfermedades que hayan adoptado el nombre de una película o un personaje, –y si ustedes saben, coméntennos para seguir indagando–, sí sabemos de otras producciones de alto nivel que se han inspirado en condiciones reales para darle personalidad a los protagonistas de la trama.

Un ejemplo clave es Arthur Fleck, el personaje de Joaquin Phoenix en la producción de Todd Philips, quien no solo padecía de algunos trastornos psicológicos, sino que también sufría del Síndrome de la Risa, el cual implica que su cerebro, igualmente, de forma involuntaria le provoca risa, aun en los momentos más incómodos.

Si algo nos ha enseñado Hollywood, y las producciones de alto impacto, es que no hay mejor forma de vender un personaje que hacerlo “real”. Es decir, que su condición conecte emocionalmente y racionalmente con nosotros.

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