Conseguir una persona que esté contigo en las buenas y en las malas y con quien simplemente disfrutes estar es el sueño de muchos. De conseguirla, se puede crear una relación sana con la que ir gratamente acompañado por la vida. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro y antes de cualquier cosa, es bueno informarnos y conocer datos claves como las señales que delatan a parejas posiblemente abusivas.

De esa forma, podremos estar alerta a los signos de alarma antes de comprometernos demasiado con una relación que terminará haciéndonos daño. Claramente, dichas señales no siempre son tan fáciles de ver y, en otras ocasiones, la pareja abusiva puede intentar hacer que las personas las ignoren a través de la manipulación.

Por ello, no sólo recorreremos los signos más comunes de una relación de pareja abusiva, sino también cómo es posible reaccionar al notarlos. Ya que, como bien se sabe, separarse de inmediato no siempre es una opción, sobre todo si se trata de relaciones largas o que requieran trámites legales.

Conoce las señales que delatan a las parejas abusivas

Imagen de una relación tóxica con una pareja abusiva.
Vía Getty Images.

Los indicios de que una pareja podría ser abusiva se muestran de diferentes formas y a distintas alturas de la relación. Asimismo, suelen ir aumentando en cantidad y gravedad de forma gradual. Como consecuencia, muchas veces es difícil verlas si no se está atento a ellas.

Acá realizamos una clasificación general y divulgativa para indicar las señales más repetidas con parejas abusivas. Sin embargo, no podemos decir que sean las únicas o que no existan otras formas que también sean indicios de abuso.

Por ello, aunque organizaremos la información en categorías generales, cabe reiterar que existen variantes para cada una de ellas. Por lo que, si por algún motivo sientes que algo no va bien en tu relación, incluso si no ocurre tal cual como se describe acá, es importante que prestes atención a tu instinto y, de ser posible, busques apoyo externo para abordar la situación desde un lugar emocional y físicamente seguro.

Una vez aclarado ese punto, podemos pasar a trabajar las señales más comunes que delatan a una pareja abusiva:

Humillación y crítica

Imagen de posibles parejas abusivas en la calle.
Vía Stocksy United.

Uno de los primeros puntos que atacará una posible pareja abusiva será la autoestima de su compañero o compañera. En un principio, la situación puede venir enmascarada como “humor” a través del cual se cuelan insultos, apodos degradantes y críticas constantes. Unas que, además, son defendidas como “solo una broma” si el blanco de ellas llega a quejarse, según recopila Healthline.

En la mayoría de los casos, el abusador clasificará a la víctima como “hipersensible” y continuará con su comportamiento. Lo que muestra el poco o ningún interés que realmente tiene en la comodidad de la persona con la que está en una relación.

Moviéndose por ese mismo camino, nos topamos con otras conductas como insultos constantes a la apariencia de la persona, disminución de la importancia de sus logros, degradación de sus intereses y la constante reiteración de temas que el abusador sabe que pueden afectar emocionalmente a su “pareja”.

Hombre regañando a una mujer.
Vía stock.adobe.com

Como si eso fuera poco, también se pueden ver otros comportamientos destinados a humillar y disminuir a la persona como el uso de los gritos, la humillación pública y la deshumanización como formas de atacar a la víctima.

Asimismo, los abusadores también podrían intentar ponerla en una posición de mayor vulnerabilidad al hacerla sentir incapaz o incompetente, y hacerle creer que solo con ellos puede hacer las cosas bien.

Finalmente, otro de los puntos comunes es el “asesinato de la personalidad”. Con dicha acción, el abusador hace pensar a la víctima que es el problema con el uso de generalizaciones negativas que usualmente involucran la palabra “siempre”.

Control, manipulación y celos

Vía istockphoto.com

Otra de las señales más claras que delatan a las posibles parejas abusivas es la forma en la que manejan las responsabilidades y la culpa dentro de la relación. En un principio, pueden incurrir en un comportamiento que el psicólogo Steven Stosny denomina como “rusher”, en el cual hacen todo lo posible por avanzar la relación rápido tener mayores niveles de intimidad o compromiso.

El detalle con tal situación es que cuando la pareja llega a manifestar incomodidad con lo rápido de todo, los abusadores usan la situación para minimizar los sentimientos de la otra persona y hacerla ver como la fuente del problema.

La pareja abusiva puede hacer que la otra pareja se sienta culpable o ingrata por hacer preguntas o pedir que disminuya el ritmo de la relación”, completó Kendra Kubala, psicóloga de Filadelfia, Pensilvania.

Poco a poco, ese comportamiento se puede extender a otras áreas de la relación, haciendo que la víctima sienta culpa si no hace, dice u opina lo que su pareja quiere. Algo que también lleva a que el abusador tome cada vez más decisiones unilaterales, donde la única voz que importa es la suya.

Mujer con la boca con tirro y haciendo un gesto de hacer silencio con la mano, representado las relaciones con parejas abusivas.
Vía istockphoto.com

En un principio puede no ser notorio, se ve más a medida que se mezcla con las tendencias de control. La necesidad de saber dónde está la pareja todo el tiempo, con quiénes habla y qué hace inicialmente se pueden disfrazar de preocupación, pero rápidamente se transforman en otro mecanismo de control.

Uno que, además, va muy de la mano con los celos. Al principio podrían ser mínimos, y ni siquiera manifestados verbalmente, pero a medida que avance la relación, se harán más fuertes, junto a los reclamos, que pronto pasarán a ser infundados, celando a la víctima hasta con su familia y amigos.

Culpa y negación

Parejas abusivas discutiendo en la sala de estar.
Vía istockphoto.com

Muy de la mano con el punto anterior, otra de las señales que revelan a una pareja abusiva es su uso de la culpa. Así como arriba se coloca la responsabilidad de lo negativo en los hombros de la otra persona, acá pasa algo similar.

El detalle es que mientras lo primero viene de la necesidad de control, lo otro nace de las inseguridades del abusador. Así nos topamos con un punto que hace la diferencia llamado ‘gaslighting’, según lo recopilado por Healthline.

Básicamente, es una práctica usada por los las parejas abusivas para “modificar” la percepción de la realidad de sus víctimas. Para ello, usan la negación para invalidar la perspectiva del otro y, efectivamente, hacerlos creer que están equivocados –aún cuando no lo estén–.

De ese modo, por un lado generan una sensación de dependencia de la víctima hacia su abusador, que se presenta como quien viene a “guiar” a la otra persona. Por el otro, van minando poco a poco la confianza de su pareja, de forma que dude de sus propias opiniones y busque siempre la validación de la contraparte abusadora.

Vía stock.adobe.com

Debido a eso, cuando algo sale mal en la relación –o incluso en la vida del abusador–, inmediatamente lo presentan como si fuera culpa del otro. Algo que se evidencia también en la forma en la que habla de sus ‘ex’s. Si el problema de cada una de sus relaciones siempre fueron “los otros”, es una clara señal de que algo más ocurre.

Cada desastre en las relaciones requiere de dos [personas]” dijo la psicoterapeuta Tina B. Tessina.

Por lo que, si la persona no toma nada de responsabilidad por los fallos pasados, no dudará en poner toda la culpa de los nuevos problemas sobre su pareja actual.

Negligencia emocional y aislamiento

Mientras más avanzada esté la relación, más libertades se tomarán las parejas abusivas, y las señales se harán más notorias. Una de ellas es la negligencia emocional. En resumen, puede venir representada por el uso del afecto en la relación como “moneda de cambio” que se puede retirar o dar si la víctima se comporta de un modo u otro, según recopila Huffpost.

Ejemplo de parejas abusivas discutiendo en el parque.
Vía istockphoto.com

En caso de que la persona no cumpla con las expectativas, puede ser sometida a maltratos que no siempre son físicos. A veces se trata de abuso verbal y otras de una “deshumanización” a través de acciones como ignorar a la persona, dejar de mostrar afecto e incluso ni siquiera verla cuando interactúan con ella.

Dicha situación deja a la víctima con una sensación de inseguridad constante. En consecuencia, termina sintiendo que debe cuidar cada cosa que dice –como si caminara sobre cáscaras de huevos–. Por su parte, las parejas abusivas harán cada vez más demandas como que se las “respete” y tratarán de aislar a la persona de todos sus mecanismos de apoyo.

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Allí empieza el segundo paso para consolidar la negligencia emocional: el aislamiento. Las parejas abusivas harán todo para separar a las víctimas de su familia y amigos, usando técnicas como el ‘gaslighting’ para inculcarles una mentalidad de “nosotros contra ellos” que dejan al abusador como el único verdadero “aliado” o “apoyo” que la persona ve.

Consecuentemente, tener la seguridad de que la persona no tiene a nadie más a quien acudir, aumentará la sensación de superioridad de las parejas abusivas. Por ello, podrían comenzar imponer “deberes” a su contraparte y a tratar de manejarla a través de “permisos” sin los cuales la otra persona “no puede” actuar.

Inseguridad y violencia

representación de parejas abusivas violentas.
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Cuando la situación ya ha escalado, las señales de las parejas abusivas se hacen prácticamente inconfundibles. Es acá donde los sentimientos de inseguridad se hacen más notorios, la violencia verbal se hace más obvia y la física puede hacer presencia.

Si la persona tiene problemas para controlar su ira, suele ser un borracho rabioso o presenta cambios de humor repentinos y extremos, la tendencia a la violencia se hace más fuerte. En un principio, todo puede iniciar con pequeñas peleas que irán creciendo tanto como el abusador vea que la víctima “acepta”.

Ello llevará incluso a enfrentamientos que, al igual que las confrontaciones por celos, no tienen verdaderas bases. Pero, igualmente, las víctimas se encontrarán muchas veces intentando disculpare o entender qué hicieron mal para enojar a sus parejas.

Bonus: antecedentes de abuso

Si la persona tiene antecedentes de abuso de cualquier tipo, no hay mucho que pensar. Una de las señales de las parejas abusivas es su incapacidad de poner los sentimientos de otros por delante de los suyos, lo que habla de una falta de empatía.

Debido a dicha carencia, la posibilidad de abusar de un ser vivo como los animales, de extraños en desventaja o de sus parejas se hace mayor. Algo que, además, tiene más posibilidades de darse si se trata de una reincidencia. De allí que, si la persona ya tiene un historial de abuso, lo mejor que se puede hacer es mantener la sana distancia –o crearla, lo antes posible–.

¿Qué hacer cuando detectamos alguna de las señales que delatan a las parejas abusivas?

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Como bien lo dijimos al inicio, a veces identificar a una pareja abusiva no se hace tan sencillo. En consecuencia, las personas pueden terminar en relaciones difíciles de disolver, sobre todo si el abusador ha logrado aislar a su víctima de sus círculos de apoyo.

En cualquier caso, el primer paso que podremos tomar, según recomienda Healthline, es “confiar en tus instintos”. Es decir, si experimentas una situación como las antes mencionadas u otro escenario que simplemente no se siente bien, lo más probable es que no lo esté.

Al reconocer eso, uno de los pasos más importantes a tomar es identificar si se está en peligro inmediato de violencia física o no. Si es así, lo imperante será contactar con los servicios de emergencia locales para que poder salir lo más rápido posible de la situación de riesgo.

Si no, entonces se podría pedir apoyo a las instituciones dedicadas a proteger a las víctimas de abuso doméstico, ellas podrán ofrecer desde consejos hasta un hogar temporal para quienes lo necesiten.

Otros tips para lidiar con parejas abusivas

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Si ya has notado las señales que delatan a las parejas abusivas, como ya dijimos, el primer paso será cortar con esa relación. Sin embargo, hacerlo seguramente no será fácil, así que es importante que tengas varias cosas en cuenta.

Primero, es necesario entender que el abuso no es tu responsabilidad y que hacer que la persona se detenga o cambie, tampoco. Tu prioridad es tu seguridad y la de tus seres queridos. Cualquier mejora por parte del abusador, tiene que venir de su trabajo individual y acompañamiento psicológico que, nuevamente, no depende de ti.

Segundo, romper la relación también implica comenzar a poner límites. Es poco probable que las parejas abusivas acepten el primer adiós, por lo que es importante que te mantengas firme en tu decisión y tomes las medidas que sean necesarias para poder distancia.

Tercero y último, romper la relación es solo el primer paso. Es posible que al salir de una situación de abuso también requieras acompañamiento psicológico para poder lidiar con ella. La terapia podrá ser un apoyo que, en el tiempo, podrá ayudarte a sanar y finalmente a avanzar. No será un proceso rápido, pero al final será lo mejor.

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