La historia detrás de las criaturas que habitaron la Tierra antes que nosotros es tan larga como compleja. De allí que después de años de estudiarla, aún nos topemos con nuevos trozos de información capaces de reestructurar lo que creíamos de ellas. En el caso actual, podemos ver esa situación reflejada en las recientes evidencias de que los dinosaurios pudieron vivir en el Ártico.

Para dar soporte a tal idea, se publicó una investigación en la revista científica Current Biology de Cell. Detrás de su realización, estuvieron los investigadores Patrick S. Druckenmiller, Gregory M. Erickson, Donald Brinkman, Caleb M. Brown y Jaelyn J. Eberle.

Las evidencias que lograron obtener del hielo y los riscos rocosos ha cambiado por completo nuestra idea de lo que los dinosaurios pudieron haber hecho en un ambiente polar. Después de todo, hasta ahora se creía que solo eran capaces de pasar brevemente por el territorio y no de hacer vida en él.

Algunos dinosaurios pudieron haber nacido y crecido en el Ártico

Las evidencias que han cambiado lo que sabíamos de los dinosaurios se encontraron en la Upper Cretaceous Prince Creek Formation del Ártico. Las expediciones que llevaron a su descubrimiento se extendieron por diez años e incluyeron el uso de tallas de malla fina para tamizar los sedimentos y encontrar hasta los fósiles más pequeños.

Investigadores rescatando un fósil congelado que comprueba la existencia de dinosaurios en el Ártico.
El profesor Gregory Erickson, izquierda, y su colega encuentran evidencia de dinosaurios bebés en el Ártico. Crédito: Universidad de Alaska Fairbanks y Universidad Estatal de Florida.

Según el profesor Erickson, paleobiólogo de la Universidad Estatal de Florida, el equipo de investigación sospechaba que los dinosaurios sí pudieron hacer vida en el Ártico. Sin embargo, nunca esperaron encontrar tantas evidencias tan claras.

Sobre todo porque, gracias a los fósiles desenterrados, los investigadores dieron con lo que podría verse como una “sala de maternidad” prehistórica. Todo ya que una gran mayoría de los fósiles encontrados pertenecían a crías, recién nacidas o sin eclosionar, de diversos tipos de dinosaurios. Por lo que, se pudo ver que las criaturas realmente nacían en el Ártico, lo que sugiere que ese era su hogar durante el resto de sus vidas.

Cabe destacar que, para el momento en el que los dinosaurios debieron poblar el Ártico, sus grandes casquetes polares aún no habrían aparecido. Como consecuencia, las criaturas contarían con bosques de coníferas en los que hacer vida. No obstante, las condiciones para la supervivencia seguían siendo duras, ya que tenían 120 días de oscuridad continua en el invierno y una temperatura promedio de 6°C durante todo el año.

Las condiciones árticas no fueron un impedimento para la diversidad

Según los análisis de los investigadores, los fósiles encontrados en el Ártico tienen más de 70 millones de años y pertenecen a más de 7 tipos diferentes de dinosaurios. La variedad es la protagonista en ellos, apareciendo tanto muestras de pequeñas criaturas como de grandes especímenes.

En general se ubicaron algunos grandes herbívoros, así como otros icónicos dinosaurios con pico de pato y cuernos. Incluso, en una ocasión, se encontraron también dientes de un Tiranosaurio Rex joven, de posiblemente unos 6 meses, según estimó Erickson.

No, no parece que los dinosaurios estuvieran en medio de una migración

Representación de dinosaurios en el Ártico.
Crédito: Pavel Chagochkin. Vía Shutterstock.

Una de las teorías previamente existentes era que los fósiles descubiertos en el ártico debían pertenecer a dinosaurios que se encontraran migrando. Sin embargo, los huesos, escamas y dientes de crías prehistóricas no van de acuerdo con tal idea.

Las edades estimadas de los fósiles encontrados en el hielo revelan que las crías no tenían la edad suficiente como para migrar –ni del Ártico a otra parte, ni viceversa–. Por ende, se fortalece el planteamiento de que ese era el lugar permanente en donde vivían los dinosaurios.

Asimismo, otro elemento que apoya tal idea es que, mientras se han encontrado evidencias de diversas especies de dinosaurios en el Ártico, aún no se han ubicado equivalentes en latitudes un poco más bajas. Lo que, nuevamente, sugiere que los dinosaurios realmente vivían en el Ártico y no tenían la necesidad de movilizarse.

Según los investigadores, es posible que las criaturas más pequeñas hibernaran en cavernas, mientras que los herbívoros más grandes podrían haber ayudado o comido solo lo necesario de las cortezas, helechos y musgo que quedaran por allí.

Referencia:

Nesting at extreme polar latitudes by non-avian dinosaurs: https://doi.org/10.1016/j.cub.2021.05.041

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