El equilibrio biológico se mantiene en el planeta gracias a las barreras naturales que el territorio crea entre ecosistemas para que no puedan colisionar. Lastimosamente, debido a la acción humana, dichos sellos de seguridad se rompen y los ambientes irremediablemente chocan. Afortunadamente, la naturaleza podría tener otro truco bajo la manga, usando a los depredadores nativos para controlar a especies invasoras.

Para probar tal idea, se publicaron dos estudios complementarios en la revista científica Ecology. El primero de ellos estuvo a cargo de Amy L. Freestone y contó con la participación de los investigadores Mark E. Torchin, Laura J. Jurgens, Mariana Bonfim, Diana P. López, Michele F. Repetto, Carmen Schlöder, Brent J. Sewall y Gregory M. Ruiz.

Por otro lado, el segundo estuvo en manos de Mark E. Torchin, pero también contó con la colaboración de Amy L. Freestone, Linda McCann, Kristen Larson, Carmen Schlöder, Brian P. Steves, Paul Fofonoff, Michele Repetto y Gregory M. Ruiz.

En conjunto, estudiaron los ecosistemas del canal de Panamá, lugar que les ofrece una oportunidad única para investigar la fauna tanto del Pacífico como del Atlántico, desde un mismo punto.

Con estos estudios experimentales emparejados, queríamos saber si los invasores marinos tienen el mismo éxito en todos los entornos y qué tan importantes son los depredadores para mantenerlos bajo control”, explicó Amy Freestone profesora asociada de Temple University e investigadora asociada tanto en STRI (Panamá) como en Smithsonian Environmental Research. Center (SERC), en Estados Unidos.

Las oportunidades únicas que ofrece el canal de Panamá

Los investigadores y biólogos marinos tanto del Smithsonian como de la Universidad de Temple se enfocaron en el canal de Panamá y sus variadas áreas. Específicamente, desarrollaron un experimento para analizar la cantidad de especies invasoras en cada océano y cómo ellas podrían o no ser afectadas por los depredadores.

Asimismo, buscaron identificar qué lado había sido más permeado por invasiones de especies no nativas y, además, poder explicar por qué se daba tal fenómeno. Como bien sabemos, el canal de Panamá crea una unión única entre el océano Atlántico y el Pacífico.

Investigadores recolectando muestras de cómo los depredadores controlan a las especies invasoras entre océanos.
Crédito: Smithsonian Tropical Research Institute (STRI).

La humanidad ha hecho todo lo posible por evitar las mezclas de especies y aguas al controlar el canal con agua dulce de los lagos vecinos. Sin embargo, aun así las mezclas han ocurrido, algo que se ha multiplicado incluso más desde la reciente expansión del canal de Panamá.

Según sus observaciones de 10 sitios diferentes cerca de cada extremo del canal de Panamá, el proceso de invasión no ha sido igual para ambos lados. De hecho, luego de tres meses se ubicaron muchas más especies invasoras de moluscos en el Pacífico que en el Atlántico.

De entre los dos, el Pacífico es el océano menos diverso, por lo que las 18 especies no nativas identificadas ocupan ahora el 30% de la variedad de especies de ese océano. Por su parte, el Atlántico solo encontró un aproximado de 11 especies no nativas, que representan un 13% de su total.

Resistencia biótica: ¿la diversidad coartó la prosperidad de especies invasoras?

Dichas observaciones les hicieron notar a los científicos que, según parece, la variedad puede jugar un papel importante para los ecosistemas a la hora de controlar a los invasores. Asimismo, específicamente, notaron que la diversidad entre los depredadores era particularmente vital para mantener a raya a las especies invasoras.

De allí que el Atlántico, con un abanico de depredadores mayor, resistiera mejor los avances de especies no nativas. Dicha tendencia se comprobó nuevamente al estudiar nos registros históricos y al notar que, sistemáticamente, el Pacífico ha sido más invadido que el Atlántico, aparentemente, justo por la ya mencionada resistencia biótica.

Los depredadores del Pacífico pusieron un freno a las especies invasoras

Al mismo tiempo, como ya lo dijimos, los depredadores mostraron ser una parte vital del proceso. Por ello, se realizó una tercera investigación en la que se colocaron puestos de observación y recopilación de muestras tanto en el norte como más cerca del ecuador.

Específicamente, la investigación cubrió áreas subárticas (Ketchikan, Alaska), templadas (San Francisco, California), subtropicales (La Paz, México) y tropicales (Ciudad de Panamá, Panamá). De ese modo, lograron observar que la diversidad animal estaba también ligada con el clima y, allí donde fuera más tropical, habría más depredadores y, por ende, mayor resistencia biótica.

Demostramos que los depredadores son un componente crítico de estos ecosistemas marinos, particularmente en los trópicos, y pueden limitar la abundancia de especies introducidas. (…) Protejan a los depredadores, es decir, protejan estos entornos diversos, y estarán protegiendo los océanos del mundo de las invasiones de especies que pueden alterar radicalmente el equilibrio de los ecosistemas marinos”, concluyó Freestone.

Referencias:

Stronger predation intensity and impact on prey communities in the tropics (2021) Ecology: https://doi.org/10.1002/ecy.3428

Asymmetry of marine invasions across tropical oceans (2021) Ecology: https://doi.org/10.1002/ecy.3434

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