Como bien sabemos, un día en nuestro planeta dura 24 horas –o, más específicamente 23 horas, 56 minutos y 4 segundos–. Ese es justamente el tiempo que se demora nuestro mundo en girar sobre sí mismo. Por lo general, pensamos en tal actividad como una de las constantes de nuestra vida. Sin embargo, según parece la Tierra podría estar girando cada vez más rápido.

Según los datos del portal TimeandSpace, tan solo en el 2020 la Tierra fue capaz de acelerar su tiempo de rotación en unos 0,5 segundos. En otras palabras, los días fueron 0,5 segundos más veloces en año pasado que en los años anteriores.

Igualmente, según parece, no se había registrado una aceleración como esa desde 1973. Pero, a diferencia de ese año, tal parece que la tendencia del 2020 sí tendrá una continuación durante el presente 2021.

La Tierra está girando cada vez más rápido

De acuerdo a los datos recién registrados, tan solo durante el 2020 se rompió el récor de velocidad de rotación 28 veces. En otras palabras, la Tierra estuvo girando mucho más rápido que el promedio a lo largo de todo el año pasado.

Uno de los momentos más icónicos fue cuando, el 19 de julio, se midió un día solar –marcado por los relojes atómicos– más de 1,4602 milisegundos menor a los 86.400 habituales.

Los relojes atómicos miden la velocidad de la Tierra utilizando como medida las posiciones de diferentes objetos en el espacio. Por ello, son los más precisos a la hora de marcar la rotación del planeta, su velocidad y duración. Todo puesto que se actualizan a la par con los cambios en el espacio, generando la escala del Tiempo Atómico Internacional (TAI).

Ahora, por lo que se ve, el 2021 ha tomado el testigo y seguido con tal tendencia. Un detalle que no solo se ha identificado sino que podría pronunciarse más en las próximas décadas de la mano de factores agravantes. Entre ellos, tenemos algunos eventos como el calentamiento global, el derretimiento de los cascos polares, cambios en el comportamiento del océano o la atmósfera, la erosión de las montañas e incluso modificaciones en la actividad del núcleo terrestre.

Pronto dejaremos de sumar y comenzaremos a restar

Al juntar la escala TAI con la Hora Universal (UT1), tomada por el tiempo solar, el Servicio Internacional de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia (IERS, según sus siglas en inglés) puede notar las diferencias en la rotación de la Tierra. Gracias a ellas, la organización situada en Paris, Francia, puede observar las tendencias de movimiento de nuestro planeta.

Ahora, cuando hay una discrepancia, como un “segundo perdido” en la rotación de la Tierra, se suma la figura del “segundo bisiesto” para compensar el retraso medido. Desde que se creó tal medida, el tiempo de la Tierra se ha ajustado 27 veces.

Tal conteo podría haber seguido subiendo, pero después del 2020 es poco probable. De hecho, si la tendencia de aceleración se mantiene en el 2021 y los años venideros, pronto habrá que empezar a restar “segundos bisiestos” en lugar de sumarlos. De forma que, los relojes del mundo tengan que empezar a atrasarse por un segundos para mantenerse sincronizados con el tiempo del planeta.

¿De qué forma nos podría afectar tal cambio?

Imagen de la Tierra girando.
Vía Wikimedia Commons.

En general, que la Tierra tenga unos días tan solo unos milisegundos más cortos no será un gran problema para nosotros. De hecho, es poco probable que siquiera notemos la diferencia.

Sin embargo, otros elementos que requieren precisión como computadoras terrestres, equipos de comunicación y satélites en el espacio sí podrían verse perjudicados. De allí que sea necesario prepararlos de antemano para el cambio de forma que no haya riesgo de errores.

De allí que algunas áreas del mundo científico estén en contra del uso de los ya mencionados “segundos intercalares”. Desde su perspectiva, una forma más efectiva de abordar el problema podría ser dejar que el tiempo se acumulara hasta que hubiera una diferencia significativa (como de 1 hora, por ejemplo).

¿Por qué no sentimos cómo la Tierra gira cada vez más rápido?

Podríamos pensar que si la Tierra está girando más rápido empezaríamos a sentir la diferencia. Sin embargo, el efecto no es aún tan notorio, ya que los cambios se manejan en el terreno de los milisegundos.

Pero, incluso si la diferencia fuera más notoria, es poco probable que lo “sintiéramos” en la Tierra. Sí podríamos notar los días o las noches más cortas, pero no tendríamos alguna sensación que nos permitiera relacionar un evento con otro. Todo debido a que, mientras el planeta acelera su rotación, nosotros aumentamos el paso con él. Por lo que, al mantenernos a velocidades iguales y estables, nuestra rutina no se ve perturbada.

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