Ahora que la salud mental se está volviendo más importante, muchas personas han decidido buscar ayuda profesional y abordar terapias psicológicas que las acerquen más a la felicidad. Pero, ¿las alternativas disponibles son en realidad efectivas? ¿Cuáles han arrojado mejores resultados? ¿Cuáles son las más recomendadas?

La felicidad parece más un proceso que una meta

La mente humana es compleja, y aunque mostramos muchos patrones de pensamiento y comportamiento, cada persona tiene un punto de vista particular y diferente al del resto. Esta es una de las razones por las que nos cuesta tanto resolver problemas y establecer consensos, y quizás también podría explicar por qué nos cuesta tanto alcanzar la felicidad.

Pero, ¿es la felicidad una meta? Filósofos de diferentes culturas la definen más como un proceso que como una meta, una concepción con amplia aceptación en la actualidad. Ahora bien, suponiendo que es justo así, ¿cómo hacer para “conseguirla”?

Nos encontramos frente a una duda antigua y universal para la que aún no parece haber una respuesta concreta. A pesar de ello, la psicología, neurología y demás ramas de la ciencia siguen haciendo esfuerzos por llegar y ayudar a otros a llegar a ella.

Gracias a ello y al reciente interés por cuidar la salud mental y abordar trastornos tan lamentablemente comunes, como la depresión y la ansiedad, muchas personas están aventurándose con la terapia psicológica.

Pero esto, como de costumbre, nos lleva a otras preguntas: ¿funcionan realmente? ¿Aquellos que reciben terapia psicológica logran vivir el proceso de la felicidad? El nuevo metanálisis nos pone un poco en contexto.

Terapias psicológicas comunes tienen efectos de leves a moderados sobre la felicidad

Ilustración que muestra un paciente asistiendo a terapia psicológica con una especialista.

Los investigadores hicieron una revisión sistemática de los resultados de 393 ensayos controlados aleatorios en los que participaron un total de 53,288 personas. Algunas de ellas tenían trastornos mentales, otras padecían enfermedades físicas, mientras que otros no encajaban en ninguno de estos grupos. El objetivo era determinar qué terapias psicológicas eran más efectivas para aumentar la felicidad de las personas.

Terapia de aceptación y compromiso

Una de ellas, la terapia de aceptación y compromiso, tuvo un efecto significativo, de pequeño a moderado, sobre la felicidad de los pacientes en que se aplicó. Para comprender mejor, esta intervención busca desarrollar un compromiso con el cambio, generar esperanza y promover la aceptación para derribar nuestra tendencia a controlarlo todo.

Terapia cognitivo-conductual

Por otro lado, una intervención muy popular conocida como terapia cognitivo-conductual, consiste en cambiar los pensamientos sobre lo que causa malestar al paciente. El enfoque es frenar el progreso de los patrones de pensamiento que conducen a la infelicidad para aprender a evaluar la vida de una forma más positiva; esto va acompañado del desarrollo de habilidades de regulación emocional.

A pesar de sonar tan bien, al aplicarse en personas con trastornos psicológicos, esta intervención tuvo un efecto de pequeño a moderado; en la población general, el impacto parecía ser mínimo.

Las intervenciones psicológicas más efectivas

A pesar de estos resultados tan desalentadores, hubo dos intervenciones que destacaron por su efectividad para ayudar a promover la felicidad entre los pacientes. Una de ellas fue la psicología positiva multicomponente.

Psicología positiva multicomponente

Los argumentos que sustentan esta terapia psicológica pueden resultar un poco desagradables en nuestros tiempos: consiste en hacer ver a las personas cómo otros, que no padecen ningún trastorno mental ni deficiencia ni discapacidad, pueden prosperar tanto intelectual como emocionalmente.

Atención plena

Letras con luces neón que dicen "You are here" en referencia a la terapia psicológica llamada atención plena.

Por otro lado, una terapia psicológica que se ha vuelto muy popular en los últimos años: la atención plena. En TekCrispy hemos reseñado algunos estudios que muestran sus beneficios para la salud mental, y este metanálisis no hace más que confirmarlos. Su nombre nos adelanta un poco de lo que trata: centrar nuestra atención en el presente, en una situación sensorial inmediata, dejando de lado los pensamientos sobre el pasado o el futuro.

La atención plena también tuvo efectos de pequeños a moderados para las poblaciones con enfermedades físicas y no clínicas; sin embargo, su impacto fue de moderado a grande sobre la felicidad de personas con trastornos psicológicos que buscaron terapia. Irónicamente, una terapia psicológica basada en revisar episodios del pasado y procesarlos de forma positiva también tuvo un pequeño positivo.

A pesar de ello, el logro de la felicidad sigue siendo bastante incierto para nosotros los humanos. Entre las 16 categorías de intervención evaluadas en este estudio, ninguna mostró un efecto lo suficientemente significativo como para dar por sentado que es el más eficaz.

Referencia:

A systematic review and meta-analysis of psychological interventions to improve mental wellbeing. https://www.nature.com/articles/s41562-021-01093-w

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