Por mucho tiempo hemos creído en la teoría de Dunbar y en el hecho de que somos capaces de mantener hasta 150 relaciones. Pero, ¿realmente es así? Un estudio reciente sugiere que no, que podemos llegar a establecer muchas más relaciones.

Para los que no conocen este término, el número de Dunbar es una idea introducida por el antropólogo Robin Dunbar en la década de los 90. Este plantea que la cantidad de personas con las que nos relacionamos está determinada por el tamaño de nuestra neocorteza cerebral y su capacidad de procesamiento. En efecto, teoriza que ese número máximo es de 150 personas.

El número de Dunbar se basa en primates

Si bien es cierto que el número de Dunbar se emplea en ciertas organizaciones para respetar el espacio de las personas, no todos aceptan esa hipótesis del cerebro social. Algunos consideran que basar las relaciones humanas en una cifra mágica está fuera de lugar.

En parte, porque ese método se basa principalmente en el cerebro de los primates. Y, en la creencia de que “cuanto más grande es el neocórtex, más grande es el grupo social”. Lógicamente, Dunbar extrapoló esos datos para obtener una estimación del tamaño del cerebro humano e introducir su idea de sociabilidad.

La neocorteza de los primates se predice mejor con la dieta, según el estudio

Toma del rostro de un primate
Vía: Pixabay

El hecho de que el número de Dunbar parta del cerebro de los primates es motivo de cuestionamiento. Los investigadores afirman que el tamaño del cerebro y la neocorteza de los simios “puede predecirse mejor con la dieta que con la sociabilidad”. Eso significa que el volumen de este órgano y de su estructura cerebral, están fuertemente ligados a patrones de alimentación. En ese sentido, señalan:

“… descubrimos que se puede encontrar casi cualquier correlación entre los datos del cerebro y diferentes aspectos de la vida de los primates seleccionando qué datos se incluyen en un análisis. Hay una razón perfectamente válida para esta inconsistencia de resultados. Muchas variables de las que se ha planteado la hipótesis de que influyen en la evolución del cerebro de los primates son excepcionalmente ruidosas y están correlacionadas entre sí. Esto ilustra un problema central con el número de Dunbar: la correlación en la que se basa es inestable y discutida”.

Los seres humanos y los primates somos parecidos pero no iguales

Además de cuestionar la relación tamaño cerebro y sociabilidad, el estudio destaca que los humanos y los primates somos parecidos pero no iguales. Nuestros cerebros anotómicamente son similares, pero funcionan de manera diferente en términos de memoria y procesamiento de información. Después de todo, las personas podemos razonar, hablar y hacer un sin número de cosas que estos animales no pueden.

Con base a esta información, los investigadores reconstruyeron el análisis de Dunbar. Pero, incluyendo un mayor número de datos y métodos estadísticos más sofisticados. Básicamente, se enfocaron en “tres conjuntos de datos diferentes”, los cuales incluían a todos los primates y una muestra más limitada que incluía solo monos y simios. En efecto, obtuvieron los siguientes resulatdos:

“Las estimaciones del número de Dunbar fueron muy inconsistentes, y los intervalos de confianza del 95%, una medida de la certeza de las estimaciones, fueron consistentemente demasiado grandes para especificar cualquier estimación como límite cognitivo del tamaño del grupo humano. Nuestros análisis y resultados fueron esperados por muchos en la comunidad científica”.

Tras las pruebas, los investigadores determinaron que el número de Dunbar es un concepto con una base teórica limitada que carece de apoyo empírico.

Referencia:

‘Dunbar’s number’ deconstructed. https://doi.org/10.1098/rsbl.2021.0158

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