Por lo general, las personas que arrastran traumas de su niñez tienden a comportarse de forma distinta. En ese sentido, una investigación reciente señala que las personas que han tenido traumas infantiles tienen mayor inclinación por la morfina. Se trata de una droga opiácea usada con frecuencia en medicina como analgésico y que resulta altamente adictiva.

Según los investigadores, las personas con este tipo de precedentes (en el estudio participaron 27 con antecedentes de abuso y abandono infantil) se sintieron más eufóricos con la dosis que recibieron de morfina. Incluso, manifestaron deseo de probarla nuevamente. Por el contrario, aquellos sin ningún tipo de trauma psicológico (25 formaron parte de la investigación) mostraron repulsión hacia esta droga.

Las personas con adicciones han tenido traumas infantiles

una persona con capucha y una inyección en la mano

El hecho de que las personas con antecedentes traumáticos experimenten mayor euforia con la morfina, ha permitido que los investigadores determinen que “hay altas tasas de trauma infantil en personas con adicciones”.

Con base en ello, la autora principal del estudio, la Dra. Molly Carlyle, comenta que hasta ahora, “este es el primer estudio que vincula el trauma infantil con los efectos de los opioides en personas sin antecedentes de adicción, lo que sugiere que el trauma infantil puede conducir a una mayor sensibilidad a los efectos positivos y placenteros” de estas drogas. Asimismo, agrega que esto puede explicar el vínculo entre el trauma infantil y la vulnerabilidad al trastorno por consumo de opioides.

Antecedentes traumáticos debilitan el sistema opioide endógeno de las personas

El estudio sugiere que las personas con traumas infantiles tienden a exaltarse con morfina porque presentan una debilidad en su sistema opioide endógeno. Este no es otro que, el sistema innato capaz de generar opioides naturales y aliviar nuestras dolencias sin recurrir a drogas. “Es posible que el trauma infantil debilite ese sistema”, dice Carlyle.

Asimismo, indican que cuando un bebé llora y no recibe el consuelo ni la interacción amorosa adecuada, su sistema puede desarrollarse de forma distinta, a tal punto de que “podría volverse más sensible a los efectos gratificantes de los medicamentos opioides”.

Sin dudas, esta investigación cambia el concepto que se tiene de los adictos. Incluso, podría cambiar la forma cómo se trata a esta clase de persona.

Referencia:

A randomised, double-blind study investigating the relationship between early childhood trauma and the rewarding effects of morphine: https://doi.org/10.1111/adb.13047

Escribir un comentario