Sabemos que comer vegetales no es una de las actividades favoritas de los niños. Sin embargo, es necesario incluirlos en su dieta de algún modo si queremos que los pequeños crezcan fuertes y sanos. De allí que la ciencia haya estudiado métodos posibles para lograr que ello pase.

A continuación, compartiremos los resultados de un reciente estudio publicado en la revista científica Appetite. A través de él, los investigadores Hanim E. Diktas, Liane S. Roe, Kathleen L. Keller, Christine E. Sanchez y Barbara J. Rolls dieron a conocer al mundo los diferentes trucos que podrían llevar más vegetales al estómago de los niños.

Las porciones hacen la diferencia

El detalle más resaltado que se destacó dentro de la investigación es que un cambio en las porciones puede hacer que los niños sean más propensos a comer más vegetales. Todo porque, al incrementar la ración, los infantes terminan por consumir un poco más de ella (aproximadamente 21 gr más) antes de clamar que ya no quieren seguir comiendo.

En otras palabras, consumen un 68% más de vegetales que los niños con porciones típicas del alimento. Por lo que, aumentar las dosis diarias de vegetales inmediatamente se traducirá en un incremento del número de nutrientes que ingiere el niño al día.

Se debe elegir la comida con un propósito

Sin embargo, no todo está en las porciones, sobre todo considerando que al incrementar la dosis de vegetales que los niños deben comer, paralelamente también se multiplicarán los restos que dejen en el plato. Por lo que, es necesario realizar la distribución con consciencia para no despilfarrar la comida.

Para eso, es necesario construir el platillo de la mano con el vegetal a elegir. Por ejemplo, en el reciente estudio se trabajó con brócoli y maíz, presentados en un platillo con palitos de pescado, puré de manzana, arroz y leche. Todos alimentos que los niños toleran pero que no necesariamente prefieren.

De esa forma, por contraste, los vegetales no se ven como la opción menos deliciosa o la parte “aburrida” de la comida. Algo que probablemente podría pasar si se los colocara, por ejemplo, junto a nuggets de pollo.

La opinión del niño importa

Niña comiendo vegetales de su plato.
Vía stock.adobe.com

Otro de los puntos importantes que identificaron los investigadores es que es poco probable que los niños estén dispuestos a comer vegetales que no les gusten, incluso si se los mezcla con otros alimentos que los hagan “lucir mejor”. Para esos casos, lo mejor sigue siendo buscar formas diferentes con las que cocinar un platillo que convierta el sabor del vegetal escogido en algo que llame la atención del más pequeño.

Recuerda: lograr que los niños puedan comer más vegetales es un proceso paulatino

Sin importar cómo los preparemos o con qué los combinemos, es poco probable que los niños estén dispuestos a probar muchos vegetales al mismo tiempo, especialmente si son de algunos que ya no creen que sean de su agrado.

Por ello, es vital seguir los consejos anteriores, de forma que los niños aprendan poco a poco a comer más tipos de vegetales. El secreto acá estará en la paciencia, la constancia y la consciencia de cada selección para aumentar la variedad de comidas que disfrutan los más pequeños.

Referencia:

Promoting vegetable intake in preschool children: Independent and combined effects of portion size and flavor enhancement: https://doi.org/10.1016/j.appet.2021.105250

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