Trozos de nuestra historia pueden estar ocultos en los lugares menos imaginados. Por ello, no debería ser una sorpresa que parte de ella se encuentre inscrita en nuestro propio ADN. Uno de los más recientes ejemplos de tal realidad es el descubrimiento de rastros de una antigua epidemia del coronavirus que, según parece, pudo haber atacado a nuestros ancestros.

De acuerdo a una publicación de la revista científica Current Biology, parte de la humanidad ya pudo haberse enfrentado a un coronavirus hace más de 20 mil años. Para hacer seguimiento a tal teoría, los investigadores Yassine Souilmi, M. Elise Lauterbur, Ray Tobler, Christian D. Huber, Angad S. Johar, Shayli Varasteh Moradi, Wayne A. Johnston, Nevan J. Krogan, Kirill Alexandrov y David Enard trabajaron en conjunto.

Una vez obtenidas sus respuestas, no solo contaron con la publicación en Current Biology. De hecho, Souilmi y Tobler también presentaron un artículo divulgativo en el portal The Conservation. Ahora, acá te presentamos los detalles más resaltantes de ambos anuncios.

La historia oculta en los genes

En primer lugar, para poder llevar a cabo su investigación, los científicos tuvieron que recocer la importancia que tiene el ADN en la determinación de nuestra historia. Ello ya que nuestros genes se convierten en una especie de “cápsula del tiempo” en el que viejas mutaciones se pueden mantener para relatarnos eventos del pasado.

Ilustración de partículas de coronavirus.
Vía Pixabay.

Para el caso actual, el interés principal de los investigadores era determinar qué tanto podían decirnos los genes de proteínas de interacción viral (VIP). Ellas se destacan por ser el lugar en el que los virus se alojan para poder hacer copias de sí mismos y así infectar los organismos.

Como consecuencia, una vez el virus se va, su información permanece almacenada en ellas. Lo que, a su vez, ayuda al organismo a prepararse para una futura infección. En algunos casos, la información queda guardada para toda la vida y, en otras, solo dura unos pocos meses o años.

Afortunadamente, para el presente caso, los cambios en las proteínas VIP se conservaron por miles de años. Lo que les ha permitido a los científicos hacer un mapeo para descubrir qué poblaciones pudieron ser afectadas por una antigua pandemia de coronavirus.

Rastros de la antigua epidemia de coronavirus quedaron atrapados en nuestro ADN

Para su estudio, los científicos analizaron los genomas de 26 poblaciones del mundo, representadas por más de 2.500 personas. Al final, se ubicaron al menos 42 genes que codifican las proteínas VIP que estaban modificadas por un antiguo encuentro con el coronavirus.

Sin embargo, dichas modificaciones no estuvieron en todas las poblaciones. De hecho, se redujeron a solo 5 de las incluidas en la muestra. Asimismo, cada una de ellas pertenecía específicamente al este de Asia, en lugares como China moderna, Japón y Vietnam.

Sumado a ello, según sus registros, la antigua epidemia del coronavirus que originó dichas mutaciones debió haber ocurrido hace unos 25 mil millones de años. Como consecuencia, las poblaciones asiáticas del presenten cuentan con una adaptación especial adquirida por sus antepasados que, de un modo u otro, podría hacerlos más resistentes a los integrantes de la familia del coronavirus (como el SARS-CoV-2, el SARS-CoV y el MERS).

Pruebas adicionales revelaron que los 42 VIP se expresan principalmente en los pulmones, que es el tejido más afectado por los síntomas de COVID-19. También confirmamos que estos VIP interactúan directamente con el virus SARS-CoV-2 responsable de la pandemia actual” acotaron Souilmi y Tobler.

¿Cómo podemos usar esta nueva información?

Con la información sobre la antigua pandemia del coronavirus, los investigadores esperan poder prestar más atención a las mutaciones de las proteínas VIP. Con ello, podrían identificarse qué mecanismos pueden hacer a las personas más resistentes y utilizarlos en la actual lucha contra el COVID-19 –que ya ha infectado a más de 180 millones de personas y matado a casi 4 millones–.

Además, los autores del estudio consideran que sus descubrimientos podrían sentar las bases para un nuevo enfoque con el que tratar posibles brotes futuros.

Al descubrir los genes afectados por brotes virales históricos, nuestro estudio apunta a la promesa de los análisis genéticos evolutivos como una nueva herramienta para combatir brotes futuros”, concluyeron Souilmi y Tobler.

Referencia:

An ancient viral epidemic involving host coronavirus interacting genes more than 20,000 years ago in East Asia: https://doi.org/10.1016/j.cub.2021.05.067

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