Estornudar es uno de los síntomas más comunes cuando atrapamos enfermedades como la gripe o el resfriado común –o cuando presentamos alergia al polvo o al polen, por ejemplo–. Como consecuencia, muchos estamos acostumbrados a la acción y no pensamos mucho en ella. Pero, si nos tomamos un momento, podríamos preguntarnos, ¿qué mecanismos entran en acción para activar los estornudos?

Después de todo, los estornudos pueden derivarse de estímulos muy variados. Sin embargo, a pesar de ello, deberían contar con un mismo lugar en nuestro cerebro donde se procesen y se envíen las señales para que estornudemos.

Para poder encontrarlo, los investigadores Fengxian Li, Haowu Jiang, Xiaolei Shen, Weishan Yang, Changxiong Guo, Zhiyao Wang, Maolei Xiao, Lian Cui, Wenqin Luo, Brian S. Kim, Zhoufeng Chen, Andrew J.W. Huang y Qin Liu unieron fuerzas.

Dirigidos por Liu, quien es profesor asociado de anestesiología en la Universidad de Washington en St. Louis, trabajaron en un experimento con ratones para identificar los mecanismos celulares y moleculares que intervenían

Para comprender los mecanismos que activan los estornudos

Mujer a punto de tener un ataque de estornudos.
Vía Wikimedia Commons.

La investigación publicada en la revista Cell relató cómo los investigadores dieron con los mecanismos capaces de activar nuestros estornudos. En general ya sabíamos por qué se generan y cómo diferenciarlos cuando provienen de una alergia y cuando pertenecen a un resfriado.

Ahora, gracias a sus esfuerzos, también tenemos mucho más claros los mecanismos con los que se pueden activar los estornudos. Veinte años atrás, se identificó una región del cerebro en el sistema nervioso central que se encargaba del procesamiento de dicha acción.

Sin embargo, no ha sido sino hasta ahora que se han develado los procesos micro –celulares y moleculares– que se dan en tal área del cerebro.

Estudiamos el mecanismo neuronal detrás de los estornudos porque muchas personas, incluidos los miembros de mi propia familia, estornudan debido a problemas como alergias estacionales e infecciones virales. (…) Nuestro objetivo es comprender cómo se comportan las neuronas en respuesta a las alergias y las infecciones virales, incluida la forma en que contribuyen a la picazón en los ojos, los estornudos y otros síntomas”, explicó Liu.

A nivel molecular: ¿qué compone a un estornudo?

Finalmente, al analizar los resultados de su estudio, los investigadores se toparon con las proteínas y neuronas que hacían funcionar los mecanismos para activar los estornudos. En primer lugar, se toparon con un tipo de células conocidas como neuropéptidos, que son capaces transmitir señales de estornudos a las células nerviosas.

Asimismo, dentro de ellas, debía estar presente una molécula específica llamada neuromedina B (NMB). Al inhibirla en los ratones, fue posible ver cómo los estímulos que antes habían desencadenado los estornudos ya no funcionaban en los roedores.

Mujer sonándose la nariz.
Vía Wikimedia Commons.

Al mismo tiempo, cuando se los exponía al péptido NMB, incluso sin otros estímulos, los ratones eran propensos a estornudar. En consecuencia, se comprobó que dicha molécula es vital para activar los mecanismos que generan los estornudos.

Curiosamente, ninguna de estas neuronas que evocan los estornudos estaba alojada en ninguna de las regiones conocidas del tronco del encéfalo relacionadas con la respiración y la respiración”, añadió Liu.

Más allá de los estornudos

Según destacan los investigadores del estudio, el descubrir los mecanismos que pueden activar los estornudos puede sernos de gran utilidad. Más allá de ser un dato interesante para una trivia, realmente se puede usar el nuevo conocimiento como una herramienta para proteger la salud de la población.

Es bien sabido que los estornudos son unos de los principales mecanismos de dispersión de virus de transmisión respiratoria. Todo ya que liberan miles de microgotas al ambiente con copias del virus de turno –que pueden terminar alojándose en el organismo de otra persona, continuando la cadena de contagio–.

Un estornudo puede crear 20.000 gotas que contienen virus que pueden permanecer en el aire hasta por 10 minutos. (…) Por el contrario, la tos produce cerca de 3.000 gotas, o aproximadamente la misma cantidad que se produce al hablar durante unos minutos”, acotó Liu.

Al notar la diferencia en contaminación que puede hacer un solo estornudo, desarrollar mecanismos para inhibirlos en las personas podría ayudar a reducir los riesgos de contagio. Algo que podría ayudarnos tanto ahora durante la crisis del COVID-19 como en cualquier otra situación futura donde queramos evitar la propagación de un virus.

Para prevenir futuros brotes virales y ayudar a tratar los estornudos patológicos causados por alérgenos, será importante comprender las vías que causan los estornudos para poder bloquearlos. Al identificar las neuronas que median el reflejo del estornudo, así como los neuropéptidos que activan estas neuronas, hemos descubierto objetivos que podrían conducir a tratamientos para los estornudos patológicos o estrategias para limitar la propagación de infecciones”, resumió Liu.

Referencia:

Sneezing reflex is mediated by a peptidergic pathway from nose to brainstem: https://doi.org/10.1016/j.cell.2021.05.017

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