Los ladridos de los perros son melodía para sus dueños y un dolor de cabeza para los vecinos, pero ellos también sufren con muchos de los sonidos y ruidos que hacemos los humanos, como los de los fuegos artificiales.

Algunas mascotas se aturdirán más que otras en estos escenarios, y aunque aún no está del todo claro qué es lo que los asusta tanto, los expertos tienen algunos consejos que podrían servir para calmarlos. En el siguiente artículo los explicamos.

Aún no está del todo claro por qué los perros temen a los fuegos artificiales

Fuegos artificiales en el cielo nocturno sobre una ciudad.

Cuando estamos atascados en el tráfico, las bocinas y el ruido de los automóviles pueden llegar a desesperarnos. Y ni hablar del vecino del piso de arriba o de al lado que decide encender su taladro justo en nuestro momento de descanso. En definitiva, estar expuestos al ruido y a las vibraciones continuas es totalmente molesto para los humanos, y resulta que también para los perros, en especial al de los fuegos artificiales.

Por supuesto, no todos se muestran tan vulnerables como otros, al igual que muchos humanos son misofónicos mientras que otros no parecen tener mucho problema con el sonido de las goteras. Pero incluso en la actualidad es difícil saber cuál es la razón que subyace este miedo en las mascotas.

Michael Baugh, un adiestrador de perros con sede en Houston con 22 años de experiencia, cree que el miedo a los fuegos artificiales se debe a “la nitidez y el sonido de percusión de los fuegos artificiales y los intervalos aleatorios”.

Algunas explicaciones potenciales

Perro de raza pug arropado con una manta por temor a los fuegos artificiales.

Desde el punto de vista de los perros, los fuegos artificiales son fenómenos completamente impredecibles, y el efecto sorpresa puede ser uno de los desencadenantes de su temor. Aterrados después del primer sonido, probablemente también se sientan mal al no poder predecir cuándo ocurrirá el próximo.

Algo similar pasa con nosotros cuando escuchamos el sonido de un tubo de escape en la calle pero, de cierta forma, estamos en ventaja respecto a ellos. Y es que los oídos de los perros son mucho más sensibles que los óidos de los humanos.

Los perros escuchan sonidos a frecuencias más altas y también a distancias mucho mayores que los humanos. Quien haya escuchado el ladrido de emoción de su perro estando aún a unos metros de casa sabe de esto. Por ende, incluso si los fuegos artificiales explotan lejos de su hogar, los perros podrán escucharlos mucho más fuertes que los humanos, e incluso sentir sus vibraciones.

¿Cómo calmar a los perros durante los espectáculos de fuegos artificiales?

Los cuidadores saben bien que los espectáculos de fuegos artificiales definitivamente no son el lugar más idóneo para llevar a sus perros. Sin embargo, hay cosas que se escapan de nuestro control, y aunque sea peligrosa y contaminante, la pirotecnia sigue siendo atractiva y valorada por los humanos. Aunque quienes tengan mascotas en casa se abstengan de usarlos, es probable que otros sí los enciendan.

Alejarse del lugar del ruido con antelación

Para estos casos, la preparación es clave. Algunas personas pueden simplemente evitar estar cerca de un sitio donde probablemente lancen pirotecnia o, conscientes de que será muy cerca de casa, irse a otro lado durante el evento.

Entrenamiento especial contra el miedo a los fuegos artificiales

Pero bien sabemos que salir de casa no siempre es lo que más queremos, por lo que un entrenamiento para este tipo de casos no debería faltar en la educación y crianza de un perro. De hecho, los perros que trabajan con policías o en zonas de guerra están preparados para ello.

Perro comiendo una golosina de la mano de su cuidador.

Este entrenamiento puede basarse en recompensas. Por ejemplo, darle un bocadillo después de que el ruido ha cesado. De este modo, el perro asocia el sonido de los fuegos artificiales con algo que le gusta (las golosinas) y podría mantener la calma la próxima vez al saber que después recibirá algo de comer. Lo más importante aquí es no dárselo antes del sonido, ya que podría pensar que ese alimento es lo que produce el estruendo.

Otro punto importante en cuanto al entrenamiento es que debe empezar mientras el perro aún es cachorro, entre las ocho y 18 semanas de vida. Este es el momento perfecto para enseñarles que el sonido no necesariamente significa peligro y, por supuesto, enseñarles a responder de la mejor manera.

Agentes distractores

Perro con carita de cachorro triste sobre una silla.

Otra opción también es usar distracciones, tal y como hacemos con los niños cuando los médicos o enfermeras están a punto de inyectarlos. Además de las opciones mencionadas, puede servir abrazar al perro, jugar con él o darle un juguete, hacer ejercicio físico, entre otras.

Por fortuna, no hay evidencia de que la exposición al sonido de los fuegos artificiales pueda causar la muerte de los perros. Si los preparamos para ello (e incluso sin ello), podrían recuperarse rápidamente o poco a poco.

Sin embargo, existen preocupaciones por el impacto que podría tener el ruido en los oídos de los perros, e incluso dejar huellas psicológicas que cambien totalmente su rutina. Por ejemplo, algunos podrían dejar de salir y hacer sus necesidades dentro de la casa por temor a toparse de nuevo con el sonido. Es por ello que es tan importante prepararlos para este tipo de situaciones.

Referencia:

Dogs and fireworks: 10 expert tips to help nervous pets calm down. https://www.inverse.com/science/dogs-fireworks-tips-how-to-calm-down-pets

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