Si bien el clima varía drásticamente según la ubicación geográfica y tiempo histórico, la vida en la Tierra lo asume como un problema y no siempre se adapta a los cambios de temperatura. Es por ello que muchas especies han desaparecido a lo largo de los años. Pero, ¿cómo saber si una especie u otra podrá soportar las fluctuaciones venideras? Sabemos que la biología terrestre es tan diversa como los gustos y necesidades dentro de ella. Entonces, ¿a qué temperatura empiezan los problemas para la vida en nuestro planeta?

Los investigadores de la Universidad Técnica de Munich parecen haber encontrado la respuesta. En usu nuevo estudio publicado en The Lancet Planetary Health, explican que, cuando el calor extremo deja de ser una excepción y se convierte en la regla, empiezan los problemas.

La exposición prolongada a temperaturas que exceden los límites preferibles de 17 a 24 grados centígrados, generan estrés fisiológico en los seres humanos, los animales y los cultivos.

El rango de temperatura idóneo no varía mucho entre diferentes formas de vida

Los investigadores han explorado los rangos de temperatura más idóneos y saludables para los seres humanos, el ganado, los cerdos, las aves de corral y los cultivos agrícolas. Y a pesar de las diferencias tan notorias entre los grupos mencionados, los resultados mostraron que los rangos de temperatura preferible entre ellos son muy similares.

Vida humana: ¿cuándo la alta temperatura se vuelve un problema?

Hombre joven con mucho calor durante una competencia deportiva.

En el caso de los humanos, en condiciones de humedad elevada, el estrés asociado al calor comienza a 23 grados Celsius; con una humedad baja, el problema empieza a una temperatura de 27 grados Celsius. Hasta entonces, el estrés se manifiesta de forma leve y tolerable.

Sin embargo, si las personas se exponen durante largos períodos a temperaturas superiores a 32 ºC con una humedad extremadamente alta, o a más de 45 ºC con una humedad extremadamente baja, las consecuencias pueden ser fatales. Como explica el profesor Senthold Asseng, director del Centro Mundial de Sistemas Agrícolas de TUM.

“Durante los eventos de calor extremo con temperaturas muy por encima de los 40 ºC, como los que se observan actualmente en la costa noroeste de EE.UU. y en Canadá, las personas requieren asistencia técnica, por ejemplo, en forma de espacios con aire acondicionado”.

La vida animal está en riesgo en este rango de temperatura

Pollos en una granja.

En los bovinos y cerdos, la alta temperatura se convierte en un problema a los 24ºC con alta humedad, y a 29 ºC con humedad baja. Para las aves de corral, el rango se encuentra entre 15 ºC y 20 ºC; para los pollos, a 30 ºC, y de 37 ºC en adelante, experimentan la temperatura genera problemas severos en su calidad de vida y disminuye la puesta de huevos.

Otras consecuencias que trae el aumento del calor son la reducción de entre 10 y 20 por ciento de la producción de leche de vaca, bajo rendimiento del engorde de los cerdos y crecimiento reducido en el ganado. La exposición a alta temperatura por mucho tiempo también genera un problema grave de reproducción de los animales, que a su vez puede afectar la vida humana.

Las temperaturas óptimas de los cultivos son más variadas

Cultivo de trigo expuesto a alta temperatura por el contacto con el sol

La historia es un poco diferente cuando hablamos de plantas. La zona de temperatura óptima y los umbrales de temperatura para los cultivos son más diversos debido a las drásticas diferencias que hay entre las especies.

Por ejemplo, los cultivos de trigo son mejores a temperaturas frías, mientras que los de maíz son sensibles al frío, pero toleran más las temperaturas cálidas. Para evitar pérdidas, algunas estrategias a implementar son el cambio de la fecha de siembra y las mejoras genéticas para aumentar su tolerancia al calor, como indicamos en una nota sobre los frijoles.

¿Podremos adaptarnos al cambio de temperatura en el futuro?

El profesor Asseng advierte que, para fines de este siglo, entre el 45 y 70 por ciento de la superficie terrestre mundial podrían verse afectada por el clima y temperatura desfavorable. En consecuencia, los humanos se volverán aún más dependientes de la tecnología, como los sistemas de aire acondicionado, para sobrevivir la exposición prolongada a estos factores de estrés.

“Esto significa que en el futuro, entre el 44 y el 75 por ciento de la población humana sufrirá estrés crónico a causa del calor”, advierte. “Se espera un aumento similar en el estrés por calor para el ganado, las aves de corral, los cultivos agrícolas y otros organismos vivos”.

Lo bueno es que hay ejemplos de adaptaciones evolutivas al clima cálido en animales terrestres, como los pollos desnudos de Transilvania, que son más tolerantes al calor gracias a una mutación genética que limita el crecimiento de las plumas.

Pero, en general, la adaptación genética a un clima cambiante requiere de tiempo y paso luego de muchas generaciones. Lamentablemente, el tiempo disponible es muy corto para ciertas formas de vida, por lo que el problema del aumento de la temperatura merece abordarse desde ya. De persistir esta tendencia creciente, muchos seres vivos podrían desaparecer en poco tiempo.

Referencia:

The upper temperature thresholds of life. https://www.thelancet.com/journals/lanplh/article/PIIS2542-5196(21)00079-6/fulltext

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