Todos deseamos poder mantener nuestra casa fría cuando llega el verano. No hay nada más delicioso que dejar atrás el calor abrazador del día al llegar a nuestro hogar y finalmente poder relajarnos.

En la actualidad, existen zonas de países como Estados Unidos que ya están acostumbradas a tal tarea. No obstante, con la llegada del calentamiento global, cada vez más espacios presentan aumentos en su temperatura.

Como resultado, cada vez más personas tienen que ajustar sus hogares para hacer frente a las olas de calor. Para poder ayudar a quienes se embarquen en tal empresa, el experto en planificación urbana y cambio climático de la Universidad de Arizona, Ladd Keith, ofreció sus consejos y experiencia.

Algunos tips para mantener la casa fría durante el verano

A través de una publicación en UArizona News, hemos podido conocer los consejos de Keith para poder mantener nuestra casa fría durante el verano. Para empezar, el experto comenta que, quienes tienen la posibilidad, deberían comenzar a hacer revisiones y modificaciones en su hogar desde antes que llegue la temporada de calor.

Entre dichos ajustes se encuentran la revisión y actualización del sistema de aire acondicionado, la inspección del hogar en busca de fugas de aire y, de ser necesario, la remodelación de espacios para aislarlos adecuadamente y asegurarse de que la temperatura exterior afecte en lo mínimo posible a la interior.

Casa de juguete congelada dentro de un cubo de hielo.
Vía alamy.com

Por otra parte, Keith también comenta que todos podemos cooperar para mantener nuestros hogares fríos. Para lograrlo, solo es necesario que tratemos de mantener nuestro hogar a unos 22°C de forma estándar. Así, se evitará la sobrecarga de la grilla de electricidad, lo que evitará fallas y permitirá que todos tengan acceso al refrescamiento que necesitan.

He visto recomendaciones para dejarlo subir un poco más o menos 10 grados cuando no estás en casa para ayudar a ahorrar energía; pero si tiene mascotas en casa, aún desea que sea seguro para ellas”, añadió el experto.

¿Y cómo podemos mantener las ciudades frescas?

En primer lugar, lo que debemos reconocer es que no estamos tan listos como quisiéramos para poder hacer frente al aumento de temperatura. Tal como lo comenta Keith:

El panorama general es que no controlamos el calor tan bien como lo hacemos con otros riesgos climáticos. (…) Cuando hay riesgo de inundación, contamos con departamentos de llanuras aluviales locales y especialistas en inundaciones y mapas de llanuras aluviales respaldados por el gobierno federal. Cuando hay un incendio forestal, tenemos departamentos de respuesta a incendios forestales. Actualmente, la respuesta al calor está mucho menos evolucionada”.

Para poder cambiar tal realidad, el experto ha sugerido dos canales de acción principales. El primero tiene que ver con las acciones que las ciudades puede realizar para mitigar el calor. Por otra parte, el segundo se enfoca en las acciones que deberán tomar cuando las temperaturas generen una situación de emergencia.

En el primer punto, Keith menciona la importancia de acciones como el reverdecimiento de las ciudades. Ello de la mano con la reducción de superficies impermeables (grandes estacionamientos, carreteras enormes, etc.) que absorben calor durante el día y lo liberan durante la noche. De ese modo, se podrá evitar un aumento brusco de temperatura.

Por otro lado, en el segundo ítem Keith hace referencia a la necesidad de desarrollar sistemas de alerta temprana. De ese modo, se podrá avisar a las personas cuando una ola de calor peligrosa se acerque.

Así, quienes tienen una casa que puede mantenerse fría en el verano podrán buscar refugio en ella. En paralelo, quienes no tienen una vivienda apta, o simplemente no tienen una, podrán movilizarse a los “centros de enfriamiento” donde podrán estar seguros y protegerse de la ola de calor.

Un problema en aumento

Como podemos ver, el calor es un problema que no puede abordarse desde una perspectiva única. De hecho, para poder hacerle frente, es necesario realizar un maridaje entre los ajustes individuales de las viviendas y los generales del sistema energético. Asimismo, también se hace necesario tener una política actualizada de salud pública y gestión de emergencias que vaya de la mano con los servicios meteorológicos y climáticos.

Ello ha sido una realidad en el suroeste estadounidense por décadas. Sin embargo, tal como ha resaltado Keith, las temperaturas en otras áreas han comenzado a aumentar su intensidad durante la temporada de calor.

Por ende, cada vez más familias tendrán la necesidad de mantener su casa fría durante el verano. Para lograrlo, no solo ellas deberán adaptarse individualmente, sino que las ciudades también se verán en la necesidad de evolucionar.

Los pasos antes mencionados serían apenas los primeros intentos por crear espacios con la capacidad de soportar las altas temperaturas. Por lo que, en el futuro deberán desarrollarse más y mejores estrategias con las que abordar la situación y asegurar el bienestar de los ciudadanos.

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