Si hay algo que hemos aprendido de la COVID-19 es que vivir en el confinamiento no es una tarea fácil. La sensación de encierro ligada a la falta de interacción social afecta nuestras emociones y sentimientos. No obstante, ese no es el tema de discusión de este artículo sino comprender cómo la prisión afecta la salud mental de los reclusos.

En estas personas, la sensación de encierro junto con el sentimiento de culpa y la esperanza de salir en libertad se entrecruzan con frecuencia, provocando un cúmulo de emociones que muchas veces terminan afectando su capacidad de relacionarse, cognición y percepción de la cosas. Sin embargo, no todos se comportan ni reaccionan de la misma.

El comportamiento varía de persona a persona

Los presos siguen siendo seres humanos, por ende no se comportan de la misma forma ni reaccionan igual a un determinado entorno. En este caso, el termino que define ese comportamiento se llamada “prisionalización”. Básicamente, este es el proceso mediante el cual un convicto asume el código de conducta de la cárcel al estar en contacto con ella.

Esa variable está predeterminada por un conjunto de factores, entre los que destacan apoyo familiar, tipo de delito cometido, duración de condena y status del ingreso (si es nuevo o lo hace con frecuencia). Aunado a ello, la edad, el conocimiento y las experiencias personales facilitarán el proceso de adaptación de una persona.

La permanencia en una prisión tiene un fuerte impacto psicológico en los reclusos

Dormitorio de una prisión
La falta de intimidad afecta psicológicamente a los reclusos.

Si bien el comportamiento de un interno está predeterminado por muchos factores, ninguno está exento de padecer trastornos psicológicos. En algunos casos, las personas pueden experimentar sensación de ansiedad y pérdida de personalidad.

Por otro lado, la convivencia forzada con otros reclusos provoca pérdida de intimidad y problemas de autoestima baja. En consecuencia, sus expectativas y esperanzas de libertad desaparecen. Aunado a ello, la poca interacción con el sexo contrario puede provocar que sus inclinaciones sexuales cambien. Ciertamente, son factores que definen el comportamiento de una persona y sus deseos de lograr salir en libertad.

No todo es negativo

Recluso orando
En algunos casos, el deseo de libertad impacta positivamente en las personas

Hasta ahora, hemos dicho que la prisión afecta negativamente la salud mental de los reclusos pero, ¿realmente es así? Un artículo publicado en la revista Plos One indica lo contrario. Tras un estudio donde participaron más de 400 prisioneros de cárceles de Chile, los autores concluyeron que los síntomas psicopatológicos de los internos mejoraron durante la encierro. Incluso, que el número de enfermedades mentales disminuyó.

Si bien la investigación no explica cuáles son las razones detrás de esa mejoría, se maneja como hipótesis que el poco acceso a drogas y alcohol, así como la adaptación a esa nueva vida pueden ser los factores detrás de estos cambios.

Evidentemente, ambas propuestas son distintas. Sin embargo, evidencian la necesidad de contar con profesionales, psicólogos, que favorezcan la reinserción social de estas personas. Después de todo, son seres humanos y merecen una segunda una oportunidad.

Referencia:

Los efectos psicológicos del encarcelamiento: ¿qué pasa en la mente de los reclusos? https://psicologiaymente.com/forense/efectos-psicologicos-encarcelamiento-mente-reclusos

Mental disorders and mental health symptoms during imprisonment: A three-year follow-up study. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0231593

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