Los científicos creen que, en algún momento de su historia, hace varios miles de millones de años, Venus pudo haber tenido vida. Pero, de haber sido así, es poco probable que esta estuviera vinculada al agua, según los resultados de una nueva y desalentadora investigación.

La cantidad de agua en la atmósfera de Venus es tan baja que ni siquiera sería posible que los organismos extremófilos conocidos en la Tierra pudieran sobrevivir en ella. Los hallazgos se publicaron en la revista Nature Astronomy.

Búsqueda infructuosa de vida en Venus

La búsqueda de vida en Venus ha resultado infructuosa hasta ahora, incluso desde el punto de vista de búsqueda de agua. El año pasado, un estudio mostró que había fosfina, una molécula relacionada con la actividad bacteriana, en su atmósfera, pero desde su publicación, los autores se han cuestionado su interpretación inicial.

Ahora un equipo de científicos de la Queen’s University de Belfast ha decidido explorar la posibilidad desde un punto de vista diferente. En esta oportunidad, el objetivo era determinar si hay suficiente agua en la atmósfera del planeta infernal como para que le sea posible alojar algún tipo de vida conocida por nosotros.

Calculando la actividad de agua para estimar la posibilidad de vida en Venus

Aunque el agua es esencial para la habitabilidad, también hay una realidad que considerar que es la biodiversidad. Por ejemplo, en 2017, el microbiólogo John Hallsworth descubrió que una especie de hongo terrestre puede sobrevivir con una humedad relativa del 58,5 por ciento.

Las reportadas por el estudio constituyen las condiciones más secas en las que se haya encontrado actividad biológica. Por ello, incluso esperando condiciones muy secas en Venus, parecía interesante evaluar su habitabilidad desde esta perspectiva.

Para ello, utilizaron las mediciones de temperatura y abundancia de vapor de agua realizadas por siete sondas estadounidenses y soviéticas y una misión orbitadora enviada a Venus a fines de la década de 1970 y principios de la de 1980. Luego calcularon la actividad del agua, una medida de la disponibilidad relativa de agua, dentro de las nubes de Venus para determinar si sería posible encontrar vida en su atmósfera.

Muy poca agua como para que existan los extremófilos documentados

El estudio arrojó valores de actividad de agua de las gotas de ácido sulfúrico, uno de los componentes principales de la mayor parte de las nubes de Venus menores a 0,004; este valor refleja dos órdenes de magnitud por debajo del límite de 0,585 para extremófilos conocidos. Los extremófilos, como alude su nombra, son organismos capaces de vivir en condiciones extremas, como las que supone una baja cantidad de agua.

“Hicimos todo lo posible para argumentar que los microbios más extremos y tolerantes de la Tierra podrían tener actividad en Venus”, dijo Hallsworth en una conferencia de prensa. Sin embargo, los resultados del agua arrojados, que equivalen a una humedad relativa del 0,4 por ciento, parecen descartar la posibilidad de encontrar agua en Venus.

“Es más de 100 veces demasiado bajo”, añadió Hallsworth. “Está casi en la parte inferior de la escala, a una distancia infranqueable de lo que la vida requiere para estar activa”.

Júpiter parece tener agua suficiente para alojar vida

El trabajo no se enfocó únicamente en Venus, sino también en otros planetas en los que se midió la actividad de agua. Sorprendentemente, Júpiter constituyó el lugar con mayor potencial de sustentar vida en sus nubes, conclusión basada en la cantidad de agua.

Júpiter, un planeta cuya atmósfera contiene agua suficiente como para alojar vida.

“Los resultados fueron mucho más optimistas” para Júpiter, dijo McKay. “Hay al menos una capa en las nubes de Júpiter donde se cumplen los requisitos de agua”. Pero para demostrar que estas capas son habitables, primero es necesario considerar los muchos otros requisitos necesarios para la vida y demostrar que se cumplen.

Sin embargo, Chris McKay, científico planetario de la NASA y coautor de la investigación, destaca algunas limitaciones importantes. Entre ellas, el hecho de que las conclusiones derivaran del análisis de datos limitados y, por tanto, incompletos.

Como indicamos en una nota previa sobre la “maldición”, se esperan tres misiones dentro de los próximos 10 años hacia Venus. Y, por supuesto, hay altas expectativas de que estas no solo logren acabar con la maldición que ha impedido la recolección de datos directos y más útiles para evaluar este tipo de ideas, sino también confirmar o descartar las estimaciones realizadas hasta ahora.

Referencia:

Water activity in Venus’s uninhabitable clouds and other planetary atmospheres. https://www.nature.com/articles/s41550-021-01391-3

Escribir un comentario