Soñar despiertos es una actividad que, durante la infancia, nuestro cerebro nos permite realizar con facilidad. A medida que envejecemos, nuestra capacidad de tener ensoñaciones se hace menor, pero no necesariamente desaparece. Posiblemente ya no tengamos pensamientos “por diversión” o entretenimiento, pero sí nos perdamos en recuerdos sobre los pendientes que tenemos y demás compromisos cotidianos.

Aunque sean mucho menos entretenidas, esas también son ensoñaciones y son mucho más comunes en la población de lo que creeríamos. De hecho, según recalcaron los investigadores Thomas Andrillon, Angus Burns, Teigane Mackay, Jennifer Windt y Naotsugu Tsuchiya la población pasa en promedio más de la mitad de su vida pensando en otra cosa mientras realiza una actividad determinada.

Para ahondar en tal fenómeno, los investigadores unieron fuerzas para estudiar la actividad cerebral cuando las personas tienen ensoñaciones o simplemente dejan la mente en blanco. Los resultados de su esfuerzo se publicaron recientemente en Nature Communications.

Para dar inicio a su investigación, los científicos recordaron que, usualmente, somos más propensos a tener lapsus de atención cuando no hemos dormido lo suficiente. Por ello, su meta fue determinar qué tipo de conexión podría existir entre nuestro cerebro y el sueño.

Nuestro cerebro puede “dormir” mientras estamos despiertos

Ilustración del cerebro iluminado en tonos rosas, morados y azules.
Crédito: SebastianKaulitzki/Science Photo Library. Vía Getty Images.

Sus esfuerzos los llevaron a notar que, en general, cuando nuestro cerebro nos deja soñar despiertos, parte de él realmente está durmiendo. En otras palabras, cuando nuestra mente comienza a divagar, ello implica que parte de ella se está “apagando” momentáneamente para descansar.

Como consecuencia, nuestros procesos de pensamiento cambian de ritmo. Lo que, muchas veces, nos hace terminar con una capacidad de atención disminuida y mucho más difícil de controlar.

En general, cuando dormimos, nuestro cerebro entra en un estado de reposo en el que las ondas cerebrales disminuyen tanto en frecuencia como en velocidad. Durante ese tiempo, también nuestra mente tiene la oportunidad de “limpiarse” y recuperar energías.

Cuando nuestro cerebro “duerme” durante la vigilia, tal actividad no ocurre en todas sus áreas. De hecho, solo partes de él entran en tal fase de reposo y disminuyen la frecuencia de sus ondas cerebrales, lo que se conoce como “sueño local”.

Soñar despiertos o no pensar en nada: dos formas de distracción con un mismo patrón

Niño mirando hacia arriba con expresión de quien sueña despierto.
Vía Pixabay.

A través de su investigación, los autores notaron que, dependiendo del área del cerebro que entra en “sueño local” se puede determinar si la persona comenzará a soñar despierta o si simplemente dejará la mente en blanco.

Su estudio, realizado con una muestra de voluntarios adultos sanos y bien descansados, buscó probar dos cosas. En primer lugar, que la actividad cerebral reducida del cerebro durante el día y la creación de lapsus de atención está relacionada con los patrones cerebrales asociados al sueño. En segundo, que dichos lapsus de atención pueden ocurrir en las personas incluso cuando han tenido suficientes horas de descanso.

Efectivamente, al asignar a sus participantes una tarea monótona y repetitiva, no pasó mucho tiempo hasta que partes de sus cerebros comenzaron a dormirse. Curiosamente, cuando ello ocurrió, fue posible identificar si los voluntarios estaban divagando o no pensando en nada, basados en el lugar de origen de las ondas cerebrales “lentas”.

Si las ondas lentas provenían de la zona frontal del cerebro, los participantes tendían a soñar despiertos. Por otro lado, si ellas venían del área posterior, entonces era más probablemente que simplemente tuviera la “mente en blanco”.

¿Y ahora qué?

En ocasiones, soñar despiertos durante un rato puede ser una actividad inofensiva, como el pensar en otra cosa mientras lavamos los platos. Sin embargo, en otros momentos, como cuando manejamos, es necesario que nuestro cerebro esté alerta y presente en el momento.

Si partes de nuestra mente se “duermen” corremos el riesgo de dejar de prestar atención a nuestros alrededores. Algo que, tal como la reciente investigación ha comprobado, podría ocurrirle incluso a las personas que están bien descansadas y tienen sus horas de sueño completas.

Los investigadores esperan que sus estudio pueda ayudarnos a comprender más sobre los fallos de atención durante la vigilia y cómo ellos podrían estar relacionados con la actividad cerebral similar al sueño. Con ello, en un futuro, incluso podría ser posible comprender cómo condiciones como el déficit de atención y/o trastornos de hiperactividad (TDAH) podrían estar relacionados con el cerebro y la tendencia a soñar despiertos o a dejar la mente en blanco.

Referencia:

Predicting lapses of attention with sleep-like slow waves: https://doi.org/10.1038/s41467-021-23890-7

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