En la actualidad, el coronavirus ha conseguido contagiar a 181 millones de personas y ha causado la muerte de 3,94 millones más. Durante el más de año y medio que ha estado entre nosotros, hemos desarrollado formas de contrarrestarlo. Pero no todos tienen las mismas oportunidades para acceder a ellas, tal es el caso de la desigualdad en la distribución de las vacunas.

Gracias a los datos de vacunación dados por Our World in Data, la información de los fallecimientos provista por la Universidad Johns Hopkins y un análisis realizado por The Guardian, ahora tenemos la posibilidad de ver en gran escala cómo la falta de equitatividad en la distribución de las vacunas en el mundo está creando problemas entre la sociedad.

Un caso de éxito: Israel y su campaña de vacunación

Uno de los primeros puntos mencionados en el análisis es el caso de éxito del programa de vacunación en Israel. De entre todos los países, esa nación mostró el método más efectivo para ponerle un freno definitivo al contagio de COVID-19 en su territorio.

Para la séptima semana del 2021, el país israelí se enfrentaba a un pico de muertes por coronavirus. De todo el año, se habían registrado los números más altos. Pero, en esa misma semana, también se inició el programa de vacunación en todo su territorio.

Como consecuencia, para la semana ocho los números comenzaron a bajar de nuevo. Algo que rápidamente se tradujo en una transformación de la curva de mortalidad por COVID-19 en Israel, que tomó una forma de U inversa.

De esa forma, vacunando a 10 mil personas por día, Israel poco a poco logró encontrar el equilibrio. Sin embargo, la desigualdad en la distribución de las vacunas ha hecho que, mientras países como Israel celebran su éxito, otras naciones con menos recursos se ven en la necesidad de prepararse para enfrentar prácticamente solas los primeros niveles de la pandemia.

La distribución desigual de las vacunas evita que los países tengan oportunidades equitativas

Distribución desigual de las vacunas y mortalidad por COVID-19.
Vía aa.com.tr

Otras naciones desarrolladas, como Estados Unidos y Reino Unido están comenzando a ver el mismo patrón de Israel entre sus poblaciones. Ahora que han logrado vacunar a sus individuos de riesgo, los números de contagios y mortalidad han comenzado a descender.

Dicho camino también parece estarse abriendo para otras naciones europeas desarrolladas como España, Italia, Alemania y Francia. Lastimosamente, la desigualdad en la distribución de las vacunas hace que otras partes del mundo estén lejos de disfrutar tal situación.

Como ejemplos de ello, tenemos otras naciones como Brasil, Argentina, India, Perú y Sudáfrica, entre otras. Cada uno de estos países en desarrollo ha hecho lo posible por adquirir vacunas para sus poblaciones. Pero, hasta ahora, apenas y han podido dar los primeros pasos en las jornadas de vacunación.

En otras palabras, están lejos de dar a sus curvas de contagios y mortalidad esa forma de U inversa que tanto se necesita. Todo debido a que las dotaciones de vacunas se han ido en masa a los países capaces de pagar con ellas; mientras que iniciativas inclusivas como COVAX de la Organización Mundial de la Salud simplemente no se dan abasto para cubrir toda la demanda.

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