La humedad y el sudor son un par de conceptos que van de la mano en nuestra cotidianidad. De uno modo u otro, aprendemos que allí donde esté la primera, no tardará en aparecer el segundo. Ahora, ¿por qué? En general, no estamos tan claros de la respuesta.

Por ello, para poder contestarla finalmente, podemos contar con testimonios como el que dio la profesora Kimberly Duncan, de la Asociación Estadounidense de Profesores de Química (AACT, por sus siglas en ingles) para The Dollar Shave Club. Dentro de él, se explica finalmente qué hay en la humedad del ambiente capaz de aumentar nuestro calor corporal y hacernos sentir que sudamos más.

Esto pasa cuando sudamos

Para empezar, lo primero que debemos entender es cómo funcionar el sudor y qué misión cumple en nuestro cuerpo. Básicamente, sudamos cuando la temperatura del ambiente es alta y, en consecuencia, calienta nuestro cuerpo.

Las gotas de sudor salen entonces a la superficie, absorben en calor y luego se evaporan. Al hacerlo, se llevan la temperatura extra con ellas y nos ayudan a refrescarnos, explicó la profesora Duncan.

“Esto es lo que nos mantiene frescos”, explicó. Sin embargo, dicho proceso puede ser interrumpido y, en general, la humedad es uno de esos elementos capaces de interrumpir el ciclo natural del sudor.

Así es como la humedad afecta a nuestro sudor

Hombre con sudor en la cara a causa de la humendad.
Vía lesmills.com

Ahora, sabemos bien que la humedad hace que el sudor en nuestra piel se sienta más incómodo y pegajoso que de costumbre. Asimismo también tenemos ya claro por qué tal sensación nos causa tanto rechazo.

Sin embargo, es posible que no sepamos exactamente por qué se produce tal sensación en primer lugar. Es allí donde entra en juego nuevamente el testimonio de la profesora Duncan.

(…) cuando está húmedo afuera, nuestro sudor no se evapora tan rápido. Como resultado, el sudor no puede absorber tanto calor de nuestra piel como lo haría normalmente, por lo que terminamos sintiéndonos más calientes”.

Entendiendo lo anterior, vemos que cuando hay humedad no producimos realmente más sudor, sino que él se evapora más lento. Como consecuencia, pasa más tiempo sobre nuestra piel y tiene la posibilidad de acumularse en mayores cantidades.

Dicha situación produce un efecto en cadena que luego ocasiona la sensación incómoda y pegajosa de tener la piel cubierta en sudor. Lo que, finalmente, nos hace sentir que hemos sudado más de la cuenta, cuando en realidad son las mismas cantidades usuales.

¿Existe alguna forma de evitar sobrecalentarnos por la humedad?

Sí. Algunos trucos para intentar hacerle frente a la humedad y no sufrir por el sudor tienen que ver con mantener un mayor control de nuestra temperatura corporal. En otras palabas, podemos optar por usar ropa en colores pasteles o claros (que no atrapan tanto el calor) y de materiales livianos que dejen a la piel “respirar” más fácilmente (como el algodón).

Del mismo modo, también podemos hacer el sacrificio de tomar duchas tibias, de forma que nuestro cuerpo esté más atemperado con el ambiente. De ese modo, tardará más en necesitar sudar para refrescarse, ya que percibirá que está a tono con su entorno.

Escribir un comentario