Con el avance de nuestra sociedad, nuestra relación con el ambiente también ha ido evolucionando. En ella, encontramos variadas narrativas tanto positivas como negativas. De entre ellas, una de las más conocidas y también repudiadas es la historia del aceite de palma.

En la actualidad, sabemos que su alcance es mundial que se encuentra como parte de elementos tan variados como “combustibles verdes”, alimentos y productos de belleza. Sin embargo, ello no siempre fue así, y el enrevesado camino para que el aceite de palma llegara a la cima lo han dotado con un pasado que muchos ahora rechazan.

Para poder revisitar toda su historia y qué llevó al aceite de palma a ser lo que es hoy, el profesor Asociado de Historia Global, Universidad Tecnológica de Michigan, Jonathan E. Robins realizó un estudio documental. Los resultados de su trabajo ahora se encuentran recopilados en un libro de su propia autoría, a través del que podemos revivir la historia de tan utilizado y odiado producto.

La historia del aceite de palma

Aceite de palma en un plato.
Vía istockphoto.com

Todo inició con el tráfico de esclavos que se dio en el siglo XVI. Antes de él, los pueblos africanos –desde Senegal hasta Angola– usaban de forma particular el aceite de palma como una fuente de alimento.

Sin embargo, una vez llegaron los colonizadores y el comercio de esclavos dio inicio, la historia del aceite de palma en el mundo también dio sus primeros pasos. En un principio, se lo usaba para mantener a los esclavos alimentados y vivos durante los largos viajes en buque. Igualmente, se untaba el compuesto en sus pieles para hacerlos ver más sanos y jóvenes, según recopila Robins.

Poco después, observando las propiedades benéficas para la piel que tenía el aceite de palma, se lo empezó a adoptar en Europa para mediados del siglo XVII. En ese mismo periodo se observó que tenía cualidades medicinales como ungüento para las tensiones o magulladuras de la piel.

Seguidamente, casi a finales del siglo XVIII, en 1790, los empresarios británicos empezaron a añadir aceite de palma en sus jabones. Para inicios del siglo XIX, luego de la abolición del comercio de esclavos en 1807, los antiguos esclavistas buscaron otros negocios que fueran legales, entre ellos, el del aceite de palma parecía el más rentable.

Globalización del aceite de palma

Para llevarlo a cabo, pidieron primero terrenos a los países africanos para desarrollar producciones en masa. Tras recibir una negativa, se movieron a otros países asiáticos, donde sí se les dio el visto bueno y los terrenos.

En 1840, la producción era tal que el proceso de defosrestación del territorio asiático ya había empezado. Pero, a cambio, su precio competía con otros productos como el sebo o el aceite de ballena para la elaboración de velas y jabones.

En los 1900, iniciando el siglo XX, se añade por primera vez el aceite de palma a la margarina –y desde entonces no se lo ha removido–. Luego de ello, no faltó mucho para que se pensara en utilizar el aceite de palma como base para combustibles “verdes” como el biodisel. Ello incluso cuando en la actualidad se habla de que el compuesto produce más daño al ambiente que otras producciones de combustible común.

Si todos lo odian, ¿por qué aún se usa?

Vía Shutterstock.com

Es simplemente un asunto económico. Como ya dijimos, el inicio de las plantaciones masivas en países asiáticos como Indonesia y Malasia bajó exponencialmente los precios del producto. Como consecuencia, el aceite de palma dejó de ser visto como un elemento de lujo y pasó a la historia como un bien de uso cotidiano.

Así, por sus bajos costos, se lo empezó a adoptar en diversas áreas, tal como lo mencionamos más arriba. En cada una de ellas, su presencia ayudo a abaratar la producción final de sus bienes y, del mismo modo, permitió que en muchos casos se perfeccionara la calidad del producto.

De allí que, en la actualidad, al mundo se le haga entonces difícil decir que no al aceite de palma. Ya que, aunque su historia definitivamente no es la mejor, no hay aún alguna alternativa que pueda reemplazar al aceite y continuar ofreciéndonos todos los beneficios a los que nos hemos acostumbrado.

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