La crianza que reciben los niños hoy marcará su futuro en el mañana. Más que una frase bonita, es una realidad. Así lo demuestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Georgia y la Universidad Estatal de Mississipp. Ellos se enfocaron en evaluar cómo afecta la crianza el comportamiento de los jóvenes afroamericanos durante la adolescencia.  

En efecto, detectaron que las personas que reciben menos atención y control por parte de sus padres tienen altas probabilidades de convertirse en jóvenes conflictivos. Eso significa que son propensos a cometer delitos de adultos. Al respecto, la profesora de sociología en la Universidad de Georgia, Leslie Gordon Simons, explica:

“Examinamos los estilos de crianza en lugar de los comportamientos de los padres, lo que nos permitió observar varias combinaciones de comportamientos de los padres, como la calidez, el control y la disciplina constante, ya que coexisten naturalmente en lugar de tratarlos como si cada uno ocurriera en el vacío”.

Castigo corporal como método de crianza

Silueta de una persona intentando golpear a un niño

Si bien es cierto que la sociedad actual es muy sensible con el maltrato infantil, los investigadores consideraron el castigo corporal como un estilo de crianza. De esa forma, pudieron evaluar el impacto que tiene este método en el trato de los padres hacia sus hijos adolescentes.   

Esto lo hicieron con el apoyo de “318 hombres afroamericanos”, los cuales permitieron “identificar los efectos de ocho estilos de crianza (serio, autoritario, vigilante, permisivo, laxo, negligente, abusivo e influyente) en la adolescencia temprana sobre el crimen en la edad adulta joven”.

Una vez finalizado el estudio, concluyeron que los efectos del castigo corporal sobre el crimen dependen de la crianza y del contexto donde ocurren. Los investigadores sugieren que momentáneamente puede ayudar a controlar a los adolescentes, pero que “es un factor de riesgo para la participación posterior en el crimen”. Incluso, indican que este método puede provocar depresión, ansiedad e incluso bajo rendimiento escolar.

Estilos de crianza con alto nivel de control reducen las probabilidades de que los jóvenes se conviertan en conflictivos

A través del estudio, los investigadores pudieron determinar que los padres autoritarios e influyentes, cuyos niveles de control son altos, reducen el riesgo de delincuencia en la edad adulta. Por el contrario, los padres abusivos, permisivos y laxos contribuyen de forma negativa en la crianza de sus hijos. En consecuencia, corren el riesgo en convertirse en adultos delincuentes.

Es evidente que el rol que juegan los padres durante la crianza de sus hijos es vital. De acuerdo al estudio, son ellos los responsables de la formación de los adolescentes, por tanto, su influencia marcará su comportamiento en el futuro.

Referencia:

Criminology (2021). DOI: 10.1111/1745-9125.12285

Escribir un comentario