La ciencia y la medicina han ido evolucionando con la sociedad para ayudarnos a tener una calidad de vida cada vez mejor. Gracias a ellas, la esperanza de vida en el mundo ha aumentado establemente durante décadas. Pero… ¿ello implica que estamos en camino a descubrir cómo evitar el envejecimiento?

En años anteriores, investigaciones pasadas afirmaron que, al menos desde el punto de vista matemático, era imposible detener tal proceso. Ahora, un nuevo grupo de investigadores se ha dado a la tarea de profundizar en tal posibilidad, desde otra perspectiva.

Los resultados de su esfuerzo se publicaron recientemente en Nature Communications. A la cabeza de la investigación estuvieron Fernando Colchero, José Manuel Aburto y Susan C. Alberts. Sin embargo, el equipo completo estuvo compuesto por 40 investigadores.

La búsqueda de la “vida eterna”

Vía PxHere.

Es claro que todos nuestros esfuerzos por mejorar nuestra salud promedio y calidad de vida han dado frutos. De allí que nuestra esperanza de vida haya estado aumentando al menos tres meses cada año.

Sin embargo, tales logros no implican que hemos podido retrasar el envejecimiento. Y, según lo planteado por los investigadores, hay pocas posibilidades de que alguna vez podamos.

No importa cuántas vitaminas tomemos, cuán saludable sea nuestro medio ambiente o cuánto hagamos ejercicio, eventualmente envejeceremos y moriremos”, dijo Colchero, estadístico de la Universidad del Sur de Dinamarca.

Sobre la esperanza de vida y la posibilidad de evitar el envejecimiento

Según sus observaciones, que midieron la esperanza de vida y la igualdad de la esperanza de vida, en general la primera se mantiene estable tanto en los humanos como entre especies.

Manos jóvenes sosteniendo una mano de persona mayor.
Vía PxHere.

Mientras que dicha medida muestra cuál es la edad máxima promedio a la que las personas fallecen, la igualdad de esperanza de vida mide qué tantas personas realmente llegan a ese número tope. Al comparar ambos valores, fue posible comprobar que la esperanza de vida de las personas se había mantenido relativamente estable, mientras que la “igualdad” era la que había cambiado más.

En poblaciones históricas, la esperanza de vida era baja porque muchas personas murieron jóvenes. Pero a medida que continuaron las mejoras médicas, sociales y ambientales, la esperanza de vida aumentó. Ahora, cada vez más personas viven mucho más tiempo. Sin embargo, la trayectoria hacia la muerte en la vejez no ha cambiado”, comentó Aburto, demógrafo de la Universidad de Oxford.

En otras palabras, con el paso de los años, menos personas morían jóvenes y, en consecuencia, las medidas de la “igualdad” eran cada vez más cercanas a las de las esperanza de vida. En otras palabas, más personas están viviendo más, pero el tiempo que implica dicho “más” no ha aumentado con los años.

Entonces… ¿no hay una forma de hacer que la población viva más?

Imagen de un hombre mayor con un bastón en la calle, de espaldas a la cámara, representando la imposibilidad de evitar el envejecimiento.
Crédito: Michael Kowalczyk/EyeEm. Vía Getty Images.

Técnicamente, nuestra población, en números generales sí está viviendo más. Todo debido a que cada vez más individuos logran pasar las primeras etapas de la vida y llegar a la vejez.

Sin embargo, una vez en dicha fase, no hay evidencias claras de que mejoras en la salud, ambiente y cuidados médicos realmente eviten el proceso de envejecimiento o lo ralenticen. Debido a ello, al menos por ahora, la hipótesis de ‘tasa invariante de envejecimiento’ parece estar ganando fuerza.

Aun así, los investigadores comentan que la falta de evidencias hasta ahora no implica necesariamente que nunca sea posible aumentar la esperanza de vida al evitar o disminuir realmente el envejecimiento. Por ahora, lo que queda claro es que nuestros avances no han sido capaces de hacerlo, pero ello no implica que futuras innovaciones estén destinadas a tener el mismo resultado.

Queda por ver si los avances futuros en la medicina pueden superar las limitaciones biológicas que hemos identificado aquí y lograr lo que la evolución no ha logrado”, concluyeron los autores.

Referencia:

The long lives of primates and the ‘invariant rate of ageing’ hypothesis: https://doi.org/10.1038/s41467-021-23894-3

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